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domingo, 20 de febrero de 2011

Apestados


Ayer leí en el País un reportaje sobre las prácticas que se empiezan a imponer en EE.UU. para discriminar a los fumadores. Dentro de unos años tendremos algo parecido aquí. Creo que sería mejor que prohibieran el tabaco de una vez. Al menos tendrá el glamour de sentirse un fuera de la ley y no sólo un apestado.

Si fumas no trabajas

...en 21 Estados norteamericanos, es perfectamente legal despedir o no contratar a fumadores. Llamó la atención sobre ello, en 2006, Scott Rodrigues, cuando fue despedido de The Scotts Co., una empresa dedicada a la jardinería, según dijo él en su demanda "por fumar en privado, nunca en horario laboral, siempre fuera del lugar de trabajo". La empresa implementó, en 2005, una nueva norma por la cual haría análisis de orina aleatorios a los empleados. Los que dieran positivo, serían despedidos fulminantemente.

En agosto de 2006 se sometió a Rodrigues a uno de esos análisis, dio positivo y fue despedido. En su demanda, presentada en 2007 en la corte federal del distrito de Massachusetts, este admitió haber fumado. Pero, añadió, "nunca en el trabajo... ni siquiera en los periodos de descanso en jornada laboral o en presencia de otros empleados o clientes de Scotts". Destacó, además, que la empresa se había centrado en combatir el tabaco pero no otras dolencias tan costosas o más.

"Scotts no fuerza a sus empleados a evitar otras prácticas legales pero insanas, incluidas la obesidad, el consumo de alcohol, no hacer deporte, paracaidismo, exceso de horas ante el televisor, consumir demasiados productos azucarados, ser dueño de mascotas peligrosas, volar en avionetas privadas, hacer montañismo, participar en carreras de esquí de descenso, manejar yates en solitario o fumigar céspedes con químicos de composición tóxica", dijo.

Suena, es cierto, a broma. Pero para las personas afectadas no lo es. Rodrigues perdió su trabajo y, eventualmente, la demanda, en 2009. No está solo. Su caso no es único o aislado. Ni siquiera es de los más flagrantes porque él había trabajado para su empresa dos semanas. ¿Qué sucede si, en lugar de 14 días, hubieran sido más de 5.000, 14 años de leal servicio a una empresa? Podría responder Anita Epolito, que en 2005 fue despedida por sus jefes de la empresa consultora de seguros de Michigan Weyco. Había fumando ocasionalmente en los descansos de su jornada laboral y fumaba en casa. El uno de enero de aquel año sus jefes prohibieron el tabaco dentro y fuera de la oficina. Un análisis de orina reveló que había fumado. En su casa. Fue despedida. "¿No significan nada mis 14 años de servicio a la empresa?", le preguntó a su jefe. "Lo siento, pero no".

domingo, 6 de febrero de 2011

Mitos caídos


Leo en ABC que hoy habría cumplido cien años Ronald Reagan, uno de los dirigentes clave del s.XX. Él fue el que apretó el acelerador para provocar la caída de la URSS, incapaz de seguir la carrera armamentística. El lado humano de la resistencia lo puso el Papa Juan Pablo II y los movimientos cívicos y sindicales polacos que demostraron la decadencia del sistema.

Reagan es también famoso por ser el artífice de la revolución liberal en occidente, junto con Margaret Thatcher. Sin embargo, hoy mismo leo en Mises Insitute un artículo en el que demuestran que Reagan fue un fraude liberal. Todos sucumbimos a los tentáculos infinitos de la propaganda. Lo mejor es remitirse a los hechos, como hace el analista del Mises Institute.

During his eight years in office, Ronald Reagan increased federal spending by 53 percent, added a quarter of a million new civilian government employees, escalated the War on Drugs, created the "drug czar's office," and lowered the value of your 1980 dollar to 73 cents. His Republican successor, George Herbert Walker Bush, further increased taxes, further increased federal spending, and "managed to knock thirteen cents off the value of your dollar in just four years."

martes, 11 de enero de 2011

La derecha criminal

Cómo no, el intento de asesinato de una congresista demócrata a manos de un psicópata ha sido utilizada por la progresía de los dos lados del Atlántico como pretexto para criminalizar al Tea Party.

Unanimidad total en la prensa española.

El País:
La congresista aparecía en una lista que la cara más visibles del movimiento ultraconservador Tea Party, Sarah Palin, hizo pública el año pasado sobre los enemigos a batir en las elecciones de noviembre de 2010. Aunque la grosera presentación de esa lista -con dianas apuntando a los Estados de los congresistas mencionados y el ominoso título de "No se retiren, recarguen"- provocó las iras justificadas de muchas personas, la lista se refería a 20 congresistas que habían votado a favor de la reforma sanitaria y que pertenecían a distritos ganados por los republicanos en las presidenciales de 2008, es decir susceptibles de ser recuperados por la oposición en 2010.

Especulaciones y conexiones similares van a ser inevitables hasta que la investigación avance. Es indiscutible que el clima político en Estados Unidos se ha envenenado desde la aparición del Tea Party y, aunque este múltiple crimen sea únicamente la reacción individual de un personaje atrabiliario que llenaba Internet con absurdas reflexiones, el debate sobre la responsabilidad de la clase política está servido.


El Mundo:

La congresista Gabrielle Giffords, disparada en la cabeza por un atacante este sábado, ha sido una de las demócratas más criticadas por el sector duro del partido republicano, con Sarah Palin a la cabeza. Tanto es así que la propia Palin, en una serie de anuncios publicados en SarahPAC.com, su centro de acción política en Internet, señalaba a Giffords como uno de los 20 objetivos a desbancar en las pasadas elecciones a través de una mirilla sobre el distrito al que representa.

Junto a Giffords había otros 19 políticos demócratas "que votaron a favor de la reforma sanitaria" y que pertenecían a distritos que en 2008 ganaron McCain y Palin en las elecciones presidenciales. "¡Recuperemos los 20, juntos!", remataba este anuncio de Palin al que acompañó otro con la misma iconografía -mirillas de escopeta sobre un mapa de Estados Unidos- con el texto: "Hemos diagnosticado el problema… ayúdanos a prescribir la solución".

El Periódico:

Desde todas las instancias políticas y policiales estadounidenses se llamaba ayer a la calma y la contención de especulaciones sobre las posibles motivaciones tras el tiroteo en Tucson. Sin embargo, nada podía evitar que ciudadanos y analistas apuntaran a la realidad de los últimos años, cuando EEUU ha sufrido una radicalización en el discurso público, sobre todo con el apogeo de movimientos ultras como el Tea Party, y una polarización entre conservadores y progresistas.

Poco después de que empezara a extenderse la noticia del tiroteo, periodistas y blogeros recuperaron un controvertido mapa político que el Comité de Acción Política de Sarah Palin colgó tras la aprobación de la ley de reforma sanitaria. En ese mapa se habían identificado a 20 congresistas demócratas que dieron su voto a la ley, incluyendo Gabrielle Giffords, tiroteada ayer. Estaban en distritos que en alguna ocasión habían votado por los republicanos y se instaba a recuperarlos para los conservadores en las elecciones de noviembre.

No habría tenido más relevancia si en ese mapa de EEUU los distritos que se pretendía recuperar no hubieran estado marcados con puntos de mira como los que usan los rifles para apuntar a una diana. O si tras la aprobación de la ley no se hubieran transformado en ataques vandálicos contra oficinas de congresistas demócratas (incluyendo la de Giffords) lo que habían sido meses de amenazas y de violencia semántica.

La Vanguardia:

La congresista demócrata tiroteada en Arizona, Gabrielle Giffords, estaba en el punto de mira del Tea Party por su defensa de la reforma sanitaria y de la ley de la inmigración.

El recelo hacia la senadora Gabrielle Giffords era tal que en su página de Facebook la diva del grupo conservador, Sarah Palin, la colocó en un mapa de Estados Unidos como uno de los demócratas a batir para evitar la reforma sanitaria de Barack Obama. El mapa de objetivos los señalaba con la mirilla de un arma.

Este polémico mapa ya no figura en la página oficial de la ex gobernadora de Alaska, en lugar de eso, Palin ha colgado un mensaje de condolencias en el que asegura que ella y su familia rezan por “las víctimas y sus familias, y por la paz y la justicia”.

Sin embargo, JM Guardia desvelaba el mismo día del asesinato el perfil del asesino, un psicópata que ya había intentado una matanza hace años. Él mismo cuenta en su blog que le mandó las fuentes a Tele5 para que dieran una información más veraz o, cuanto menos, con diferentes ángulos, cosa que la zafia cadena berlusconiana no hizo. Excelente la serie de entradas de Barcepundit sobre el asunto, que demuestra la hipocresía de los progres.

Dice en otra de ellas:

Tengo escrito en varias ocasiones anteriores que el verdadero mal de la prensa española no es que mienta. Al fin y al cabo, la mentira es rebatible simplemente mostrando los hechos ciertos. Lo que hacen los medios españoles es algo mucho más insidioso: ocultar hechos relevantes a sus lectores que, de conocerlos, probablemente les harían ver las cosas de otro modo. Por ejemplo, es evidente que saber que el asesino era descrito por sus compañeros de clase como radical de izquierdas hace sólo tres años haría que muchas personas se preguntaran dos veces si la caracterización del atentado como algo inspirado por la ultraderecha es correcta. O por lo menos intuirían que hay algo que no funciona bien en su mente y que es eso, y no supuestas incitaciones externas, lo que le llevó a cometer el delito. Omitir una información relevante es, en términos periodísticos, una estafa. Y hasta que los medios españoles tengan la honestidad de ofrecer a sus lectores todos los hechos, tanto los que coinciden con su línea editorial como los que no lo hacen (podrían seguir el ejemplo de esa prensa estadounidense que tanto admiran) no tendremos una opinión pública informada y, en ese sentido, sana.

Sólo he encontrado dos artículos que disienten de la línea oficial progre. Arcadi Espada en El Mundo de hoy:

Acierta Krugman, sin embargo. La matanza de Arizona ya no se puede desvincular del Tea Party. Pero sólo porque Krugman lo ha dicho. Este es el hecho. El asombroso hecho. Por el momento no hay ningún otro hecho que vincule a Jared Lee Loughner con el clima de odio que denuncia Krugman. No debe de serlo, por ejemplo, el que la Policía haya descubierto que el jovencito ya preparó una matanza hace años, cuando el Tea Party era (¡sólo!) una sublevación fundacional de la nación americana. El hecho que construye Krugman pertenece a una extraña categoría de hechos no falsables: los que resultan de combinar las opiniones con el argumento de autoridad. Paradójicamente su carácter infalsable no los fragiliza. ¡Quia!: los blinda. La opinión de Krugman ya ha alcanzado el estadio plácido, invulnerable y amniótico de las opiniones del astrólogo. Y su devastadora influencia. Krugman. La inteligencia de la nación.

El otro es de David Gistau también en El Mundo.

Marcadas las distancias con el movimiento del Tea Party, que no es sino el esperpento de los valores genesíacos que emanan de la Declaración de Independencia, no deja sin embargo de sorprender que se le haya atribuido alguna forma de autoría en la masacre de Tucson. Sólo es posible relacionar de forma natural a los integrantes de un movimiento político con la acción de un psicópata si previamente se ha hecho pasar por psicópatas a los integrantes del movimiento político. Lo que cabe preguntarse entonces es a qué se debe esa reputación de los miembros del Tea Party por la cual es posible imaginarles cometiendo un asesinato, o al menos incitando a otro a que lo cometa. Y sólo se nos ocurre una respuesta: que no les gusta Obama. Para la izquierda española, que no te guste Obama no sólo constituye un síntoma de desorden mental. Además, y aplicando la lógica de Joe Pesci en Casino, te convierte en un asesino potencial: se empieza protestando por la reforma sanitaria y se acaba descerrajándole un tiro en la cabeza a una congresista demócrata.
Se me replicará que el Tea Party ha irrumpido con una retórica crispante, y es verdad. Pero no lo es menos que la que sufrió uno de los presidentes americanos más insultados, George Bush, y a nadie se le ocurrió nunca que las agrestes opiniones que inducían el odio contra él fueran una incitación al asesinato. Al revés: como las emitían actores y demás exquisitos de la intelectualidad, y no rednecks de derechas, eran tenidas por demostración de un admirable compromiso.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Fotos

Unas simples plantas pueden componer una imagen abstracta. ¿Hasta qué punto lo natural puede ser abstracto?

Esta foto y estas otras son algunas de las que saqué la semana pasada en Nueva York. Diferentes. Atentos a Spanish Lens que en los próximos días habrá más. Y serán representativas de la ciudad.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Roy Haynes en Birdland

Esta noche hemos visto al legendario Roy Haynes en el no menos legendario Birdland. Roy Haynes a sus 85 años es una de las leyendas vivas del jazz. Empezó a tocar a los 17 años (¿jubilación a los 67?) y desde entonces ha tocado con todos los grandes: Charlie Parker, Coltrane, Dizzy Gillespie, Stan Getz, Miles Davis, Oscar Peterson, Bud Powell, Andrew Hill, Chick Corea, Pat Metheny y tantos otros.

Se conserva bien el muchacho. Tocas dos sesiones cada día, una a las ocho y media y otra a las once de la noche. El resto de músicos que forman el Fountain of youth Quartet: Jaleel Shaw, al saxo tenor/alto, David Bajarano al piano y David Wong al contrabajo no desmerecen al maestro.

martes, 7 de diciembre de 2010

Deudas y dudas


Hace 22 años que vine por primera vez a NY. Eran los últimos años de Reagan y EE.UU. se encontraba en una crisis de identidad y un estado depresivo similar al que veo estos días. En aquella época eran los japoneses los que amenazaban la supremacía norteamericana con un sistema de fabricación superior que les permitía conquistar con facilidad sectores tradicionalmente norteamericanos como el automovilístico o la electrónica de consumo. Las empresas automovilísticas sobrevivieron de mala manera, después de una reestructuración profunda y hoy están en una situación peor que hace 20 años. La electrónica de consumo sólo ha renacido con Apple y alguna empresa más, pero es claramente dominada por los asiáticos, especialmente japoneses y coreanos.

Además, los japoneses tenían unas tasas de ahorro altísimas que les permitía, junto al superávit comercial, comprar toda clase de activos, especialmente inmobiliarios. La piedra de toque de esa sensación de pérdida de dominio universal fue la compra del Rockefeller Center por parte de Mitsubishi. Se hablaba de pérdida de poder, de crisis de identidad. Luego vino la crisis japonesa, la devaluación del dólar y la ruina para muchos japoneses que habían invertido en activos norteamericanos.

Este mismo sentimiento existe hoy, si bien creo que es más grave o así lo siente la población. Si los japoneses invertían en suelo americano, bienvenidos eran pues crearían puestos de trabajo aquí y era una muestra de confianza en la economía. Sin embargo, hoy existe la sensación de que la crisis no es externa, es interna y es una crisis profunda que está trastocando los pilares de la sociedad norteamericana.

Ayer tuve la ocasión de compartir un paseo fotográfico por Manhattan con unos cuantos norteamericanos de diversas procedencias. Todos se quejaban de los impuestos que pagaban, del desorbitado déficit público (incluido el militar, que como ya dije una vez aquí les llevará a la ruina) y de la sensación que tienen de que les están engañando. Uno de ellos llegó a insinuar que las cifras del paro están trucadas y que no incluyen a todos los que realmente lo están. Otra sensación que tienen es que se ha truncado la confianza que depositaban en los políticos, que éstos les han engañado, que han favorecido a los plutócratas de Wall Street, perjudicándoles a ellos. Deprimente.

Lo que sí es evidente leyendo la prensa es que el Estado, los Estados están en quiebra y no se sabe qué pasará cuando éstos dejen de pagar sus deudas. Los que están en peor situación son California, Illinois, Nueva York. Al parecer hasta se está adelantando la puesta en libertad de ciertos presos para ahorrar costes y se está despidiendo a policías para ahorrar. Las escuelas cierran algún día de la semana para ahorrar gastos de profesorado y gastos corrientes. Los norteamericanos, como la mayoría de los habitantes de los países occidentales, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, apoyados en una expansión monetaria que no tenía ningún respaldo y que ha quebrado (o está en vías de quebrar, como en España). Y esto costará mucho esfuerzo levantarlo.

Mientras, a Obama le dan cera hasta sus acólitos en el NYT. Hasta el otrora entusiasta Krugman, gurú económico progresista, le atizaba ayer. Frank Rich decía que tenía síndrome de Estocolmo con sus secuestradores republicanos. El debate estos días se centra en si se deben mantener unas reducciones de impuestos que decretó Bush hace años y que terminan en diciembre. Los republicanos quieren mantener las reducciones para todas las rentas, mientras que los demócratas quieren eliminarlas para aquéllos que cobren más de 250 mil dólares al año. Y no se ponen de acuerdo. Este reportaje del NYT hacía un buen análisis de la situación. Este párrafo resume bien la situación que he escuchado entre la gente con la que he hablado:

There may be truth to this premise, but only some. After all, generations of Americans have sacrificed plenty for the nation’s cause, and there’s no reason to think we’ve lost the capacity. What makes this case for sacrifice so much harder to embrace, perhaps, is that it goes to our national psyche, threatening our self-image as a land with limitless potential. While past generations have readily sacrificed for national greatness, debt reduction — at least in the gloomy way its advocates argue for it — feels like a call to sacrifice in the name of our national decline.

Tardaremos muchos años en ver la recuperación.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Charmin Restrooms







No hay mejor manera de promocionar un producto que haciendo que la gente lo use y experimente con él. Esa es la idea detrás de Charmin Restrooms, un aseo público que patrocina Charmin, un fabricante de papel higiénico. Son unos baños que ya son una atracción más de NY. Lo que en cualquier otro sitio se puede ver como un acto reservado, que es mejor ocultar, aquí se ha transformado en una atracción al más estilo Disney. La Disneyficación de la vida ha llegado al cuarto de baño.






Aquí viene la gente, hace una cola de unos quince minutos para entrar en una de las impolutas cabinas y, tras ello, fotografiarse en un gigantesco váter. También hay un escenario en el que niños y mayores pueden hacer el ridículo más espantoso mientras el staff del local les graba en vídeo.






Lo más gracioso es que lo anuncia un tipo disfrazado de váter. Un tipo con mucho sentido del humor que se gana la vida disfrazado de váter y animando a la gente a "ir" (así es como se dice aquí ir al baño, "go"). Luego dicen que hay paro.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Inabarcable


Nueva York es una ciudad fascinante. Da igual cuántas veces venga uno a la ciudad, siempre hay algo que le sorprende. Hay demasiado de todo. El mejor comercio del mundo, y no sólo hablo de las grandes marcas, sino de tiendas de comida, de decoración, de curiosidades, cualquier cosa se puede encontrar aquí.


Las mejores librerías, es de destacar Strand Books, en la 12 y Broadway es una librería de libros nuevos y usados, destartalada y alejada de los estándares de la mercadotecnia al uso. B&H Photo es la mejor tienda de fotografía que se puede encontrar a este lado de la galaxia. Regentada por judíos, está cerrada el viernes por la tarde y el sábado. Esa es otra de las grandes cosas que tiene EE.UU. Hay libertad de horario, de apertura, de religión. Si uno es judío, no tiene problema en seguir los festivos de su religión, pues puede abrir su comercio cuando quiera.


Hoy hemos descubierto Eataly, la tienda de comida italiana más grande del mundo. Y es muy grande. Se pueden encontrar todo tipo de pastas, de aderezos para la pasta, hay carnicería, pescadería, varias panaderías, varios restaurantes y cafeterías, heladería. Ocupa casi una manzana entera entre la 23 y la quinta. Magnífica tienda. Otra tienda que merece la pena es Restoration Hardware, una tienda de decoración que además vende imitaciones de juguetes antiguos.


Pero lo que es inabarcable en NY es la oferta de espectáculos, de música y de teatro. Es difícil escoger entre tanta oferta de músicos de primer nivel. Clásica, pop, jazz, blues. Todo está en NY y todo de primera. Estos días iremos a dos conciertos: hoy toca la Filarmónica de NY dirigida por Colin Davis la 2ª de Beethoven y Des Knaben Wunderhorn, de Mahler. El martes toca Roy Haynes, un legendario batería de más de 80 años que ha tocado con todos los grandes músicos del jazz de todos los tiempos y que es parte de la historia del jazz. Además de esto, están todos los musicales y las obras de teatro de Broadway. Está Al Pacino representando El mercader de Venecia, rememorando su sobresaliente actuación en la película.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Derecha extrema


Ya lo anticipaba en la entrada del lunes, previa a las elecciones legislativas en EE.UU. Obama y el Partido Demócrata perdieron por amplio margen. Me alegro. Es un rayo de esperanza que las políticas intervencionistas y estatistas del altivo presidente sean rechazadas por la mayoría de los votantes. Todavía hay esperanza. Con lustros de retraso, es posible que esta reacción llegue a España, aunque esto no es Nueva York, ya se sabe.

No dejo de maravillarme ante la reacción de la prensa española al acontecimiento de la semana. A derecha e izquierda del espectro periodístico, uno no deja de leer el machacón argumento de que ha ganado la derecha extrema radical. Incluso en un periódico como La Razón, Gloria Lomana, jefa de informativos de Antena 3, escribe hoy:

Porque, no nos engañemos, aquí el Tea Party como ha surgido en Estados Unidos no es posible. España está vacunada contra los extremos, y si ya desde los tiempos de O’Donnell La Unión Liberal de centro era la opción preferida por los españoles, fue a raíz de la Transición cuando los votantes fueron enterrando con diligencia las siglas de derechas e izquierdas extemporáneas y extremas, hasta hacerlas desaparecer. Aquí el Tea Party, lo intentaron en el tardofranquismo Girón de Velasco, con la creación del grupo conocido como el «búnker» para oponerse a las reformas impulsadas por Adolfo Suárez. O Blas Piñar, con su «Fuerza Nueva». O los creadores de la «Confederación Nacional de Combatientes de España», de los «Círculos de José Antonio» o de la «Alianza Nacional del 18 de julio». Pero todos se disolvieron como un azucarillo.

Sorprendente. Identifica al Tea Party con Girón de Velasco y con ¡Blas Piñar! Está claro que estos periodistas españoles, por muy divinos que se crean, no tienen ni idea de lo que hablan. Me intento acercar una vez más a la prensa norteamericana a ver qué dicen sobre el asunto y leo en el WSJ una entrevista a Rand Paul, en la que propone cosas tan peligrosas como limitar el mandato de los congresistas y no dejar que el Gobierno ponga en marcha ninguna regulación sin el apoyo explícito del Congreso y la revisión continua de las leyes: "Next on his docket are term limits. He jokes that the Soviet Politburo saw more turnover than Capitol Hill. He also wants to "sunset" all regulations until approved by Congress. "Let them write all the regulations they want," he says. "They do anyway, but in two years they're gone unless they get voted on by Congress." También propone que las leyes sean leídas y comprendidas por los congresistas que las van a votar, lo cual parece lógico. Para ello, una propuesta ingeniosa es que por cada 20 páginas de una ley se dé un plazo de un día para su lectura: "Another tea party favorite is the Read the Bills Act, which he's keen to move on. He wants a "one-day waiting period for every 20 pages" of a proposed bill. I must betray a smile. "People laugh," he says. "But they need smaller bills and they need time to read bills." This is supposed to be an incentive."

Pura Falange de las JONS estos chicos del Tea Party.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Los demócratas perderán las elecciones de mañana



No es sólo lo que dicen las encuestas que ni el proclive NYT puede disimular. Es que hasta los niños le han perdido el respeto a Obama. En este vídeo se ve cómo un niño va disfrazado del joker con el que caracterizaron a Obama para identificarlo con el mal (socialista).


domingo, 24 de octubre de 2010

Vargas Llosa sobre el Tea Party


Esta semana ha sido muy dura y no he podido actualizar el blog en toda la semana, amén de un viaje de fin de semana a Granada. Ha hecho un tiempo magnífico en Granada y hemos podido pasear esa maravillosa ciudad de arriba abajo.

Todo está dicho sobre el nuevo gobierno de Zapatero, por lo que no tiene sentido extenderse sobre el asunto. Hoy me ha interesado el artículo de Vargas Llosa en El País sobre el Tea Party. Estoy bastante de acuerdo con lo que dice:

Porque, por debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, y de los disparates que pueden proclamar algunos de sus dirigentes, como quienes aseguran que el presidente Obama es un musulmán emboscado que quiere el socialismo para Estados Unidos o los exabruptos de la señora Christine O'Donnell, candidata por Delaware, antigua practicante de la brujería que ha acusado a los homosexuales de haber creado el sida, hay en la entraña de este movimiento algo sano, realista, democrático y profundamente libertario. El temor al crecimiento desenfrenado del Estado y de la burocracia, cuyos tentáculos se infiltran cada vez más en la vida privada de los ciudadanos, recortando y asfixiando su libertad y sus iniciativas; la apropiación por parte del sector público de funciones o servicios que la sociedad civil podría asumir con más eficacia y menos derroche de recursos; la creación de sistemas llamativos de asistencia social que sólo podrán financiarse con subidas sistemáticas de impuestos, lo que se traducirá en caídas de los niveles de vida de las clases medias y populares.

Estos temores no son gratuitos, responden a una realidad de nuestro tiempo y se originan en problemas que se viven por igual en el Primer y el Tercer Mundo. Pero en Estados Unidos tienen una resonancia particular, pues tocan un nervio siempre vivo en un país donde el individualismo no tuvo jamás la mala prensa que tiene en Europa, en la que las doctrinas colectivistas han echado hondas raíces en su historia moderna. A Estados Unidos llegaron los peregrinos europeos en busca de libertad, para practicar su religión, que no era la oficial, para defender el derecho del individuo a gozar de independencia, de elegir su vida sin otra limitación que el respeto de las formas de vida de los otros. En la tradición americana más acendrada no es el Estado sino el ciudadano el responsable primero de su fracaso o de su éxito. Aquél no debe interferir en la vida de éste sino garantizar igualdad de oportunidades, que se cumplan las leyes equitativas y justas que dan los representantes elegidos en comicios libérrimos. Durante mucho tiempo este designio ideal fue más o menos respetado y funcionó, con el extraordinario desarrollo y prosperidad del país como resultado.

En ese modelo había algo de irrealidad y muchas imperfecciones, sin duda, pero dio al grueso de la sociedad norteamericana unos niveles de vida muy por encima del resto del mundo durante mucho tiempo. Luego, en razón de las guerras, de las desigualdades económicas que multiplicó, de la acción política reformista, fue siendo enmendado, en muchas cosas para mejorarlo, pero en otras para empeorarlo. Y entre estas últimas, sin duda, figura esa elefantiásica inflación burocrática que, casi tanto como en Europa, ha ido reduciendo el espacio de libertad y de autonomía del individuo, con el consiguiente encogimiento de la sociedad civil y, por lo tanto, de la responsabilidad del ciudadano frente a sí mismo, su familia y el conjunto social. En la sociedad moderna, donde el Estado es Dios, el individuo es cada vez menos responsable, porque la realidad apenas le permite serlo, lo empuja cada días más a ser un mero dependiente del Estado. Para casi todo: estudiar, curarse, obtener un trabajo, disfrutar de un seguro, participar y disfrutar de la vida cultural, jubilarse, cuenta con el Estado. La idea de que ése es el destino final de la evolución que viene siguiendo la realidad de su país es simplemente intolerable para un sector importante de Estados Unidos, donde la idea del individuo soberano que no debe dejarse arrollar ni instrumentalizar por el Estado, siempre un peligro latente para su libertad, es ingrediente esencial de su historia.

Ese es un sentimiento justo y que merece ser incorporado a la agenda política pues apunta a problemas reales que enfrenta la cultura democrática. Si el Estado no se descentraliza y adelgaza, si no devuelve a la sociedad civil, a los particulares, las muchas iniciativas y servicios que les ha ido arrebatando, el resultado final será el envilecimiento de la democracia, su conversión en una mera apariencia en la que el individuo ha dejado de ser libre y se ha convertido en un autómata, manipulado por burócratas invisibles y todopoderosos que, desde la sombra de sus despachos, toman todas las decisiones importantes que conciernen a su destino. No es verdad que sólo el Estado puede ejercitar la solidaridad con el débil, la ayuda al que no puede valerse por sí mismo, responsabilizarse de la cultura, la salud, el trabajo de los ciudadanos. En muchísimos casos, éstos lo hacen mejor y gastando menos que los burócratas. En el de la cultura, por ejemplo, aquí, en Estados Unidos, en gran parte, los magníficos museos, las óperas y conciertos, la danza, las grandes exposiciones, las bibliotecas públicas, son financiadas principalmente por la sociedad civil. Es verdad que hay incentivos tributarios que alientan esta generosidad, pero la razón principal es una tradición cultural, no desaparecida del todo, que induce a los ciudadanos a actuar, tomar iniciativas en invertir su dinero en aquello que creen justo y necesario. A diferencia de los otros, este mensaje del Tea Party merece ser tenido en cuenta.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Tea Party (II))


Ya escribí hace tiempo sobre esto, pero no puedo dejar de volver sobre el tema. Me sigue sorprendiendo la simplificación que la prensa española hace de la política en EE.UU. Todos los periódicos sin excepción se refieren al Tea Party, el movimiento de base norteamericano como la ultraderecha, los ultraconservadores, los hiperconservadores, etc. Palabras que unen al término conservador o derecha (malo, malo) el prefijo aumentativo que les place para resaltar la maldad que le atribuyen.

Lo primero que habría que aclarar es que los conservadores en EE.UU. no son fascistas como se nos quiere hacer entender por nuestros progres, sino demócratas radicales, seguidores de los padres fundadores y de los principios que un grupo de héroes siguieron para proclamar la primera democracia verdadera de la Historia. El conservadurismo americano reivindica los principios de igualdad, individualismo y derecho a la búsqueda de la felicidad por uno mismo que defendieron contra el Imperio Británico personajes como Washington, Payne, Franklin, Jefferson y tantos otros. Verdaderos defensores de la libertad y de los derechos humanos.

En cuanto al Tea Party, qué quieren que les diga. Como dice Jordi Pérez en su Obama World,

Un detalle final. Aunque desde España parezca una cosa rara, debemos sentir sólo envidia. La capacidad de la sociedad civil americana para hacerse oír es un ejemplo sensacional. Ya podemos reír de los palurdos del Tea Party. Nos pasan la mano por la cara.

sábado, 26 de junio de 2010

Estado policial


Hace unos días ponía un vídeo en el que un policía detenía brutalmente a una chica por cruzar de forma indebida un paso de peatones. Pues bien, me encuentro hoy a través de José Manuel Guardia con una noticia en la que se informa que la policía de Reno detuvo a una anciana de 86 años aplicándole una descarga eléctrica (taser) porque "había adoptado una postura más agresiva en la cama".


Police Tasered an 86-year-old disabled grandma in her bed and stepped on her oxygen hose until she couldn't breathe, after her grandson called 911 seeking medical assistance, the woman and her grandson claim in Oklahoma City Federal Court. Though the grandson said, "Don't Taze my granny!" an El Reno police officer told another cop to "Taser her!" and wrote in his police report that he did so because the old woman "took a more aggressive posture in her bed," according to the complaint.


El país de las libertades se está convirtiendo poco a poco en un Estado en el que no se puede confiar en la policía. Y eso es lo peor que puede pasar en un país.

viernes, 25 de junio de 2010

McChrystal y la derrota de Occidente


Estos días he estado en Estados Unidos, donde ha habido un gran escándalo en torno a las declaraciones y posterior destitución del general McChrystal como general en jefe de las tropas de la OTAN en Afganistán. Una torpeza por parte del general que no le dejaba otra opción al presidente más que la destitución.

En Estados Unidos los militares están sometidos, sin ninguna duda, al poder civil y es el presidente el comandante en jefe de los ejércitos. La torpeza de McChrystal ha sido dejarse hacer un reportaje por una revista antimilitarista como Rolling Stone, una revista de progres guays y glamorosos. Lo analiza bien Jordi en Obamaworld.


La torpeza del general no sólo ha destruido su brillante carrera militar, sino que pone en entredicho la capacidad de los ejércitos de Occidente para ganar la guerra contra los talibán. Las disensiones entre el general y los representantes políticos de EE.UU. en la zona que se ponen de manifiesto en el reportaje, dan una idea de la poca fe en la victoria que tiene Obama. Se pidieron más tropas y no se concedieron todas las que se pedían. Y ahí comienza la derrota norteamericana frente al integrismo islámico, unida al quintacolumnismo de los islamistas que se crían en los barrios de las capitales de todo occidente. Capitularemos en Afganistán (con grandes dosis de propaganda que nos venderán la derrota como una victoria), capitularemos con el burka y la aplicación de la sharia a los colectivos musulmanes y ahí comenzará el declive de nuestra civilización occidental ante la barbarie islamista.


Pero la sociedad occidental no está para ver a sus soldados morir en la lucha por la civilización , no hay dinero para sufragar los gastos militares, pues nos hemos gastado todo en fiestas gubernamentales y en rescates de empresas ruinosas. Nuestros hijos no nos perdonarán esta debilidad cuando tengan que luchar en una guerra mucho peor que la de Afganistán o tengan que vivir en Estados dominados por la ideología islamista.

lunes, 21 de junio de 2010

Chicago - César Russ







He pasado el fin de semana en Chicago y una vez más he entrado en la tienda de César Russ en Michigan Avenue. Es un fotógrafo madrileño afincado desde hace un tiempo en la ciudad y que tiene unas magníficas fotografías de Chicago. La tienda le va muy bien, y no me extraña. Vende sus preciosas fotografías a precios muy asequibles.

Hoy el artista estaba en la tienda y he charlado un ratito con él. Un tipo interesante, muy integrado en la ciudad, de la que destaca su gente: amable, alegre, optimista, una actitud opuesta al permanente cabreo de los españoles con todo, a la acritud, pesimismo y contrariedad de nuestros compatriotas. Se fue de España ante la imposibilidad de desarrollarse como artista y de tener un negocio más o menos próspero. Por su buen hacer le otorgaron el premio de artista del año de la ciudad de Chicago, lo cual no está mal en uno de los centros culturales más importantes de EE.UU. y, por tanto, del mundo.
Me ha dicho que la próxima vez que venga le llame para quedar a cenar. Lo haré, sin duda. Mientras, si pinchan aquí pueden ver sus fotografías, aunque lo que se puede apreciar en el ordenador no tiene nada que ver con el efecto que tiene la impresión sobre papel de algodón. La próxima vez le compraré algo.

viernes, 18 de junio de 2010

Brutalidad e incompetencia

Veo este vídeo en El Confidencial que me deja estupefacto.



No sólo destaca la brutalidad del comportamiento del policía, tanto con la chica a la que va a detener como con su amiga a la que le suelta un puñetazo directo a la cara. También me sorprende que un policía detenga a alguien por atravesar la calle por un lugar indebido según pone en la noticia. ¿No habrá delincuentes más peligrosos que detener en Seattle? ¿O esta chica era una delincuente peligrosa a la que detuvieron al modo de Capone con una excusa de un delito diferente? Y por último, ¿cómo puede ser que un policía tarde casi tres minutos en reducir a una chica? ¿Qué habría hecho contra un delincuente armado?

martes, 23 de marzo de 2010

Reforma sanitaria (II)


Los periódicos españoles son penosos. Sólo los calificativos de tercermundista con los que El País califica la sanidad norteamericana son suficientes para dar una idea del nivel de desinformación que manejan. El paradigma socialista no puede entender que alguien no quiera comprar algo (seguro sanitario) y a esa libertad la llama tercermundista.

Curiosamente, hoy, en Cuatro la cadena de televisión de Prisa, ponen House, la serie en la que el protagonista es un desagradable médico. Veo el hospital, cómo son las instalaciones, los medios, la forma de trabajar y, salvo el antipático House, el resto no me parece tercermundista. Será la propaganda de Hollywood, ya tu sabes.

Me convence más el argumento de Ron Paul, un conservador que fue candidato a la presidencia y que es famoso por sus libros The Revolution y End the Fed, que tengo pendientes de comentar aquí. He dicho conservador, que en EE.UU. son los que defienden los principios con los que fue fundada la nación, los que quieren volver a los principios de los padres fundadores y retomar el espíritu que impulsó a los federalistas, principalmente su desconfianza sobre la acción del Estado.

Frustratingly, this legislation does not deal at all with the real reasons access to healthcare is a struggle for so many – the astronomical costs. If tort reform was seriously discussed, if the massive regulatory burden on healthcare was reduced and reformed, if the free market was allowed to function and apply downward pressure on healthcare costs as it does with everything else, perhaps people wouldn’t be so beholden to insurance companies in the first place. If costs were lowered, more people could simply pay for what they need out of pocket, as they were able to do before government got so involved. Instead, in the name of going after greedy insurance companies, the federal government is going to make people even more beholden to them by mandating that everyone buy their product! Hefty fines are due from anyone found to have committed the heinous crime of not being a customer of a health insurance company. We will need to hire some 16,500 new IRS agents to police compliance with all these new mandates and administer various fines. So in government terms, this is also a jobs bill. Never mind that this program is also likely to cost the private sector some 5 million jobs.

Of course, the most troubling aspect of this bill is that it is so blatantly unconstitutional and contrary to the ideals of liberty. Nowhere in the constitution is there anything approaching authority for the Federal government to do any of this. The founders would have been horrified at the idea of government forcing citizens to become consumers of a particular product from certain government approved companies. 38 states are said to already be preparing legal and constitutional challenges to this legislation, and if the courts stand by their oaths, they will win. Protecting the right to life, liberty and pursuit of happiness, should be the court’s responsibility. Citizens have a responsibility over their own life, but they also have the liberty to choose how they will live and protect their lives. Healthcare choices are a part of liberty, another part that is being stripped away. Government interference in healthcare has already infringed on choices available to people, but rather than getting out of the way, it is entrenching itself, and its corporatist cronies, even more deeply.

lunes, 22 de marzo de 2010

Reforma sanitaria


Ayer el Congreso de los Estados Unidos aprobó la reforma sanitaria que ha promovido el partido demócrata liderado por Obama. Parece que la reforma no es tan radical como se había propuesto inicialmente y que ha dividido completamente al país en Demócratas y Republicanos. Ningún Republicano votó a favor de la ley. Además, la votación tenía truco porque al parecer el Congreso votaba sobre una ley que el Senado había propuesto, una situación que muy pocas veces se ha producido en el pasado y que han utilizado los diferentes presidentes para pasar leyes sin apurar todos los trámites legales para ello. Así lo decía el USA Today el viernes, criticando el procedimiento que Nancy Pelosi ha forzado.

Parece que la reacción no se ha hecho esperar por parte del Partido Republicano y varios Estados han anunciado recursos contra esta ley ante el Tribunal Supremo, que puede estancarse en infinitos procedimientos judiciales.

Pero la esencia de la reforma sanitaria no es el detalle de su contenido legal, sino qué modelo de sociedad quieren los Estados Unidos ser. Por la división bipartidista y por el escaso apoyo popular que tiene esta reforma, parece que no están tan descontentos con lo que nos dicen en Europa nuestros queridos periódicos. (Inciso: Obama llegó a la presidencia diciendo que llegaría a acuerdos con los republicanos, el bipartisanship, ¿recuerdan aquello del talante?). Y es que el aprendizaje social, la forma en que los individuos toman decisiones, la responsabilidad del individuo con su vida y su salud, la de los médicos en proporcionar un buen cuidado a sus pacientes, quedarán diluidos con la intervención del Estado en la salud, igual que ha pasado con la educación o con todos los temas en que se produce el abrazo mortífero de la burocracia. Lo que es indudable es que hasta ahora se debatió sobre la sanidad. A partir de ahora, el debate será imposible y, salvo ruina del sistema, los que propongan limitar la intervención se encontrarán con la acusación típica de enemigo de los pobres y demagogia similar. El debate queda automáticamente invalidado.

Hay varias mentiras en lo que nos cuentan. Por ejemplo, los cuarenta millones de personas que no están aseguradas son en su mayoría jóvenes que prefieren gastarse su dinero escaso en otras cosas mejores que un seguro médico, cuyo uso es altamente improbable a su edad. Ellos deciden no gastar en sanidad nada más que cuando lo necesiten. Eso es malo para Obama. Demasiada libertad, no sea que se equivoquen. Él y los burócratas de Washington saben bien lo que necesitan. Lo describe bien Jordi de la Torre:
Se da la circunstancia de que muchos individuos prefieren, como yo, correr el riesgo y gastarse el dinero que cuesta un seguro en quehaceres más placenteros. Y de ahí salen buena parte de las cifras que tanto gustan en Europa sobre los millones de americanos que no tienen seguro médico: de las preferencias individuales. Y no sólo gustan en Europa, claro: es una tradición muy arraigada entre los demócratas norteamericanos declarar periódicamente que el sistema sanitario está roto, podrido, que se derrumba por todos lados y que es urgente una reforma en profundidad. El presidente Clinton ya declaró la necesidad de reformar el sistema sanitario urgentemente cuando llegó a la Casa Blanca y Hillary Clinton se encargó de gestionar el proceso, que pronto se convirtió en uno de los fiascos más sonados de la Administración. Corría el año 1993.

Esto es herejía para los estándares de pensamiento europeos, acostumbrados desde el fascio y el socialismo de principios del s. XX a un sistema sostenido por los impuestos. No es gratis, a diferencia de lo que muchos creen. Cuesta, y mucho dinero. Pero los que lo usan no lo pagan y lo usan sin medida. Ése es uno de los principales problemas de una sanidad gratuita. Ayer venía un artículo en el WSJ que Milton Friedman escribió en 1996 y que empieza con una cita de la novela
Pabellón del cáncer de Alexander Solzhenitsyn

In Mr. Solzhenitsyn's words, "among all these persecutions [of the old doctor] the most persistent and stringent had been directed against the fact that Doctor Oreschenkov clung stubbornly to his right to conduct a private medical practice, although this was forbidden."

In the words of Dr. Oreschenkov in conversation with Lyudmila Afanasyevna, a longtime patient and herself a physician in the cancer ward: "In general, the family doctor is the most comforting figure in our lives. But he has been cut down and foreshortened. . . . Sometimes it's easier to find a wife than to find a doctor nowadays who is prepared to give you as much time as you need and understands you completely, all of you."

Lyudmila Afanasyevna: "All right, but how many of these family doctors would be needed? They just can't be fitted into our system of universal, free, public health services."

Dr. Oreschenkov: "Universal and public—yes, they could. Free, no."

Lyudmila Afanasyevna: "But the fact that it is free is our greatest achievement."

Dr. Oreschenkov: "Is it such a great achievement? What do you mean by 'free'? The doctors don't work without pay. It's just that the patient doesn't pay them, they're paid out of the public budget. The public budget comes from these same patients. Treatment isn't free, it's just depersonalized. If the cost of it were left with the patient, he'd turn the ten rubles over and over in his hands. But when he really needed help he'd come to the doctor five times over. . . .

"Is it better the way it is now? You'd pay anything for careful and sympathetic attention from the doctor, but everywhere there's a schedule, a quota the doctors have to meet; next! . . . And what do patients come for? For a certificate to be absent from work, for sick leave, for certification for invalids' pensions: and the doctor's job is to catch the frauds. Doctor and patient as enemies—is that medicine?"

"Depersonalized," "doctor and patient as enemies"—those are the key phrases in the growing body of complaints about health maintenance organizations and other forms of managed care. In many managed care situations, the patient no longer regards the physician who serves him as "his" or "her" physician responsible primarily to the patient; and the physician no longer regards himself as primarily responsible to the patient. His first responsibility is to the managed care entity that hires him. He is not engaged in the kind of private medical practice that Dr. Oreschenkov valued so highly.

Un debate interminable que levanta pasiones en Estados Unidos y que puede ser la tumba política de Obama y de los demócratas. Ojalá.

domingo, 21 de marzo de 2010

Wharton sobre España


Un día entero nevando en Chicago da para mucho más de lo que se podría esperar. Uno se puede pasar varios días en el Art Institute of Chicago, pero lo esencial se puede ver en una mañana bien aprovechada. Se dejará por ver todo la sección de arte asiático, llena de figuras de dioses hindúes y de budas, parte del arte contemporáneo y parte del arte americano. Lo verdaderamente importante que tiene el museo es una la colección de pintura que abarca desde el Renacimiento hasta el Impresionismo. El Greco, Rubens, Ribera, Murillo, Ingres, Caravaggio, Gentileschi, Goya, Ingres, preludian una espléndida colección de impresionistas muy bien representados: Monet, Manet, Renoir, Degas, Seurat, Pisarro, Van Gogh, están todos.
También se puede comprar, y mucho, en Chicago. Michigan Avenue es el paraíso de los centros comerciales donde están todas las marcas de ropa, las de lujo y las otras. Y entre tienda y tienda, uno puede sentarse a tomar un café y a leer o a surfear a web en el Border's que está enfrente del Water Tower Place. Ahí he leído este informe de la Universidad de Wharton que describe un panorama desolador del futuro económico de España:
Selling the public on sacrifices that are "extremely unpopular politically" is one of the biggest challenges Spain faces, notes Henisz. After all, the "best-case scenario is somewhere between five and 10 years of below-trend growth and above-average savings to pay off the debt overhang."
One of the key underlying problems is that all of the growth from the construction boom pushed up wages. "Low productivity growth in Spain relative to its competitors is what is really causing trouble right now," says Guillén. The only way for Spain to remain competitive is for the country "to increase productivity, because it cannot lower prices artificially through the exchange rate."
He adds that Spaniards will "see their standard of living come down as they restructure their economy. They will find a way in which they can compete globally." Over the next few years, there will be "a big readjustment, a big restructuring in Europe, and also in the United States ... as a result of the big changes that are taking place in the global economy."