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domingo, 2 de mayo de 2010

La noche de los tiempos


Da la casualidad que en estos días de olvido de la Transición y de guerracivilismo redivivo, estoy leyendo la novela de Antonio Muñoz Molina La noche de los tiempos. Narra la historia de una arquitecto de convicciones socialistas aburguesado que comete adulterio en los meses previos a la Guerra Civil y su posterior huida a Estados Unidos. Es una buena novela, con buenos personajes, y un buen retrato del Madrid de aquella época convulsa en la que el gobierno republicano era incapaz de mantener el orden y éste fue subvertido por anarquistas y comunistas para conseguir la revolución proletaria.

Cuando Ignacio Abel, el protagonista,va a despedirse de su amigo Juan Negrín, ya en ese momento Ministro de Hacienda del descompuesto gobierno republicano, éste reconoce la descomposición de la República y la imposibilidad de que las diferentes facciones políticas, incluso dentro del orden republicano sean capaces de respetar la ley:

"Don Manuel Azaña quiere la Tercera República francesa. Usted u yo y unos cuantos como nosotros nos conformaríamos con una república socialdemócrata como la de Weimar. Pero nuestro correligionario y ahora presidente del gobierno dice que quiere una Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas, y don Lluís Companys una república catalana, y los anarquistas se olvidan de que estamos en guerra y tenemos enfrente a un enemigo sanguinario para experimentar en todo este desbarajuste con la abolición del Estado. Y para poner en práctica su delirio particular cada partido y cada sindicato lo primero que ha hecho ha sido inventarse su propia policía, sus propias cárcales y sus propios verdugos."

viernes, 23 de abril de 2010

Faltos de memoria

Es curiosa la amnesia selectiva que tiene nuestra democracia añosa y sectaria. Las reacciones a la muerte de Samaranch han sido unánimemente elogiosas por parte de los medios. Coloso del deporte, señor de los anillos, campeón del olimpismo, son algunos de los titulares o calificativos que ha recibido este hombre en su muerte.

Nadie ha recordado que fue un presidente de la Diputación de Barcelona en tiempos de la oprobiosa. La foto no deja lugar para la duda.


Es más, el acompañante de Samaranch, por aquél entonces Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, ha sido presidente de Sogecable, la dueña del periódico donde escribe Carrillo. ¡Qué mala memoria!

miércoles, 19 de noviembre de 2008

No era él

Hace unos días decíamos que entendíamos por qué Garzón buscaba a Franco. Hoy, menos mal, ha confirmado que Franco ha muerto. Pero dice que la responsabilidad del dictador ha quedado extinguida. ¡Menudo facha!

martes, 16 de octubre de 2007

Memoria histórica, olvido selectivo

En los últimos días se ha aprobado después de muchas negociaciones entre los partidos de la izquierda la Ley de Memoria Histórica. Una ley que hace "legal" la historia, interpretada por el Gobierno, no es más que un ejercicio totalitario de inspiración orwelliana. Orwell, en su distopía 1984, describe cómo el Ministerio de la Verdad controla la información y reescribe la historia para adecuarla a sus intereses.

Esta es la situación que ocurre en España con esta ley de Memoria Histórica, es la política quien decide cuál es la historia y manipula la misma para orientar a la opinión pública, poco informada sin duda, hacia sus posiciones. Evidentemente, el Gobierno y sus aliados no se proponen recordar a las víctimas del lado republicano a los cientos de religiosos fusilados sólo por serlo, los desórdenes de todo tipo que ocurrían en las calles, etc.

Algunos buenos artículos sobre el tema: Gustavo Bueno, Luis Racionero, Batiburrillo tiene toda una serie sobre el tema, el otro día Ussía recordaba que su abuelo, Pedro Muñoz Seca no pudo llegar a ser franquista, pues los republicanos lo asesinaron antes de la guerra, y el proyecto de ley, de curioso título.

Un contraste. Un argumento frecuentement utilizado por los partidarios de la retirada de los símbolos franquistas es que en Alemania es ilegal y sería impensable que hubiera símbolos nazis en las calles. El problema, según lo veo yo es que en España, los que perdieron la guerra, no fueron capaces de echar a Franco, ni de traer la democracia a España y tuvo que ser la propia derecha, la aborrecida derecha,. la malvada derecha la que trajo la democracia. Esto es lo que no se pueden quitar de encima y por eso nos toruran continuamente con la guerra.

Miremos hacia delante y construyamos el futuro. Allá los que quieran vivir del pasado y del rencor.