lunes, 4 de abril de 2011

Educación

Ayer Rosa Díez dio un mitin en Madrid en el que entre otras cosas reclamó que la gestión de la educación fuera recuperada por el Estado Central en detrimento de las Autonomías. Esto no es más que un mensaje populista para estatistas opuestos al control de la educación por las autonomías anti-españolas. Entiendo que se puede considerar anti-español a todo aquél que quiere la desintegración de la nación, como Artur Mas, que acaba de votar a favor de la independencia de Cataluña en ese simulacro de referéndum que se está llevando a cabo estos días (o semanas). Es decir, es un mensaje para madrileños nostálgicos de un gran poder central.

Esto ha sido celebrado por la prensa supuestamente liberal como un gran avance. Lamentable es la situación de la libertad en España cuando nadie osa decirle a la valiente Rosa que lo mejor no es concentrar la educación en manos del Estado Central, sino que hay que descentralizarlo aún más en manos de los únicos legitimados para imponer una educación a sus hijos, los padres. Con más libertad se acabaría ese supuesto desastre educativo, pues los padres, que no son tontos y que saben qué es lo mejor para sus hijos, elegirían los colegios y la enseñanza que mejor cuadraría con su modelo de educación. El cheque escolar garantizaría el acceso a una educación razonable para todos, pero con libertad de elección por parte de los padres. Eso acabaría con las mamarrachadas de las lenguas periféricas, la educación para la ciudadanía y demás imposiciones de políticos manipuladores.

Libertad es la solución y no centralización o estatismo.