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martes, 28 de septiembre de 2010

La huelga




La huelga que convocan los sindicatos verticales, verdaderos herederos del sindicalismo franquista, encierra varias paradojas. La convocan los sindicatos contra el Gobierno socialista, pero es el Gobierno el que con unos servicios infinitesimales el que realmente va a contribuir a que la huelga sea un éxito.

Méndez dice que "el 29-S es un envite democrático en el que nos la jugamos todos y todas" y en un correo de CC.OO. a los trabajadores del aeropuerto de Barajas se les dice en buen lenguaje democrático, del que mejor practican los sicilianos, "recordad, es una huelga general. Os aconsejamos que no pongáis en peligro vuestra integridad física".
Y, curiosamente, quien calienta la huelga es el PP, y en especial, Esperanza Aguirre, como decía certeramente El País el viernes.


Pero realmente quien suena más parecido a Cándido y Toxo es el Ministro Secretario General del Movimiento, José Luis Arrese, como se puede ver en este vídeo. Como decía ayer, la herencia del franquismo son Méndez, Toxo y Zapatero.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La gran putada


Se acerca la huelga general y los sindicatos van calentando el ambiente a ver si hay alguien que quiere hacer huelga. Los pupilos del hirsuto Cándido Méndez nos retrotaen a las luchas sindicales del s.XIX con la ridícula serie de vídeos que están publicando sobre las mentiras de la crisis. Por supuesto, para la UGT la culpa es de los empresarios y de la derecha. Ya lo dijo Fraga: "el empresario con zapatos y el empleado en alpargatas". Y es que esta derecha no tolera que los obreros hayan abandonado la alpargata y la hayan sustituido por zapatillas de deporte.



Por otro lado, Toxo, su álter ego de CC.OO., ha dicho, con ese lenguaje zafio tan característico de los sindicalistas, que la huelga general es una gran putada.

Efectivamente, la huelga general es una gran putada, porque va a restar un poquito más de competitividad a nuestro país, porque se va a impedir el acceso libre a su puesto de trabajo a miles de trabajadores, porque su única justificación es el mantenimiento de los privilegios de clase de unos sindicalistas que no trabajan.

Por suerte, todavía no ha salido González Pons diciendo que si él fuera sindicalista haría huelga general.

lunes, 6 de septiembre de 2010

El liberado sindical y su hijo


Eduardo, un compañero de la oficina, me manda este artículo aparecido en Las Provincias. Es gracioso, y real como la vida misma.

Christian vuelve a casa del colegio, donde estudia 5º de Primaria. Son las cinco y media de la tarde y sus papás, funcionarios de carrera ambos, están viendo 'Sálvame'. Viven en un moderno piso de 120 metros cuadrados en la avenida de las Cortes Valencianas. Y además, dos coches en el garaje, dos buenos planes de pensiones y un adosado en Dénia. Después de merendar mientras ve el programita de marras con sus progenitores y tras hacer los deberes, entra en la habitación que hace las veces de estudio, donde está su padre frente al ordenador, buceando en internet en busca de destino turístico para un próximo puente:
- Papá, tú, exactamente, ¿qué eres?
- ¡Ay va! ¿Y eso a qué viene, hijo? Ya lo sabes, funcionario.
- Sí, ya, pero ¿a qué te dedicas?
- Me dedico.... pero ¿por qué lo quieres saber?
- Es para un trabajo de clase, de Sociales, sobre nuestros padres.
- Bueno, pues yo soy liberado sindical, trabajo para un sindicato de clase y me dedico a defender a los trabajadores.
- ¿A defenderlos de quién?
- Pues... eh... a ver, cómo te lo explico. Las amenazas para el trabajador vienen a ser hoy las mismas de hace un siglo, los poderosos, los ricos, los caciques, los curas... Eso es lo que en España representa la derecha, el PP, Rajoy, Aznar, Camps, Rouco Varela...
- ¿Los curas? ¿Como los del colegio al que voy yo?
- Sí, digo, no, no es lo mismo, ya lo comprenderás de mayor.
- Y entonces tú defiendes a los trabajadores de todos esos señores, ¿no? Pero ¿en qué consiste tu trabajo? ¿Qué haces?
- Pues muchas cosas. Hablar con los compañeros, informarles de sus derechos, asesorarles... Ahora estamos preparando el 1 de Mayo, que es un día de reivindicación en todo el mundo. Con lo de Garzón, este año tenemos más motivos para salir a la calle, que es nuestra, no lo olvides.
- ¿Garzón? ¿Ese es otro de los que va contra los trabajadores?
- Qué va, qué va. Garzón es un luchador, como nosotros, como tu padre, un defensor de las libertades, un demócrata, y los franquistas quieren acabar con él.
- Entonces, los franquistas sí que son los que están en contra de los trabajadores.
- ¡Exacto! Lo que ocurre es que... vamos a ver, osea, en realidad Franco murió, pero de alguna forma es como si su espíritu aún estuviera vivo, como un fantasma de los cuentos que lees.
- Papá, yo en los cuentos que leo no hay fantasmas, hay skins, okupas y policías corruptos. Que no te enteras. Pero, una cosa, porque entonces no lo entiendo. ¿Franco ha muerto pero sigue gobernando? Pero... ¿no gobierna Zapatero, que tú dices que es un tío fantástico y que tenemos mucha suerte de tenerle en España?
- Ahí estamos, hijo mío. Zapatero lo intenta pero tú no sabes cómo dejó la derecha este país, tú no sabes lo que nos está costando acabar con las desigualdades y con las injusticias. Ahora mismo, los millones de parados, ¿de quién es culpa?, de la derecha y su modelo económico, todo basado en construir casas y más casas.
- Pero, papi, ¿construir casas no es lo que queríais hacer vosotros, los del sindicato, con aquella cooperativa que nos contaste? ¿Y no es lo que hace el abuelo y el tío José Miguel allá en el pueblo?
- Bueno, Christian, no es exactamente lo mismo... De todas formas, el papá está ahora muy ocupado... Por cierto, voy a preguntarle a tu madre si está planchada mi camisa de cuadros y los vaqueros para el acto sindical de esta noche de apoyo a Garzón. ¡María!, ¿tengo preparado mi uniforme reivindicativo?
- Pues no, ya sabes que Jessy (la ecuatoriana) sigue enferma, así que la cesta de la ropa está hasta arriba. Si quieres planchar tú...
- Sí, hombre, para eso estamos. Oye, y digo yo, ¿no le estarás pagando a Jessy por los días que no viene? Mira que al principio vino con muchas ganas pero cada vez la veo con más teclas, más protestona. ¡A ver si se va a acabar yendo a un sindicato...!
- ¡Papi, papi!, si se va a un sindicato puedes defenderla tú, interviene Christian.
- Niño, leche, ¿quieres irte de una vez a acabar los deberes?