sábado, 23 de agosto de 2008

Tragedia





El pasado miércoles se estrelló un avión de Spanair en Barajas con el catastrófico resultado de 153 muertos y 19 heridos, si la información no me falla. Me enteré al poco tiempo de haber ocurrido el accidente y me sentí vivamente impresionado por la noticia, ya que por mi profesión tengo bastante relación con el mundo de las aerolíneas. Alguien en el trabajo consultó una página de internet y dio la voz de alarma, ante lo que se generó un cierto revuelo en la oficina, como es natural. Ahora, los recesos periódicos del trabajo la gente los hace consultando en internet el periódico, la cotización de bolsa o, quién sabe, si los últimos cotilleos del día. Al no meverse del puesto de trabajo parece que siguen trabajando y disimulan la desatención momentánea a sus tareas ante la escrutadora mirada del jefe. Por lo menos no interrumpen el trabajo de sus compañeros con innecesarios paseos a la cafetería par tomarse el enésimo y enervante café.


Volviendo al tema de esta entrada, seguí con interés la evolución de la noticia en varias webs. Es lógico ya que Spanair es un cliente con el que he trabajado bastante los últimos dos años y conozco bien a todos los directivos y los entresijos de la compañía. He decir que la web que mejor información proporcionó desde el primer momento fue la de El Mundo. Mientras El País y ABC daban información de 8 o 10 muertos, El Mundo en seguida empezó a hablar de decenas de muertos y cuando los otros periódicos hablaban de 40 muertos, ellos ya daban más de 140 muertos. Ignoro de qué fuentes obtenían la información o qué hipótesis manejaban los redactores de El Mundo, pero el caso es que acertaron plenamente. Probablemente, arriesgaron más que los demás, que probablemente se nutrían de fuentes oficiales, pero acertaron plenamente.


Ha sido un drama terrible y luego ha venido la explotación periodística del suceso. Es lógico, si se piensa que el morbo de la población se excita con este tipo de sucesos y que siempre es un buen momento para vender más periódicos. Especialmente un mes tan escaso de noticias interesantes como agosto.


Me ha indignado el tratamiento general de la noticia y las especulaciones sobre las causas de la misma por parte de los periódicos. Especialmente nefasto me ha parecido El Mundo, que es el periódico que compro habitualmente. Toda la brillantez que exhibieron el día del suceso en proporcionar la mejor información a sus lectores de internet, la han tirado por la borda con titulares sensacionalistas, como el del día posterior: "La crisis de Spanair desemboca en una tragedia con 153 muertos". El número de víctimas queda oculto detrás de la intención de imputar a la empresa la responsabilidad del desastre.
También ayer acusaban veladamente a la dirección de Spanair de obligar al piloto a despegar aún con el avión averiado. Para ello, utilizaban el encabezado de un comunicado de los pilotos a Lars Nygaard, en aquella época, el director general de la compañía: "Estimado Lars: el caos operativo está poniendo en riesgo el pasaje". Para un lector poco avisado, es decir, la mayoría de ellos, el titular acusa directamente a la Dirección de la compañía de poner en riesgo la vida de los pasajeros. Sin embargo, si se leía dentro, la carta continuaba: "El elevado número de vuelos retrasados, las escalas programadas en tiempos que se escapan a la realidad, la falta de recursos, calidad de medios en tierra, los reiterados AOG's en las flotas, la escasez de tripulaciones y el sistema de movimientos de los tripulantes, para lograr una tripulación concreta, hacen que el sentimiento general sea de caos operativo que hace poner en riesgo el pasaje, razón de ser de Spanair". No se hace ninguna mención a problemas de mantenimiento ni a que haya problemas de seguridad de los vuelos, sino a que el mal servicio que en esos días estaba prestando la compañía podía afectar a su imagen y a la posibilidad de seguir vendiendo billetes en el futuro. Así lo interpreto yo, al menos. Es más, el año pasado Spanair sufrió el retraso en la entrega de un avión que trastocó todos sus planes operativas, causando ese "caos" al que se refería el SEPLA en su carta.
Algo parecido ocurre con el resto de periódicos que insinúan más o menos explícitamente que hay problemas con las revisiones de los aviones, que los pilotos vuelan al límite de sus horarios laborales, que la compañías ahorran en la seguridad. Me parece una irresponsabilidad que, sin conocer las causas del accidente, los periódicos aventuren conclusiones precipitadas que pueden tener consecuencias nefastas para la compañía.
La aviación comercial, aunque una actividad muy segura por la cantidad de controles que hay, no está exenta de riesgo como cualquier otra actividad humana. Y los accidentes ocurren por causas que en ocasiones ninguna actividad humana es capaz de impedir. En tiempos de Homero, habrían dicho que los dioses lo habían determinado mientras descansaban tranquilamente en el Olimpo. La sociedad, alimentada por estos medios de comunicación, no es capaz de admitir las consecuencias de los riesgos que asume. Volar tiene riesgos, pocos, es verdad, pero los tiene y todo este drama de los 154 muertos no debe adelantar conclusiones que sólo una investigación minucionsa y detallada podra determinar. Lo demás es irresponsabilidad, y de momento, pienso que la compañía actuó bien, como en los veinte años de existencia sin incidentes previos. Hasta que se demuestre lo contrario.