viernes, 31 de octubre de 2008

Estanterías curiosas



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Con estos liberales, ¿para qué queremos a los socialistas? (V): Empresario, ¡malo!


Leo en el WSJ que Sarkozy ha diseñado un plan para crear empleo (!).

PARIS -- French President Nicolas Sarkozy unveiled a series of employment-boosting measures, including 100,000 additional subsidized job contracts, as new data showed a decline in European consumer confidence.

Mr. Sarkozy said his government will increase to 330,000 the number of subsidized job contracts it will finance in 2009. The figure is 100,000 more than originally proposed. He also warned employers not to use the crisis as a cover for shedding workers: "I won't tolerate any cynical or opportunistic strategies," he said in a speech, pointing to "those who might use the current crisis to justify reducing production and jobs"

Hay que reconocer que los políticos son impagables. ¿Qué sería de mi blog sin estos políticos? Resulta que Sarkozy no tolerará que los empresarios utilicen la crisis para justificar reducciones de producción o de empleo. ¿Qué otra razón mejor que una crisis para recortar producción? Supongo que el señor Sarkozy no pretenderá que los empresarios produzcan más de lo que los consumidores les demandan. Sería irresponsable y arruinaría a su empresa. Supongo que es lo que los políticos desearían, que los empresarios arriesgaran su dinero para mantener los niveles de producción y de empleo aunque nadie se lo demande. Creo que lo mejor sería que Sarkozy dictara una ley que obligara a los empresarios a hacerlo y a asumir las pérdidas. Además, así luego podría llegar él con el dinero de los franceses a salvar las empresas a las que su ley habría obligado a sobreproducir.

No otra cosa es lo que ha pasado con las famosas subprime. El Estado norteamericano promulga leyes que "obligan" a los bancos a prestar dinero a gente que no puede pagar la hipoteca mediante leyes como la CRA (The Community Reinvestment Act. This 1977 law compels banks to make loans to poor borrowers who often cannot repay them. Banks that failed to make enough of these loans were often held hostage by activists when they next sought some regulatory approval.) y luego tiene que salvarlos de la ruina que ha creado con la regulación. Algunos banqueros, por el camino, se forran y los contribuyentes pagan la factura con la que los políticos han podido ganar elecciones.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Nuestras lumbreras locales


El Confidencial en un empeño por ser más plural, o por fastidiar a sus lectores de derechas, ha incorporado a esta prestigiosa columnista. Su último artículo es un ejemplo del nivel intelectual de nuestras lumbreras locales. Quién diría que ha sido ministra.


Desgraciadamente el darwinismo no funciona con los políticos, que son capaces de adaptarse al medio para sangrar a los ciudadanos para sobrevivir. De qué iba esta mujer a escribir en ningún sitio si no fuera porque ha estado dorándole la píldora al bellotari Ibarra en Extremadura. ¿Qué mérito tiene? Atención, que es doctora con premio extraordinario por la Universidad de Extremadura. ¿Quién será el rector de tan prestigiosa universidad de rango mundial? Ya se sabe: Harvard, Yale y Extremadura.


Aparte de las ideas, que no sé si en la Universidad de Extremadura doctoran en empanada mental, la redacción es penosa. Un ejemplo:


Asistiremos a la visualización de una realidad que contradice el presunto darwinismo del que tan alegremente se apropian algunos teóricos que defienden la libertad de mercado.

No entiende lo que es el mercado y lo compara con los bisontes que son cazados para dar de comer a los trabajadores del ferrocarril. Señora Trujillo, el mercado es un lugar, físico o no, donde se encuentran personas que quieren intercambiar bienes libremente. No es otra cosa. Yo creo que esta mujer, que no conoce otra cosa que la coacción estatal, se ha confundido y realmente estaba comparando al Estado con los cazadores de bisontes, quiero decir, de ciudadanos. Efectivamente, es el ciudadano lento y torpe (normalmente asalariado) el que no tiene medios para escapar de los Winchester de repetición que son las leyes impositivas.


Actualmente estamos asistiendo al fin de un modelo económico desastroso, como diría Stiglitz, pero no sabemos si la refundación del capitalismo sobre bases éticas, propuesta por Sarkozy y Brown, nos traerá, -además de anécdotas fuera de tiempo y lugar- un nuevo y distinto papel del Estado en la economía.


La refundación del capitalismo sobre bases éticas. Ni el capitalismo ni el mercado tienen ética. La ética la tienen las personas que trabajan y que compran y venden en el mercado todo lo libremente que el Estado les deja. Y los políticos no pueden dar muchas lecciones, me parece. Un nuevo papel del Estado en la economía. ¡Ojalá! Eso es lo que necesitamos. Menos intervención, menos impuestos y menos confabulación del Estado con los empresarios aprovechados, que es lo que ocurre ahora.


Es más, en el medio natural, las especies no son mejores ni peores. Por tanto, no existe el concepto del mejor operador del mercado, pues las propias interdependencias de las relaciones dentro del mercado hacen que estos no puedan existir sin el resto de los operadores, pues su existencia depende de la presencia de los otros. Un ejemplo claro de ello son aquellos virus que son tan letales que se extinguen porque matan a sus huéspedes rápidamente sin permitir el contagio a otros. En sentido negativo, es un virus excelentemente adaptado a su papel patógeno, pero su persistencia en el medio es ínfima. Como ejercicio intelectual es atractivo comparar dos sistemas de tipo caótico como son el mercado económico y la evolución. Podemos establecer paralelismos entre uno y otro. Pero hay una diferencia clara: el mercado debería conseguir una mejora de las condiciones para la mayoría de sus componentes, no para unos pocos, presuntamente bien preparados. La naturaleza ya hace millones de años que lo ha conseguido. Se llama equilibrio ecológico. Aprendamos pues de nuestro pasado.


No aprenda más, señora Trujillo, de su pasado como virus estatal. Qué obsesión por el orden la de estos progresistas. ¿No han aprendido todavía que la infinidad de interacciones humanas que es el mercado no se pueden ordenar ni racionalizar? Ni el mejor ordenador del mundo lo podría hacer. Porque no hay patrones de conducta fijos de las personas. Pero que deje de escribir y empiece a leer un poco a Popper. O "liberalismo para bobos". No entiendo cómo Cacho ha caído tan bajo de poner a esta elementa en su periódico. Es peor que el blog de Pepiño.

Se acabó lo bueno


Leo en el WSJ un magnífico artículo de Arthur Laffer, el famoso economista que descubrió la curva de su nombre. Le zurra de lo lindo a Bush, a los demócratas que dominan el poder legislativo y a los dos candidatos a la presidencia. El pronóstico es demoledor. Destaco alguna de las frases que me han parecido más interesantes. El artículo completo, aquí.

When markets are free, asset values are supposed to go up and down, and competition opens up opportunities for profits and losses. Profits and stock appreciation are not rights, but rewards for insight mixed with a willingness to take risk. People who buy homes and the banks who give them mortgages are no different, in principle, than investors in the stock market, commodity speculators or shop owners. Good decisions should be rewarded and bad decisions should be punished. The market does just that with its profits and losses.

No one likes to see people lose their homes when housing prices fall and they can't afford to pay their mortgages; nor does any one of us enjoy watching banks go belly-up for making subprime loans without enough equity. But the taxpayers had nothing to do with either side of the mortgage transaction. If the house's value had appreciated, believe you me the overleveraged homeowner and the overly aggressive bank would never have shared their gain with taxpayers. Housing price declines and their consequences are signals to the market to stop building so many houses, pure and simple.
...
And the government doesn't create anything; it just redistributes. Whenever the government bails someone out of trouble, they always put someone into trouble, plus of course a toll for the troll. Every $100 billion in bailout requires at least $130 billion in taxes, where the $30 billion extra is the cost of getting government involved.
...
Giving more money to people when they fail and taking more money away from people when they work doesn't increase work. And the stock market knows it.
...
Twenty-five years down the line, what this administration and Congress have done will be viewed in much the same light as what Herbert Hoover did in the years 1929 through 1932. Whenever people make decisions when they are panicked, the consequences are rarely pretty. We are now witnessing the end of prosperity.

martes, 28 de octubre de 2008

Con lo vasco que tú eres

Muy bueno este vídeo de estos humoristas vascos que se ríen de sus paisanos. Aunque si se piensa bien, es un drama que "siendo tan vasco" no se pueda animar a la selección española. O peo, que ser español sólo se manifieste a través de las hazañas de Aragonés, Gasol y Nadal. Divertido, pero triste.

lunes, 27 de octubre de 2008

Carteristas en KL

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Me desperté temprano. A pesar del cansancio del largo viaje de 18 horas para llegar aquí, a las 6 ya estaba despierto. Leí un poco y a las 9 y media ya estaba en la calle bien aseado y desayunado. Dado que mi hotel estaba al lado de las torres Petronas, el edificio más alto del mundo, según dicen. me di una vuelta por el parque que circunda las torres en el KLCC (Kuala Lumpur City Center). Unas cuantas fotos con la clara luz de la mañana de las magníficas torres, aunque anoche, antes de acostarme también saqué algunas fotos nocturnas.

Después, un paseo por la parte colonial de la ciudad, no muy interesante, la verdad. Algunas fotos de las mezquitas principales, del cricket club y de algún que otro edificio de finales del XIX y poco más que reseñar. Un mástil muy alto recuerda el lugar donde se proclamó la independencia de los ingleses. Chinatown, como en casi todos estas ciudades del sudeste asiático se limita a un mercado al aire libre donde se puede encontrar toda clase de quincalla. Imitaciones de poca monta a precios ridículos, camisetas de Ronaldo (Cristiano, claro) del Manchester United, incluso de Torres.¿Quién le diría a Torres que sería tan famoso como para que su camiseta fuera imitada y vendida por nada? Porque, no hay que engañarse. La verdadera fama se consigue cuando los imitadores de las "sweat shops" de China y Vietnam se ponen a fabricar camisetas con tu nombre. Si eres delantero del Atlético de Madrid y haces temporadas mediocres, tus camisetas sólo se venderán en la tienda del Vicente Calderón y en algún otro distribuidor autorizado (normalmente, muy forofo del Atlético). Así que Torres es ya parte de la leyenda de los que cuya camiseta ha sido imitada con profusión en Asia. Raúl no es nadie. Es más, me sorprende la poca presencia de los dos grandes equipos españoles aquí. Probablemente, haya más camisetas del Barça que del Madrid. Igual que Torres, es mérito del Barça ser más imitado. Pero hay más que camisetas de futbolistas en Chinatown. Hay toda clase de comistrajos y de hierbas utilizadas por la medicina tradicional china para curar todos los males. Hay masajistas callejeros, por supuesto. De pies, manos y espalda. Juguetes baratos y más imitaciones, muchas imitaciones. No da para más.

El calor es insoportable, así que me meto en uno de los lujosos centros comerciales de los muchos que hay en toda ciudad asiática que se precie. Todas las que conozco son iguales: Seúl, Shanghai, Pekín, Singapur y ahora, Kuala Lumpur. Todas tienen grandes centros comerciales llenos de tiendas de todas las marcas de lujo que uno pueda imaginar. El centro comercial en el que estuve bien fresquito mientras comía y descansaba de la caminata de la mañana, albergaba bajo la inmensa cúpula, todas las tiendas y relojerías de lujo del mundo a unos precios difíciles de imaginar también. El caso es que, a pesar de que también en Malasia hay crisis financiera (o eso dicen los periódicos de aquí), estaban llenos de gente. Y llevaban bolsas de las boutiques, llenas de artículos recién comprados. Por qué será que estos orientales tienen esta dependencia del lujo. Es un fenómeno que no se puede comparar a lo que ocurre en otras partes del mundo. Algún complejo deben tener para tener que refugiarse de manera tan compulsiva en el lujo. A saber cómo serán sus casas. Comprarán los bolsos con la hipoteca de la casa.

Una de las cosas que más me ha sorprendido de KL es la cantidad de mujeres con velo que no deja ver nada más que la línea de los ojos. Casi todas las mujeres de origen malayo llevan un velo recogido por debajo de la barbilla, pero algunas pocas van cubiertas de arriba abajo. Supongo que en el resto de Malasia es todavía más frecuente ver a chicas jóvenes, o novias o recién casadas, cubiertas completamente con ese traje negro que sólo deja atisbar el color de los ojos. Se ve a chicas con zapatillas Converse de lona y vaqueros que encima de todo llevan ese tremendo velo. Da una gran sensación de opresión ver a las chica así vestidas. No sé qué dirá la Alianza de Civilizaciones de esto. Me tengo que mirar el manual del pensamiento correcto para no incurrir en ninguna barbaridad racista. Es curioso es ver que sus novios o maridos son chicos jóvenes, vestidos completamente de occidentales con sus vaqueros y camiseta. ¡Qué calor!

El día, tras varios paseos más por la zona del centro termina en la Menara KL. Una de las torres de comunicaciones más altas del mundo (la tercera, dicen aquí después de Toronto y Moscú), de 421 metros. La vista desde lo alto es realmente magnífica y, como buen aficionado a la fotografía, he escogido el momento del día en el que la luz promete unas mejores sensaciones. El atardecer sobre KL es un espectáculo que merece la pena la visita. Las torres Petronas van cambiando del color gris azulado del pleno sol a un color cobrizo primero y a un rosa intenso, después. Ya de noche, quedan iluminadas con esa luz blanca impresionante. Esta visita, como la subida a cualquier torre, es obligada en KL.

De vuelta en el hotel, recojo el equipaje de la consigna para ir al aeropuerto, aunque decido cenar algo antes. Y aquí viene la aventura del día. Una vez cenado, cuando voy a pagar, me doy cuenta de que no tengo la cartera. La busco por arriba y por abajo en maleta, bolsas y bolsillos sin otro resultado que la inquietante angustia de haber perdido la cartera con todo el dinero y las tarjetas y estar solo en KL sin nadie a quién acudir. Los tipos del restaurante, que al principio se creen que estoy gastándoles una broma, se dan cuenta finalmente de que el asunto es serio y de que no tengo dinero. Ante la imposibilidad de cobrar me invitan a cenar, lo cual empieza a aliviarme. Ya me veía fregando platos en un restaurante de KL para pagar la cena. Dado que estoy al lado del hotel en el que he pasado la noche, un buen hotel por cierto, me acerco a ver si soy capaz de que me den dinero cargándolo a la tarjeta Amex con la que he pagado la estancia. Efectivamente, transmitida mi preocupación al personal de recepción, viene el gerente del hotel al que le cuento la situación y me dice que no hay problema, que piden un taxi que me llevará al aeropuerto y me darán 300 Ringgit (70€) para arreglarme en Singapur. Así lo hago y así llego a las doce de la noche a Singapur. Al final, haciendo memoria de todos los momentos en los que puedo haber perdido la cartera, creo que ha sido un carterista en el ascensor de bajada de la torre. Había muchísima gente y no recuerdo haber sacado la cartera después de haber pagado la entrada para subir a la torre. Parece que en KL hay buenos carteristas para turistas desaprensivos como yo. Lección aprendida para el siguiente viaje es diversificar el riesgo, repartiendo las tarjetas y los dineros entre varios bolsillos.

martes, 21 de octubre de 2008

lunes, 20 de octubre de 2008

Racismo

Se está comentando mucho en la prensa española que si Obama no gana las elecciones es porque los blancos norteamericanos no votarán a un negro para presidente de EE.UU. Se hace así referencia al problema no superado del racismo de los blancos norteamericanos.

Veo en El País de hoy una encuesta de voto por comunidades raciales con el siguiente resultado:

Blancos:
  • Obama 41%
  • McCain 47%

Latinos:

  • Obama 62%
  • McCain 28%

Negros:

  • Obama 83%
  • McCain 7%

Asiáticos:

  • Obama 41%
  • McCain 24%

Y yo me pregunto, ¿quién tiene más prejuicios raciales? ¿Los blancos o los negros y latinos? Sin comentarios

¿Amenaza Carrillo?

Sabiendo cómo se las gastó en el año 36, ¿deberíamos preocuparnos los católicos por las declaraciones de Carrillo en El País? Son del año 2006 y se me habían pasado. Gracias a Carlos.



ENTREVISTA SANTIAGO CARRILLO POLÍTICO Y ESCRITOR
"Cuando escucho a algunos obispos me viene a la memoria 1936"

domingo, 19 de octubre de 2008

Esto asusta

A través de Wonkapistas encuentro estos gráficos sobre la evolución del crédito de las entidades financiera en España. ¿Es verdad que el Banco de España ha actuado como supervisor estricto del riesgo de las entidades financieras españolas como se nos dice? A juzgar por estos datos, no lo parece. Asusta.

Desmontando mitos

Pedro Schwartz desmonta el mito de Roosevelt en un buen artículo en Expansión el jueves

No necesitamos un Roosevelt

Publicado por: Pedro Schwartz

Lo profundo de esta crisis económica y financiera de 2007, de 2008 y lo de que te rondaré morena, ha llevado a ensayistas elegantemente escépticos ante la libertad económica a buscar precedentes salvíficos en la historia de la Gran Depresión de 1929 y 30 y de la década que siguió. Sería bueno que estuviesen más al tanto de la historia de aquellos años, pues lo realmente ocurrido entonces aconseja no imitar el New Deal para resolver la crisis de hoy. Siento simpatía por la personalidad de Franklin D. Roosevelt. Mas por lo que se refiere a sus decisiones y recomendaciones económicas dudo de lo benéfico de sus recetas. Dirán que miro a ese gran hombre con ojo crítico porque su ideología era distinta de la mía. Pues yo digo que son los hechos los que indican que sus doctrinas políticas y económicas fueron en conjunto perjudiciales.

Al entrar Roosevelt en la Casa Blanca en 1934, la recesión económica de EEUU y del mundo entero estaba en su momento más agudo. Herbert Hoover, su predecesor del partido Republicano, había intentado reanimar la economía americana, y sobre todo combatir el paro, con medidas de tipo intervencionista. Amity Schlaes que acaba de publicar, bajo el título de The Forgotten Man (2007), una apasionante historia social de los años 30, atribuye a Hoover cinco errores graves en este campo:

1) intervino en la vida de la empresa privada empujándola a invertir pese a las inciertas expectativas, y a mantener altos los salarios aunque el paro no dejaba de crecer.

2) no vetó el arancel proteccionista que le envió el Congreso, con grave deterioro del comercio mundial y de las exportaciones de EEUU.

3) ese nuevo arancel provocó un aumento de los precios alimenticios en el interior para desolación de los parados.

4) arremetió contra la Bolsa y los bolsistas condenando la especulación y la venta de acciones en descubierto.

5) aumentó el gasto público. Los hechos, sin embargo, son tozudos y el país no levantó cabeza.

La personalidad del populista Roosevelt era muy diferente de la del ingeniero Hoover. El nuevo presidente, de amplia sonrisa seductora y boquilla de fumador apuntando hacia el cielo, era un maestro de la retórica política, especialmente en la intimidad de sus charlas semanales por la radio. Su grave invalidez debida a la poliomielitis no le emborronaba el estilo. Aunque era caprichoso en la selección de los miembros de su brains trust (su grupo de pensadores, muchos de ellos admiradores de la Unión Soviética), siempre atendía a los consejos radicales de su esposa Eleanor. Era un activista de los que en situaciones difíciles siempre dicen que “hay que hacer algo”, incluso si no sabe qué. Aún más reveladora es una frase de su discurso inaugural: “la única cosa que tenemos que temer es el miedo mismo”, una hueca llamada a la imprudencia difícil de superar.

Concentración del poder
Pero tras una apariencia de veleidad, se escondía un centralizador incansable: expansión del poder de la Presidencia, destrucción de los frenos y contrapesos de la Constitución, castración del Tribunal Supremo, animadversión a la empresa privada, pasión por las obras públicas del Estado, control de los precios. Durante los primeros “cien días” de su mandato (otra expresión de su cosecha) desató sobre el país un turbión de medidas. Muchas eran una continuación a lo grande de las que pusiera en marcha el intervencionista Hoover. Creó la Tennesee Valley Authority, una empresa pública que tenía por objeto represar los ríos de esa inmensa cuenca fluvial para producir electricidad subvencionada y transformar la pobre agricultura de siete estados sureños, cual un inmenso plan Badajoz, con lo bueno y lo malo de estas intervenciones públicas. Añadió a la maquinaria administrativa del gobierno federal una Seguridad Social hoy virtualmente quebrada. Invadió el terreno hipotecario del crédito privado con Fannie Mae, con las repercusiones que hoy sufrimos. Con la National Industrial Recovery Act buscó crear grandes trust industriales, reglamentar las pequeñas empresas, imponer el salario mínimo y fomentar el reconocimiento de los sindicatos: no es de extrañar la admiración por Mussolini entre los newdealers.

En el folklore del pensamiento único, el New Deal de Roosevelt se presenta como el programa que consiguió sacar a EEUU de la Gran Depresión. Nada menos cierto, como muestran las investigaciones de Milton Friedman y Anna J. Schwartz en su Historia monetaria de los EEUU (1963). En 1933 inició Roosevelt su mandato. Inmediatamente tuvo lugar una fuerte expansión productiva que, pese a su intensidad inicial, no se mantuvo. Incluso peor: en 1937-38 intervino otra dura recesión. Hubo que esperar al esfuerzo del rearme para la Segunda Guerra Mundial para que se consolidaran tasas de expansión de la producción industrial típicamente americanas. La recuperación, pues, fue muy desigual durante las dos primeras presidencias de Roosevelt. Sobre todo falló la inversión privada, atemorizada, señalaron Friedman y Schwartz, por la invasión legislativa y nacionalizadora. En efecto, la formación de capital fijo privado aún era un 6% menor en la cima de 1937 que en la del 29. Lo peor fue que no se recuperó la plena ocupación. En 1938, el paro afectaba a 10,6 millones trabajadores de una población activa de casi 54 millones.

La desgracia es que todas las intervenciones públicas de Hoover y Roosevelt no incluían medidas para evitar una reducción del dinero en circulación. Se permitió la quiebra o suspensión de pagos de innumerables bancos, con la consiguiente reducción de la oferta monetaria y el agravamiento del azote de la deflación. Cierto es que las medidas monetarias eran de la responsabilidad exclusiva de una Reserva Federal corta de vista, pero las vacilaciones de Roosevelt en materia del patrón oro fueron especialmente ineptas. Los presidentes podrían haber usado su autoridad para influir en el banquero central. Tenían razón Friedman y Schwartz al concluir que la contracción cíclica del 29 se prolongó tan dolorosa e innecesariamente durante diez años debido a los errores de una empresa pública, la Reserva Federal, y de unas políticas públicas, las del New Deal.

El dictador

Jesús Cacho, en su columna de hoy en El Confidencial, da un panorama tenebroso sobre la connivencia entre los medios de comunicación y el Gobierno. Parece que nuestros gobernantes no quieren que los ciudadanos nos enteremos de las cosas que pasan Zapatero se reunió el lunes pasado con los editores para aleccionarles sobre cómo tratar las noticias sobre la crisis y conseguir el favor de la población al gran expolio. Muchas dudas tiene que tener Zapatero sobre la bondad de su plan para tener que influir y manipular a los medios. ¿Qué les ha ofrecido? ¿Por qué la quisieron mantener en secreto?

La manipulación de los medios es el instrumento que utilizan los totalitarismos para manipular a la sociedad y conseguir el apoyo de las masas. Sin embargo, más grave es ésta en una democracia donde, bajo la apariencia de pluralidad, se esconde una uniformidad de opiniones que hace que cualquier disidencia sea considerada radical y antisistema. En una dictadura todo el mundo asume que los medios permitidos tienen que publicar informaciones y opiniones favorables al dictador (del latín dictatore, el que dicta órdenes), pero una de las esencias de la democracia es la libertad de información y de opinión. Sólo con intercambio de opiniones, con el contraste de puntos de vista diferentes, con debate abierto y profundo, podremos comprender de verdad qué es lo que está pasando y cuáles son los mejores remedios para solucionar los problemas sociales. Sólo de esa forma se puede generar el conocimiento social necesario para progresar. Si los editores no son libres o se ponen de acuerdo con el Gobierno, ¿de qué manera la sociedad puede ejercer su libertad de voto con los elementos de juicio necesarios? No puede, y de eso se trata.

Estamos como en otros tiempos. ¿Será esto la recuperación de la memoria histórica?

miércoles, 15 de octubre de 2008

¡Qué burdo!

¿Y ahora qué dirá Marianico?

El precio de la vivienda no bajará en España


Una de las consecuencias de la intervención del Gobierno con el plan de cura de nuestro sano sistema financiero aprobado ayer será que el precio de la vivienda no bajará en España, como debería hacer en una situación de sobre oferta.

Al parecer hay en España ahora unas 700 mil viviendas sin vender y a final de año habrá cerca del millón de viviendas. A una tasa de construcción que está en niveles de 2001 y con una demanda de 370 mil viviendas al año, el stock actual de viviendas no se absorberá en un plazo mínimo de 4 ó 5 años, lo cual quiere decir que el precio debería de bajar si actuaran las fuerzas del mercado. Un promotor con una gran deuda que no venda los pisos, aunque sea reduciendo drásticamente los márgenes, no podrá atender las obligaciones de su deuda con el banco y se verá forzado a suspender pagos o a dejarle las viviendas hipotecadas al banco. El banco, si quiere recuperar parte del dinero que tenía prestado al promotor para devolver las deudas que a su vez tiene con los depositantes o con otros bancos, deberá vender las viviendas aunque sea a un precio descontado, lo cual haría bajar el precio.

Pero como "el mercado no funciona", gran mantra repetido hasta la saciedad por todos los medios de comunicación, es necesario que el Estado impida su funcionamiento aún más. Ante esta amenaza, llega el Gobierno y dice, no se preocupen, señores banqueros, nosotros estamos aquí para respaldar sus activos, para impedir que ustedes pierdan dinero vendiendo activos a precios menores del valor original que ustedes hipotecaron. Y el banco podrá aguantar tiempo y tiempo los pisos hasta que recuperen el valor que tienen en sus libros.

Es decir, el Gobierno, el amigo de los pobres, el amigo de los jóvenes, impedirá que accedan a una "vivienda digna", como dice bienintencionadamente nuestra Constitución. Lamentable.

¡Quiero mi dinero!

Excelente secuencia de El ala oeste de la Casa Blanca.

martes, 14 de octubre de 2008

Acojonante

Siento la expresión, pero cuando he leído esto, no he podido reprimir la palabra.

El gran expolio

Hoy se ha consumado el gran expolio de los españoles a manos de sus gobernantes. El Gobierno de Zapatero ha aprobado el Real Decreto que permite al Gobierno dar hasta 100 mil millones de euros para "salvar" el sistema financiero.

Por un lado, se nos dice que el sistema financiero español es el más sólido del mundo occidental y, a continuación, el Gobierno tiene que dedicar el 15% del PIB a financiar a la banca. Se aduce que el problema es de liquidez del sistema, que los bancos no confían entre sí y que, por lo tanto, no se prestan dinero. Este dinero serviría, por tanto, para "desatascar las cañerías" del sistema financiero nacional. La contradicción salta a la vista.

Al parecer, la banca española debe hacer frente a vencimientos de deuda de 190 mil millones en los próximos tres años. Esa deuda con el exterior ha ido en una gran parte a financiar la compra de activos de dudoso valor en la actualidad. Además de otras cosas, hay hipotecas, suelo rústico comprado por promotores para especular con la recalificación, inversiones en empresas (compras súper apalancadas como las de ACS, Ferrovial, etc.). Si los activos han perdido el valor y sus propietarios empiezan a incurrir en mora en la devolución de sus préstamos, los bancos no podrán recuperar el dinero para devolver las deudas que tienen con los extranjeros. Por tanto, el problema de liquidez de la banca se transforma en un problema de solvencia. Es decir, de quiebra de algunos bancos.

Por tanto, y como prevé el mismo decreto aprobado hoy: hoy entra en vigor la autorización al Ministerio de Economía y Hacienda para la adquisición de títulos emitidos por las entidades de crédito residentes en España que necesiten reforzar sus recursos propios y así lo soliciten, incluyendo participaciones preferentes y cuotas participativas. Zapatero subrayó ayer que se trata de una medida "cautelar" y de "carácter preventivo" para establecer una fórmula que permita recapitalizar las entidades "si fuera necesario", ya que en España no existe una situación de insolvencia.

Y yo me pregunto, si el problema como se dice es que no llega la financiación a las empresas y a las familias, ¿por qué no se arbitran otros mecanismos para que llegue el dinero a los agentes económicos? Una idea podría ser utilizar esta gigantesca deuda pública para bajar los impuestos o arbitrar créditos fiscales para aquéllas empresas y familias que lo requieran.

Algo huele a podrido aquí. Pero nosotros estamos "pa' ayudar".

domingo, 12 de octubre de 2008

Un coñazo

Es un coñazo pagar un 40% de tu sueldo en impuestos, es un coñazo tener que circular a 80 por carreteras que bien pueden admitir tráfico a 120 sin ningún peligro, es un coñazo tener que hacer colas para hacer cualquier tipo de gestión con la administración, es un coñazo ver cómo la ley se manipula según cuál sea el momento político con los terroristas y lo que convenga a Zapatero, es un coñazo saber que unos cuantos especuladores de la construcción se han forrado a costa de los ciudadanos con la colaboración de los políticos, es un coñazo saber que en España hay 100.000 abortos al año, es un coñazo aguantar la propaganda del cambio climático cuando sabemos que España no ha reducido sus emisiones. Todo esto es un coñazo. Efectivamente, los políticos son un coñazo.

Señor Rajoy, ir al desfile no es para tanto. Piense en los que le pagamos su sueldo en el ministerio de la oposición.

Lo mejor es lo patriota y militarista que se nos ha vuelto Leire.

sábado, 11 de octubre de 2008

Indigno


Gallardón prohíbe los "hombres anuncio" en Madrid porque es un trabajo "indigno y vejatorio". Obedeciendo a su mentalidad despótica, no pestañea para dejar a algunas personas sin trabajo. Sin embargo, supongo que la prostitución es un trabajo muy digno y por eso lo acepta.

Espero que la ruina del Ayuntamiento arruine la carrera política de este farsante. Lo malo es que la ruina del Ayuntamiento es nuestra ruina.

La crisis explicada a los niños

viernes, 10 de octubre de 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

Warren Buffet. Un tipo listo.

Es una hora, pero merece la pena esta entrevista a Warren Buffet.

La transcripción de la entrevista.

Algunos extractos interesantes:

I mean people -- people don't get -- they don't get smarter about things that get as basic as greed and you can't stand to see your neighbor getting rich. You know you're smarter than he is, and he's doing these things, you know, and he's getting rich, and your spouse is getting unhappy with you because you aren't doing -- pretty soon you start doing it. And so you get what I call the natural progression, the three Is. The innovators, the imitators, and the idiots. And that's what happens. Everybody just kind of goes along. And you look kind of silly if you disagree. I mean, you know, you could have these crazy Internet valuations in the late 1990s, but they prove themselves out in the market. The next day they were selling for more than they were the day before, and people said, you know, you're crazy if you don't get in on this. So it's very human. Now, with housing it's something even more dramatic than that, because most people aspire to own their own home. And if you really think that houses prices are going to go up next year and the year after, you feel if I don't buy it this year, I'm going to have to buy it next year. That's not true of an Internet stock. But it's true of a home. And when somebody makes it very easy for you to do it by saying you don't really have to put up my money, you can lie about your income a little, or we'll give you 100 percent mortgage, you're going to do it, because everybody that's done it has been proven right. You have what they call social tools, and, you know, you're going to feel like an idiot if you didn't do it, because the house cost more.

Muy buen símil de la crisis con el baile de Cenicienta

Yeah. Again, because it pays off for a while. You know, you can lose leverage, and it's the only way a smart guy can go broke. If you owe money, you can't pay them out. You just pay for everything, you do smart things, you eventually get very rich. If you do smart things and use leverage and do one wrong thing along the way, it could wipe you out, because anything times zero is zero. But it's reinforcing when the people around you are doing it successfully, you're doing it successfully, and it's a lot like Cinderella at the ball. I mean you know at midnight everything is going to turn to pumpkins and mice; right? But if the evening goes along, I mean, you know, the guys look better all the time, the music sounds better, it's more and more fun, you think why the hell should I leave at quarter of 12. I'll leave at two minutes to 12. But the trouble is, there are no clocks on the wall. And everybody thinks they're going to leave at two minutes to 12.

Optimista

Oh, I think confidence will come back. I will tell you this. This country is going -- be living better ten years from now than it is now. It will be living better in 20 years from now than ten years from now. The ingredients that made this country, you know, the miracle of the world -- I mean we had a seven for one improvement in the average American standard of living in the 20th century. Now, we had the great depression, we had two world wars, we had the flu epidemic. You know, we had oil shock. You know, we had all these terrible things happen. But something about the American system unleashed more and of a potential to human beings over that hundred years so that we had a seven for one improvement in -- there's never been any -- I mean, you have centuries where if you've got a 1 percent improvement, then it's something. So we've got a great system. And we've got more productive capacity now than we ever have. The American worker is more productive than he's ever been. We've got more people to do it. We've got all the ingredients for a sensational future. It's just that right now the athlete's on the floor. But we -- this is a super athlete.

Y este es el rendimiento de la acción de su compañía respecto al Dow Jones, el S&P y el Nasdaq, los principales índices de la bolsa de NY.

Beilaut

Bailout. En español, beilaut. Quiero decir, que nos preparan un plan de rescate a lo Curro Jiménez, nuestro dinero para unos pocos.

Zapatero propone gastarse 30 mil millones de nuestro dinero para ayudar a los bancos a salir de la crisis de liquidez. Comprará activos "de máxima calidad", dice. ¿Para qué los de máxima calidad? Esos seguramente serían fácilmente vendidos a alguien en el mercado con un mínimo descuento mediante una subasta.

Pero esto del "bailout" a la española me recuerda a lo que ya pasó en España en el año 93, 20-F. La expropiación de Rumasa fue una especie de "rescate" hecho a la española. Con el dinero de Ruiz Mateos, primero y después con el de los españoles. Todos contribuimos entonces con unos 12 mil millones de euros al salvamento de aquellas empresas. Eso sí, esos 2 billones de pesetas que se gastaron, se "perdieron" en los bolsillos de algunos que ahora son riquísimos.

Me parece muy bien la postura de Montoro de oponerse al plan sin control del Parlamento y sin saber de qué va la cosa. Esto huele a corrupción total.

Y Zapatero dice que el PP lo tiene que apoyar sin fisuras.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Pedro Schwarz en ABC

Estoy en Londres. Cómo no, el avión tiene el retraso habitual de Heathrow, así que ya he leído dos periódicos. Muy bien ABC hoy.

Gran artículo de Pedro Schwarz. Por fin alguien dice cosas con sentido en España.

Confianza

La crisis inmobiliaria y financiera, iniciada en el verano de 2007 y agravada en los recientes meses de 2008, ha animado a los socialistas de todos los partidos a lanzarse en tromba contra ese capitalismo que los socialistas llaman «salvaje» y los conservadores tildan de «antipático». Con malsana satisfacción señalan que ni siquiera los partidarios del libre mercado dejan de llamar al papá Estado cuando las cosas empiezan a irles mal. ¿Tienen acaso razón? ¿Se deben las presentes angustias a la codicia de banqueros y especuladores movidos por un egoísmo sin freno? ¿Significa todo esto que debemos abandonar el mercado semi-libre en que vivimos y volver a un sistema detalladamente intervenido por los políticos?
Lo primero de todo es entender cómo funciona un sistema financiero moderno. Sin duda está basado en la confianza, pero no en la confianza de que todo va a seguir en continua expansión. Son muchas las inversiones equivocadas y compañías mal dirigidas que han de desaparecer, por lo que una recesión mundial es inevitable. Sostener cueste lo que cueste la actividad inmobiliaria, el empleo industrial, la oferta de servicios de los años de excesivo optimismo, sin revisar nada, no haría sino prolongar la crisis durante años, como ocurrió en Japón en la década de los años ochenta. Una profunda reestructuración acortaría la crisis pero tendría que incluir la liberalización del mercado de trabajo español y la decidida apertura del mundo al libre comercio. Sea corto o largo este período, necesitamos confianza en una cosa principal: la moneda; la moneda con la que valoramos los bienes y servicios, esa moneda con la que compramos y vendemos y atesoramos para alguna contingencia futura.
El sistema monetario en el que nos desenvolvemos es un sistema «fiduciario», es decir, basado en la «fiducia» o fe general. Aceptamos euros, dólares, yenes, en pago de lo que vendemos porque confiamos en otros los aceptarán en pago de lo que les demandemos. Ese dinero que usamos en el mercado no consiste sólo en monedas y billetes emitidos por un banco central público: la mayoría de nuestros recursos monetarios tiene la forma de depósitos bancarios. A esos depósitos acudimos para obtener billetes en un cajero automático, o para responder de un cheque que entregamos, o para saldar una cuenta con una tarjeta de pago. El sistema fiduciario moderno contribuye a crear una estupenda prosperidad, pero punteada con dolorosos vaivenes. En cambio, las sociedades primitivas vivían una interminable repetición, sometidas sólo a los azotes de la cruel naturaleza.
El dinero que usamos diariamente está expuesto a dos tipos de inseguridad: la que afecta al dinero emitido por los bancos centrales, porque la inflación en el interior y la devaluación en el exterior erosionan su valor; y la que afecta al dinero bancario, cuando los bancos que custodian nuestros depósitos suspenden pagos. No hay que olvidar que los bancos comerciales se comprometen a devolver los depósitos de sus clientes pese a que su monto alcanza cien, doscientas, quinientas veces su caja, pues confían en que no todos los depositantes querrán retirar sus depósitos a la vez. Los defensores del capitalismo moderno nunca hemos dicho que un sistema fiduciario pueda funcionar sin intervención pública alguna. Un club de bancos como es el de cada una de nuestras zonas monetarias necesita un prestamista de última instancia. Acabamos de ver al Gobierno británico nacionalizar el banco Northern Rock en cuanto se formaron colas de personas ansiosas de retirar su dinero; o a los Gobiernos de Irlanda y Alemania garantizar el 100 por 100 de lo depositado en la banca de su país: todo para que no cunda el pánico. No otro que éste de mantener el sistema de pagos es el objetivo del fondo de 700 mil millones de dólares creado en EE.UU. para comprar activos «envenenados» de la banca.
La experiencia de lo ocurrido durante la Gran Contracción de 1929-31 está en las mentes de todos los banqueros centrales. No en vano ha sido Bernanke un estudioso de esa gran depresión de los años treinta. Recuerdo un almuerzo ofrecido a Milton Friedman en el Banco de España por Mariano Rubio cuando era gobernador. Salió el tema del salvamento de bancos españoles en la segunda mitad de la década 1980. «Hicieron ustedes bien, dijo Friedman, y también acertaron al prestar liquidez al mercado financiero en momentos de posible quiebra del sistema de pagos. Todo menos repetir la actuación de la Reserva Federal al principio de los treinta: permitió la caída del Bank of United States y otros muchos bancos; y retiró grandes cantidades de oro de la circulación sin emitir dinero en contrapartida». Cuando una economía se queda sin dinero, sea bancario, sea público, el sistema se gripa. Se necesita una mínima garantía de los depósitos privados, además de inyecciones temporales de liquidez, si los individuos hacemos caja y los bancos se niegan a prestarse los unos a los otros.
El sistema capitalista no se cuartea porque esté basado en el egoísmo y la codicia, pasiones sempiternas del ser humano. No son los banqueros de negocios ni los especuladores profesionales los únicos que han pecado de codicia e imprudencia. Las parejas que apenas alcanzaban a cubrir gastos y que se endeudaban para especular con una segunda vivienda; los agentes financieros que colocaban hipotecas baratas o crédito al consumo a quienes no podrían soportar ni un leve encarecimiento del dinero; los consumidores que abusaban de las tarjetas de crédito para irse de vacaciones o comprar un coche nuevo; los políticos que garantizaban y siguen garantizando las pensiones públicas y la salud gratuita, pese a que no son sostenibles; todos ellos y otros muchos más han sido y son codiciosos. No se trata de maniatar la actividad empresarial con enfadosas regulaciones ni de castigar el deseo de mejora personal y profesional con pesados impuestos, como proponen esos socialistas de todos los partidos. La cuestión estriba en reducir la inestabilidad de las sociedades capitalistas todo lo posible con reformas institucionales acertadas.
La base última de esta crisis, que ha hecho tambalearse la pirámide invertida de especulación, se encuentra en unos tipos de interés oficiales ridículamente bajos y una desatada creación de liquidez por nuestros bancos centrales, a lo largo de los últimos veinte años. Greenspan y los demás gobernadores inundaron el mercado con liquidez para salir de la crisis de 1987, para contrarrestar el efecto «año 2000» en el reloj de los computadores, y para calmar el pánico de las Torres Gemelas. Todo ello contribuyó a inflar la llamada «burbuja» de Internet, cuyo reventón se quiso evitar con más ríos de dinero. ¡Con decir que Greenspan llegó a mantener durante meses el tipo de interés oficial al uno por ciento! La reciente fiebre de prosperidad ha durado cinco años, gracias a que las importaciones de China e India contenían los precios al consumo, mientras se disparaba el valor de las casas y las acciones. Cuando en 2007 la construcción y alquiler de inmuebles empezaron a no producir los réditos esperados, el ciclo se invirtió. El mercado a la postre ha funcionado, al hacer quebrar los negocios mal planteados y obligar al saneamiento de los que en ellos se apoyaban.
Es sin duda necesario mejorar la regulación del sistema financiero, sobre todo en la exigencia de mucha mayor información. Pero la regulación financiera más necesaria sería atar en corto a los gobernadores de bancos centrales. Una cosa es que el sistema suministre crédito a la innovación y la inversión, otra muy distinta es que los bancos centrales creen liquidez sin tasa. Ha fallado el Estado, no el mercado.


PEDRO SCHWARTZ
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

martes, 7 de octubre de 2008

La Ilíada. Claves del rescate bancario

Leo en La Ilíada un pasaje que es perfecto para describir el riesgo moral en relación con el rescate bancario. En el Canto XVI, Patroclo, después de haber visitado a Aquiles para intentar conseguir su participación en la guerra contra los troyanos, se lanza a combatir contra Sarpedón. Zeus, protector de Sarpedón, le dice a Hera:

"¡Ay de mí! Sarpedón, el más caro para mí de los hombres, decreta el destino que sucumba a manos de Patroclo Menecíada. Entre dos ardientes deseos se debate mi corazón en las mientes: arrebatarlo vivo, alejarlo de la lacrimógena lucha y depositarlo en el pingüe pueblo de Licia, o hacerlo ya sucumbir a manos del Menecíada"

Le respondió entonces Hera, de inmensos ojos:

"¡Atrocísimo Crónida! ¡Qué clase de palabra has dicho! ¿A un hombre mortal y desde hace tiempo abocado a su sino pretendes sustraer de la entristecedora muerte? Hazlo, mas no te lo aprobamos todos los demás dioses. Otra cosa te voy a decir, y tú métela en tus mientes. Si envías vivo a Sarpedón a su casa, ten cuidado, porque en seguida algún otro de los dioses querrá enviar a su hijo lejos de la violenta batalla. Pues alrededor de la gran ciudad de Príamo luchan muchos hijos de inmortales, en quienes infundirás un atroz rencor. Pero si te es querido y tu corazón siente lástima por él, déjalo primero en la violenta batalla sucumbir a manos de Patroclo Menecíada, y en cuanto le abandone el aliento y la vida, envía a la Muerte y al dulce Sueño a que lo transporten hasta llevarlo al pueblo de la vasta Licia donde sus hermanos y parientes le harán solemnes exequias con una tumba y una estela: ¡ése es el privilegio de los que mueren!

Efectivamente, ya en tiempos de Homero unos dioses aconsejaban a otros que no ayudaran a los humanos más allá de lo que se merecían por su actuación humana. De la misma manera, el Estado, algo semejante al Zeus Crónida, por el poder que acumula aunque no duerma en el Olimpo, no debería ayudar de forma discrecional a unos banqueros sobre otros, a unos ahorradores sobre los demás.

domingo, 5 de octubre de 2008

Ya empiezan a verle las orejas al lobo


Tras los mensajes "tranquilizadores" de nuestros políticos de un bando y de otro sobre la solidez del sistema financiero, que ya me alarmaba hace diez días, hoy las palmas se empiezan a tornar lanzas y ya empiezan los signos de inquietud para los ciudadanos.

Hoy, Solbes en El Mundo dice que "preocupa el rapidísimo aumento de la morosidad" y el PP propone avales públicos para reforzar el Fondo de Garantía de Depósitos. Montoro dice que es para "generar confianza y estabilidad".

Lo dicho, hay que repartir los ahorros entre cuentas diferentes para no quedar pillados en el FGD. Recuerdo que son 20 mil euros por cuenta, cancelar la hipoteca o tener el dinero en casa. Porque, ¿qué pasa si quiebran varios bancos a la vez?

Bromeando sobre la crisis

Me dicen que este vídeo no se puede ver en el blog. Lo vuelvo a colgar, porque me parece genial la parodia.


sábado, 4 de octubre de 2008

Con estos liberales, ¿para qué queremos a los socialistas? (IV)


El periódico de ayer me ponía en bandeja una nueva entrada de esta serie, con más apariciones de sus personajes favoritos: Aguirre y Sarkozy.

Sarkozy dice que va a comprar 30.000 viviendas para mantener el nivel de empleo. ¿Y por qué no compra 50.000 o 100.000? Más empleo creará todavía.

Aguirre se gastó más de 400.000 euros en la inauguración del Teatro del Canal. Además de competir deslealmente con los teatros privados, despilfarra el dinero de los madrileños (entre ellos los empresarios de teatro privados). Lo peor es la explicación de Aguirre:

La presidenta ha explicado que el acuerdo se formalizó en el marco de la celebración del 150 aniversario del Canal de Isabel II y ha defendido que Nacho Cano es "uno de los artistas pop más importantes de España, y además es madrileño" y que en el espectáculo trabajaron 375 personas entre miembros de la orquesta, técnicos e iluminación.

Además de intervencionista y despilfarradora, nacionalista. Y se cree que se justifica porque da trabajo a gente. Penoso.

viernes, 3 de octubre de 2008

Más sobre el culpable de la crisis


Otra vez el WSJ da evidencias de la influencia de los poderes públicos americanos en la crisis financiera norteamericana. El Congreso y otras agencias del Gobierno aprobaron legislación que forzaban a Freddie y Fannie a prestar a fondos a familias con pocos recursos. Esto alimentó la espiral de subida de precios de la vivienda y el "efecto riqueza" que elevó el consumo e hizo crecer la economía sobre bases artificiales. Y aquí estamos.

Sin embargo, los políticos norteamericanos y los diversos analistas socialdemócratas, ocultan esto y siguen diciendo que el problema es la falta de regulación. Ocultan que ha sido el exceso de regulación populista el que ha llevado a los bancos a tomar decisiones erróneas y a aumentar su riesgo de forma peligrosa como se ha visto. Y es que los políticos son insaciables y siempre quieren aumentar su cuota de poder. En todas partes cuecen habas.

El artículo del WSJ

¿Les suena a algo el final?

The Taxpayer Relief Act of 1997 and low interest rates -- along with the regulatory push for more low-income homeowners -- dramatically increased the demand for housing. Between 1997 and 2005, the average price of a house in the U.S. more than doubled. It wasn't simply a speculative bubble. Much of the rise in housing prices was the result of public policies that increased the demand for housing. Without the surge in housing prices, the subprime market would have never taken off.

Fannie and Freddie played a significant role in the explosion of subprime mortgages and subprime mortgage-backed securities. Without Fannie and Freddie's implicit guarantee of government support (which turned out to be all too real), would the mortgage-backed securities market and the subprime part of it have expanded the way they did?

Perhaps. But before we conclude that markets failed, we need a careful analysis of public policy's role in creating this mess. Greedy investors obviously played a part, but investors have always been greedy, and some inevitably overreach and destroy themselves. Why did they take so many down with them this time?

Part of the answer is a political class greedy to push home-ownership rates to historic highs -- from 64% in 1994 to 69% in 2004. This was mostly the result of loans to low-income, higher-risk borrowers. Both Bill Clinton and George W. Bush, abetted by Congress, trumpeted that rise as it occurred. The consequence? On top of putting the entire financial system at risk, the hidden cost has been hundreds of billions of dollars funneled into the housing market instead of more productive assets.

Beware of trying to do good with other people's money. Unfortunately, that strategy remains at the heart of the political process, and of proposed solutions to this crisis.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Hoy he empezado a contribuir en el blog de Daniel

Aquí

Peter Schiff ya lo dijo



Impresionante el análisis y la contraposición de ideas con Arthur Laffer. ¿No recuerda a España la situación que Schiff describe de USA? Bajo ahorro, consumo alto, baja producción, lo mismo que aquí. Preparados para el crash español.