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sábado, 22 de enero de 2011

¿Derechos Humanos?

Las Naciones Unidas nacieron con una buena intención de evitar guerras tras el drama de la 2ª Guerra Mundial, pero se han convertido en una farsa. En concreto, el Comité de Derechos Humanos cuyosmiembros pertenecen a naciones como Túnez, Argelia, Marruecos o Egipto. En el pasado también estuvieron representados Libia y Arabia Saudí. Nadie puede esperar que esta comisión genere ningún progreso a los derechos humanos en el mundo.

Hillel Neuer de UN Watch
lo denunció en una intervención ante el Comité de Derechos Humanos y es censurado por el presidente del mismo.



Pero el Gran Hermano, no el de Mercedes Milá, sino el gran censurador, pide que se borren las declaraciones en el Comité.

sábado, 2 de octubre de 2010

¿Quién es el fascista?


Asombra la templanza del dueño del bar ante los insultos de su destemplado cliente. ¡Menudo fascista!

jueves, 2 de septiembre de 2010

Sólo 189 minutos


Leo en El País que cada español pasó de media 189 minutos frente a la TV en agosto. ¿Y alguien se extraña de que Zapatero sea presidente del Gobierno?

Huxley 1 - Orwell 0


Hace 3 años escribí
sobre la superioridad de la utopía totalitaria que Huxley anticipó en su novela Un mundo feliz sobre la orwelliana. Navegando por la red he encontrado este cómic y vídeos sobre el asunto. Dice más o menos lo mismo que decía yo en septiembre de 2007. Es mucho más fácil controlar a la gente si ésta se somete voluntariamente en búsqueda del placer que mediante la represión. Ese es el camino de servidumbre al que nos estamos sometiendo poco a poco, casi sin darnos cuenta.

Estamos agotados de trabajar, o en España de buscar trabajo, agobiados por las noticias y por la estrategia de amedrentamiento a las que nos tiene sometidos el Estado (no sé si ha fijado alguien, pero en España no hay semana en la que no haya alerta de algún color caliente por frío, calor, tormentas o cualquier otro meteoro), llegamos a casa y con un poco de fútbol por aquí, Belén Esteban y el Hola por allá, se obra el milagro de la relajación mental, del "me da igual que me da lo mismo" y a dormir. Y a los pocos espíritus críticos que van quedando se les ve como gente obsesionada, extremista, radical.

(Pinchar en las imágenes para hacerlas más grandes)





El cómic está basado en el libro Amusing ourselves to death, de Neil Postman.

Este vídeo nos avisa del peligro de caer en una dictadura huxleyiana facilitada por el ahogamiento en la era de la información y del entretenimiento.



lunes, 15 de febrero de 2010

Privatizar

Por Cayo Lara me entero de que mis pestañas, como madrileño son del Estado. El insigne comunista dijo el otro día que Esperanza Aguirre quiere "privatizar hasta las pestañas de los madrileños". ¿Qué pasaría si gobernaran estos descerebrados?

lunes, 8 de febrero de 2010

Liberal Fascism

Es el título de un libro de Johan Goldberg, en el que desmonta la noción, generalmente aceptada de que el fascismo y el nazismo fueron movimientos de derechas. Fueron la manifestación nacionalista del socialismo, la diferencia con el socialismo marxista era el internacionalismo de la dictadura del proletariado, luego también desmentida por la U.R.S.S.

Excelente documental sobre el nazismo y su relación con el socialismo:

Parte 1 - Hitler


Parte 2 - Hitler


Parte 3 - Stalin

sábado, 26 de diciembre de 2009

Glenn Beck's Common Sense (III)


Al parecer, en los EE.UU. pasa algo parecido a lo que pasa en España y es que la democracia está atrapada en el pensamiento único impuesto por los dos partidos. De ello se queja Glenn Beck en su panfleto, igual que Ron Paul en su otro panfleto llamado The Revolution, que he leído recientemente en mi viaje a Washington y Atlanta.

Progressivism is why, with few exceptions, Americans feel as though the candidates they get to choose from are pretty much the same. Do you elect Progressive candidate A, or really Progressive candidate B?

One of the hallmarks of Pregressive thought is the concept of redistribution: the idea that your money and property are only yours if the State doesn't determine that there is a higher or better use for it. You can see that kind of thinking in the words of one time "Republican" president Teddy Roosevelt, who gave a speech titled "The New Nationalism", in which he spoke about "human welfare". Personal property, Roosevelt said, is "subject to the general right of the community to regulate its use to whatever degree the public welfaremay require it".
...
Like Roosevelt, Woodrow Wilson didn't believe there were any restritions on government's power. "For it is very clear," he said, "that in fundamental theory socialism and democracy are almost if not quite one and the same. They both rest at bottom up upon the absolute right of the community to determine its own destiny and that of its members. Men as communities are supreme over men as individuals... Democracy is bound by no principle of its nature to say itself nay as to the exercise of any power... The difference between democracy and socialism is not an essential difference, but only a practical one -is a difference of organization and policy, not a difference of primary motive."

Y así, los americanos han llegado hasta Obama y al Gobierno grande, ande o no ande. Cada vez más grande. Si Washington levantara la cabeza.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hace 20 años que cayó el Muro de Berlín


Muchos atribuyen a Reagan parte del mérito de la caída del Muro hace 20 años. Puede que alguna responsabilidad tenga por la presión económica que signifió la carrera armamentística, la Guerra de las Galaxias y todo aquéllo. Sin embargo, el Muro cayó por la incapacidad de un modelo socioeconómico de producir prosperidad, libertad y, en definitiva, felicidad en esas sociedades. Gorbachov supo ver que el socialismo real no tenía futuro y cedió. Era prolongar una agonía que sólo podía causar más muerte y hambre entre sus compatriotas y, probablemente, su amor por el Partido no pudo tanto como su "humanismo". Todos sus antecesores pusieron por encima del interés de sus ciudadanos, el interés de un partido comunista y de un ideal imposible. Probablemene en tiempos de Gorbachov, además, la corrupción se había instalado entre los miembros de la nomenklatura y agravaba todavía más el juicio de Gorbachov contra el sistema.

Pero 20 años después, todavía tenemos comunistas convencidos, a pesar del rastro de muerte, hambre y destrucción que ha dejado el comunismo en todo el mundo. Este mismo fin de semana, en una coincidencia ideal, el PCE ha elegido a su nuevo secretario general, un tal Centellas, que ha declarado:

"Hablar de comunismo no sólo no está pasado, sino que es presente y futuro. Reivindiquemos el pasado heroico, no hay nada de que avergonzarse", clamó, con este análisis: "Que no nos cambien la historia de Europa, que no confundan a los verdugos, los fascistas, con las víctimas, que fuimos los comunistas"

Son curiosas las reacciones de algunos, como la de Juan Manuel de Prada el sábado en ABC. La tesis del beligerante escritor es que la izquierda, sea ésta lo que sea, se transmutó y dio un paso atrás para coger carrerilla en el dominio de las conciencias y en imponer un nuevo orden moral:

Entonces la izquierda cambió su estrategia: puesto que los hombres sometidos a su tiranía identificaban esa nostalgia perdida con las ventajas que ofrecía el «mundo libre», decidió que el mejor modo de culminar su proyecto de ingeniería social no consistía en imponer dogmas represores de la libertad, sino en exaltar hasta la deificación la libertad humana. La izquierda entendió que el modo más eficaz de lograr la abolición del hombre no era aherrojarlo con cadenas, sino postular una libertad omnímoda que desembridara su conciencia moral, convirtiéndolo en esclavo de sus pulsiones; y entendió también, muy sagazmente, que el mejor medio de cultivo para culminar ese propósito era el orden económico liberal.
Si hasta entonces la izquierda había sido dogmática, a partir de entonces se erigió en defensora de la ausencia de dogmas. El «Haz lo que quieras» se convirtió en su lema risueño; y prometió a sus adeptos que todos sus caprichos y apetencias serían encumbrados a la categoría de sacrosantos derechos. Para completar su metamorfosis, la izquierda escenificó muy socarronamente un «intercambio de cromos» con la derecha: concedió que el orden económico que ésta postulaba era preferible al orden comunista (que, por lo demás ya se había revelado un cachivache enojoso e inservible, tan enojoso e inservible como el murito de Berlín; y, a cambio, impuso un nuevo orden social donde la conciencia desembridada de referentes éticos acabaría chapoteando en los lodazales del relativismo. Así, desde que cayese el murito de Berlín, la izquierda ha podido dedicarse sin obstáculos a diseñar una sociedad a su medida, donde los paradigmas culturales son de inconfundible acuñación izquierdista; y donde a la derecha no le queda otra salida que aceptarlos, si no desea ser tachada de reaccionaria y oscurantista.

Lo que no sé es qué propone de Prada para acabar con ese relativismo moral que efectivamente impera en la sociedad. ¿No será que los que propugnan unos valores y una moralidad más estricta no son capaces de llegar con su mensaje salvador y verdadero a la sociedad?

sábado, 26 de septiembre de 2009

No es la paz, juanes, es la libertad

Es el problema de la socialdemocracia y del progresismo. Se pretende divertir a los pobres cubanos con la excusa de la paz y se sufre la falta de libertad y la presión de los funcionarios que quieren colocar a los VIP del régimen en primera fila. Es patética la defensa que la progresía española sigue haciendo del régimen castrista.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Muy bien Punset

Eduardo Punset en XL Semanal

Me estremece el espacio tan reducido que va a quedar a los demás para moverse cuando yo me vaya. No hay bestia mayor ni más feroz en este circo que el Estado, que hemos creado entre todos. Se puede uno reír tranquilamente de las multinacionales más poderosas o de países tan ufanos de sí mismos como Rusia o Estados Unidos. Son verdaderos pigmeos, comparado con el Estado de cada uno, que gestiona más de la mitad de todos los servicios y productos generados en nuestro recinto, además de tener los medios para vigilar y efectuar un seguimiento inmaculado de todo lo demás: suspiros, proyectos, productos y sueños.Es aterrador constatar que la mayoría de la gente se pasa la vida intentando protegerse de amenazas que son risibles –los vecinos, el ruido, un desamor–, comparadas con el poder omnipresente del Estado. El único poder real, de cuerpo presente, es el Estado.
...
Los españoles pertenecemos a la categoría de colectivos a los que tradicional e históricamente preocupó mucho más la diferencia de clases y la injusticia social que las libertades individuales. Se perdona mal a los ricos y empresarios la ostentación y el agravio, mientras que los funcionarios públicos pueden difundir secretos, realizar escuchas, propagar infamias y otras mil maneras pergeñadas para el abuso del poder.

lunes, 9 de febrero de 2009

Castellani (I)


Juan Manuel de Prada ha editado una recopilación de textos de Leonardo Castellani, un jesuita argentino, que maneja la paradoja al mismo estilo que lo hacía Chesterton.


La verdadera libertad es un estado de obediencia. El hombre se liberta de la corrupción de la carne obedeciendo a la razón, se liberta de la materia sujetándose al perfil diamantino de una forma, se liberta de lo efímero átándose a un estilo, de lo caprichoso adaptándose a los usos; se liberta de su infecundidad solitaria obedeciendo a la vida, y de su misma vida caduca y mortal se liberta, a veces, perdiéndola en obediencia a Aquel que dijo: "Yo soy la Vida". Sólo el mal poeta pide el verso libre, decía Lugones. El buen poeta multiplica las ataduras de su materia, para hacer más visible el triunfo de la forma, en lo cual consiste la belleza... Donde el loco, el esclavo, el preso y el plebeyo dicen: Libertad, el noble dice: Honor, Belleza, Amor o Sabiduría. La máxima libertad nace del máximo rigor, dijo Leonardo da Vinci: porque el hombre es más libre a medida que es más fuerte y la obsesión de la libertad es la prueba de la máxima debilidad, que es la debilidad de la mente.

sábado, 14 de junio de 2008

Por fin...


...reconocen a los que trabajamos más de 40 horas semanales.

La Unión Europea ha acordado ampliar la jornada laboral a 65 horas. Supongo que más que ampliar la jornada laboral a 65 horas, lo que ha hecho ha sido eliminar la prohibición de extender la jornada laboral más allá de las 40 horas. Es decir, ha ampliado la libertad de empresarios y trabajadores para llegar a acuerdos que puedan favorecer a ambos. Esto ha puesto en pie de guerra a sindicatos y gobiernos como el nuestro, que han tachado la medida de "regresiva". Salvo el PP, que se escuda de forma vergonzante en subterfugios como que la resolución sólo aplica a las guardias médicas para apoyar la medida, el resto de partidos, incluyendo a los progresistas de UPyD están en contra.

Si nuestros políticos y sindicalistas viajaran por el mundo, estuvieran en el mundo de la empresa y se relacionaran con la sociedad civil, en lugar de permanecer en sus inaccesibles torres de marfil, se darían cuenta de que el mundo que viene no tiene nada que ver con el modelo decimonónico que les sirve de guía y referencia. Si vieran cómo vive la gente en India, China y Vietnam y las ganas de trabajar que tiene esa gente para mejorar su forma de vida, se darían cuenta de que es un movimiento imparable. La reducción de las barreras arancelarias, el progreso de las tecnologías de la comunicación y de la información que son los grandes impulsaores de la globalización, están permitiendo que los habitantes de estos países pobres hayan progresado y que tengan delante de sí un futuro de prosperidad y progreso como nunca habían soñado antes. La Europa "social", esa construcción sindicalista e intervencionista, no será capaz de competir con los nuevos dragones nada más que con talento.

La cuestión de las 60 horas no hace nada más que dar más libertad a trabajadores y empresarios para llegar a acuerdos que permitan una mayor flexibilidad en la organización del trabajo.

Ya no estoy en situación ilegal durante 20 horas de las que dedico al trabajo a la semana. Sí, es cierto, dedico al trabajo unas 60 horas semanales aproximadamente. Algunas semanas, más, y otras, pocas, menos. Y, por supuesto, nadie paga horas extras. Aquí cada uno es dueño de su trabajo, si quiere progresar se esfuerza, aprende, cada año es más productivo y es capaz de llevar equipos de trabajo más grandes y promociona. Es así. Al que no le gusta, se puede ir o se puede acoger a fórmulas menos exigentes con menos recompensa.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Los pusilánimes


Varias veces he hablado en este blog del proceso de infantilización y de pérdida de responsabilidad que se está produciendo en los países occidentales, provocado en parte por la omnipresencia del Estado en todos los ámbitos de la vida, pero también por un proceso de reblandecimiento social en el que los niveles de exigencia se han relajado a niveles preocupantes para evitar el "sufrimiento" de las personas, en especial de los jóvenes. Por eso se relaja la disciplina y se elimina el castigo y se toleran comportamientos que en otras épocas habrían sido fuertemente reprobados.


La consecuencia es una sociedad pusilánime (DRAE: Falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes.) que se ofende por todo y que espera que haya siempre alguien que resuelva sus problemas, aún a expensas de perder la libertad.


Linguini me recomienda un artículo de Javier Marías en El País en el que habla de esto y que copio a continuación. Me sorprende que Javier Marías, tan socialista él, escriba esto, que no es sino un alegato contra la corrección política que nos aqueja y que está encarnada principalmente en el PSOE. Esta pusilanimidad es la que lleva a aceptar el pago de un rescate a unos piratas o la negociación política con terroristas sin rechistar. Porque para resistir los embates de las fuerzas del mal, y los piratas y la ETA son el mal, se mire por donde se mire, hay que tener presencia de ánimo, tolerancia de la desgracia e intentar cosas grandes como la victoria del bien sobre el mal.


El artículo de Marías. Gracias, Linguini.


Se me escapa el porqué, pero resulta evidente que cada vez interesa más crear una sociedad de pusilánimes. Se ha hecho raro que la gente dirima sus diferencias sin recurrir a alguna instancia superior o árbitro conminatorio: policía, jueces, comités, leyes, ordenanzas. Lo cual tiene, como primera consecuencia nefasta, la obsesión por reglamentarlo todo, cuando no todo ha de estar sujeto a reglamentos. Es más, cada vez que cualquier aspecto de la vida “sufre” una normativa, o algo que no lo era es convertido en delito, se está renunciando a una parcela de libertad. Intereses encontrados, desacuerdos, antipatías personales, individuos con afán de dominación, persuasores e intrigantes en busca de su provecho, todo eso lo ha habido siempre, y cada cual ha bregado con ello como ha podido o sabido, sin necesidad de elevar una denuncia, de recurrir a la autoridad, de chivarse al jefe, de implicar a otros en sus problemas. La cuestión principal es esa: hoy casi nadie está dispuesto a enfrentarse con sus problemas ni a resolverlos por su cuenta, sino que casi todo el mundo espera que “alguien” se los quite de encima.


Hace ya bastantes años que en las Universidades de los Estados Unidos empezó a hablarse del “acoso sexual visual”, lo cual llevó a la mayoría de profesores a impartir sus lecciones con la mirada perdida en el techo o en el infinito, no fuera a ser que, si la fijaban en alguien –quienes hemos enseñado sabemos que a veces uno la fija en un alumno o alumna de manera casual e involuntaria, sin en realidad mirarlos ni verlos, simplemente como “personificación” momentánea de la clase entera–, ese alguien los denunciara por “persistentes ojos lujuriosos” o algo por el estilo. Ahora leo que el “acoso” o “intimidación” laboral –que sin duda existe, sobre todo por parte de un superior a un inferior, pero apenas entre iguales: quiero decir que entre iguales no debería llamarse así– puede darse en cosas tan sutiles y nimias como eso, una mirada. “Imagínese”, dice el pusilánime Joel Neuman, director del centro de gestión aplicada de la SUNY-New Paltz School of Business, “que está sentado a una mesa de reuniones. Usted hace una propuesta y alguien lo mira y niega con la cabeza todo el rato”. Oh, santo cielo, qué terrible, y qué piel tan fina tienen tanto el señor Neuman como, por lo visto, buena parte de los trabajadores americanos y, por extensión, mundiales. Se trata, una vez más, de infantilizarlo todo: “Ay, Fulanito me ha mirado mal y no ha asentido mientras yo hablaba, y eso me ha intimidado un huevo”. Por favor. “Puede hacer mucho daño que a uno lo desprecien constantemente delante de sus iguales”, agrega el muy cursi señor Neuman. Pero él no es el único: la Asamblea Legislativa del Estado de Nueva York está preparando un proyecto de ley contra la intimidación laboral, y el catedrático David Yamada, de la Suffolk University Law School de Boston, ha redactado otro borrador de ley al respecto, arguyendo que “hay un vacío real en la ley, y alguien podría ser objeto de tormentos y humillaciones y estar sufriendo por ello”.


¡Tormentos y humillaciones! El mundo está lleno de personas timoratas y acomplejadas, que “sufren” por cualquier cosilla, esto es, por las cosas normales de la vida. Es algo corriente que uno caiga mal a unos y bien a otros, y que ambos grupos se lo hagan notar de alguna manera. Evidentemente está mal hacerle a alguien la vida imposible, e innegables putadas, y descarada y gratuita burla, o segarle la hierba bajo los pies para procurar su despido y usurpar su puesto. Pero no exageremos. “Entornar los ojos, lanzar una mirada intensa o un bufido displicente” no son, como sostiene el artículo del New York Times que cayó ante mi vista y ahora comento, “tácticas de intimidación en el puesto de trabajo”. Lo que al parecer quiere exigirse es que nadie ponga nunca el menor reparo a las propuestas, iniciativas o competencia de nadie, ni siquiera con miradas o gestos, aunque tales propuestas e iniciativas sean estupideces o del todo inviables y vengan de un incompetente. Y, a este paso, la restricción de las libertades acabará por ser asfixiante. No sé. Yo no soy nada dado a intervenir en mesas redondas, tertulias y demás inutilidades. Pero las pocas veces en que he participado en alguna, no he podido ni he querido evitar enarcar las cejas, o sonreír con ironía, o torcer el gesto –lo que un pusilánime pueril llamaría “poner caras”– mientras escuchaba a otro soltar barbaridades o majaderías (claro está, desde mi punto de vista). E, igualmente, no se me ha ocurrido quejarme si otro participante hacía lo mismo mientras era yo quien hablaba. Es lo normal, es lo natural y esperable, y quien se sienta “intimidado” o “acosado” por tamañas expresiones faciales, hasta el extremo de requerir que cesen y buscar amparo en una instancia superior o en una ley que regule los fruncimientos y las miradas de desaprobación o guasa, es simplemente un blandengue que no debería asomarse a una mesa redonda ni a una tertulia, ni tan siquiera correr el riesgo de trabajar en compañía. No caemos bien a todo el mundo, y a algunas personas les resultamos insoportables. Lo que decimos u opinamos le puede parecer idiota a cualquiera, y está en su derecho de hacérnoslo saber, o de hacérnoslo ver como mínimo. Eso no supone que nos estén “acosando” o “intimidando”, por caridad. Sino que forma parte, tan sólo, de las circunstancias de la vida. Pero ya se ve que, con tanta pamema, lo que hoy tiende a formarse son individuos tan débiles y sensibles que resulten incapacitados para lo único fundamental, es decir, para andar por esta vida.

viernes, 21 de marzo de 2008

La Ley (I)

Releo estos días, alternando con Vida y destino, un pequeño ensayo de Frederic Bastiat llamado La ley. Extraigo algunos párrafos que vienen muy al hilo de lo que pasa en este mundo nuestro en el que parece que la democracia legitima cualquier ley y que cualquier tropelía, por el mero hecho de ser legal es legítima. Así se produce la incautación de nuestros bienes vía impuestos a mayor gloria de Pepiños y de Sorayos, burócratas del expolio de las clases medias para su beneficio personal y de los plutócratas que mandan aquí.

Dice Bastiat:

"No puede existir sociedad alguna sin el respeto más o menos profundo a las leyes; pero la condición más segura de que las leyes sean respetadas es que sean respetables. Cuando la Ley y la Moral están en contradicción , el ciudadano se encuentra en la cruel alternativa de perder la noción de Moral o el respeto a la Ley; calamidades a cual más grandes, y entre las cuales es imposible elegir.
Es tan propio de la naturaleza de la Ley el hacer reinar la Justicia, que Ley y Justicia son una cosa mismo en la mente de las masas. Todos sentimos una gran disposición a considerar lo legal como cosa legítima, hasta tal punto que son muchos los que equivocadamente quieren que toda justicia sea una derivación de la Ley. Basta, pues, con que la Ley ordene y sancione el despojo para que el despojo parezca justo y sagrado a muchos hombres. La esclavitud, la restricción, el monopolio, hallan defensores, no sólo ente aquellos a quienes favorecen, sino entre aquellos a quienes perjudica. Tratad de manifestar algunas dudas respecto a la moralidad de dichas instituciones, y se os replicará: "Sois un innovador peligroso, un utopista, un terco, un despreciador de las leyes; queréis derribar las bases sobre las que descansa la sociedad".

Zapatero no leyó a Bastiat, y si lo hizo, fue para reírse de él. Para él es más importante la norma que la Moralidad o la Justicia. Esto es lo que nos espera.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Infantilización


He leído recientemente la tercera parte de la novela de Javier Marías Tu rostro mañana. En un pasaje en el que Jacobo Deza, el protagonista de la novela, habla con su padre, alter ego de Julián Marías, sobre la infantilización general de la sociedad y el contraste con los tiempos antiguos, en los que el padre de Jacobo manejaba las armas de fuego de su padre.


Dice el padre de Jacobo:


- "Hoy se hacen muchas ridiculeces. Hoy todo da pavor y la gente es muy poco libre en lo personal, y cada vez lo es menos en la educación de sus hijos. A los niños, antes, se les enseñaban muchas cosas en cuanto tenían uso de razón, por algo se llamaba así. Cosas que les podían ser útiles cuando fueran mayores, porque nunca se perdía de vista que un niño acabaría por ser mayor. No como ahora, en que lo que más bien se pretende es que los adultos continúen siendo niños hasta la ancianidad, y además niños bobos y pusilánimes. Por eso hay tanta tontuna en todas partes. Es triste asistir a una época de decadencia, habiendo conocido otras mucho más inteligentes, dónde va a parar. Será una de las razones por las que no lamentaré demasiado mi marcha. Eso está cerca, ya te das cuenta, me parece a mí."


Creo que he hablado en otras ocasiones de este proceso de intromisión del Estado en nuestras vidas y el progresivo proceso de pérdida de responsabilidad de la gente sobre los temas importantes de sus vidas, completamente cedidos. Ligo esto con una entrada de Luis en su blog que me ha parecido de lo más acertada.


La hiperburocratización asfixiante del estado moderno y la cada vez más acusada huída de los individuos frente a sus responsabilidades conforman el círculo vicioso, el remolino implacable que nos arrastra al totalitarismo de los sistemas políticos occidentales. Una ola inmensa de leyes, normas y reglas inundan nuestra cotidianeidad imposibilitando el acto responsable del ciudadano. Al mismo tiempo, cada vez son más quienes se lanzan ingenuamente a los brazos del estado paternalista de bienestar -desde la cuna hasta el lecho de muerte- a cambio de coche, casa y comida. Y quienes realmente deciden asumir su responsabilidad respecto a sí mismos, sus familias o sus empresas, se encuentra inevitablemente coartados por el gigantesco aparato administrativo y sus interminables normativas. Las normas y leyes, que hoy se inmiscuyen en todas las facetas de nuestras vidas, no consiguen sin embargo, y contrariamente a lo que nos publicitan los políticos, aumentar nuestra seguridad ni nos convierten en mejores personas por asumir esta forma moderna de vasallaje.


Leerlo completo aquí.

martes, 6 de noviembre de 2007

Gran Hermano - Club Bilderberg (II)

En alguna ocasión he hablado del Club Bilderberg. Según un periodista llamado Daniel Estulin, de origen ruso, es un club de gente poderosa que se reúne periódicamente para "decidir" políticas que permitan implantar un ideal humano. Tiene un libro que se llama La verdadera historia del Club Bilderberg en el que detalla cómo funciona el club y los fines que persigue. Son miembros del club políticos, dueños de medios de comunicación, empresarios de grandes corporaciones, gente poderosa en suma.

Una de las tesis del libro es que el club impulsa políticas que permitan controlar a la población, en parte, mediante la implantación de tecnologías de control. Cita por ejemplo el intento de poner chips de localización a las personas. Para ello hace pruebas como que en una zona se empiezan a producir secuestros de niños de forma repetida a la vez que se anuncia la aparición de tecnologías de localización mediante chips implantados por debajo de la piel. Algunos padres, asustados por la posibilidad de que sus hijos sean secuestrados, implantarán a sus hijos el chip para ser capaces de localizarlos en caso de secuestro. Esos niños, convertidos en adultos, no temerán tener un chip de localización implantado bajo la piel y serán carne de esclavos en el futuro, al estilo del mundo feliz de Huxley o del 1984 de Orwell, también citados en este blog.

Bien, dicho esto, la lectura del libro provoca una paranoia importante sobre las intenciones controladoras del Estado. Leo en Cinco Días esta noticia y no me digan si no invita a la paranoia. Durante 13 años nada menos va a tener el Estado los datos de nuestros viajes. Para protegernos, ¿de quién? ¿De los moritos de Lavapiés? Sólo confío en la incompetencia de los funcionarios.

Las aerolíneas deberán guardar 13 años los datos sensibles de cada pasajero

Cinco Días, 06/11/2007

Nuevas medidas antiterroristas de la UE

Las aerolíneas deberán conservar durante 13 años 19 datos de identificación por cada pasajero que llegue o deje la Unión Europea en un vuelo internacional. Bruselas aspira con esta propuesta, que se aprueba hoy, a mejorar la lucha antiterrorista en el sector aéreo.
Lo que comenzó como una incómoda exigencia de EE UU tras el 11 de septiembre puede convertirse próximamente en un imperativo legal para todas las líneas aéreas que operan vuelos internacionales en la Unión Europea. Bruselas tiene previsto aprobar hoy un proyecto de decisión marco que obligará a las compañías a comunicar a las autoridades de su Estado la batería de datos personales recogidos en el llamado Passenger Name Record (PNR), un listado que refleja no sólo los datos de identificación del pasajero sino también sus hábitos como viajero, la información disponible sobre su equipaje o el sistema de pago del billete.
En total, el proyecto de decisión señala 19 datos para todos los pasajeros y cinco más, para los menores de 18 años que viajen solos. Las aerolíneas deberán poner a disposición de las autoridades inmediatamente después de cerrarse cada vuelo. Pero se les podrá exigir también 24 horas antes del vuelo si existe una amenaza terrorista concreta. La propuesta, que deberá ser negociada con los 27 países de la UE, contempla la obligación de conservar esos datos durante un periodo de 13 años. Los cinco primeros, estarán a disposición de las autoridades siempre que lo soliciten. Los ocho años siguientes, sólo se podrá acceder a ellos "en circunstancias excepcionales", es decir, cuando exista una "amenaza concreta relacionada con la prevención o el combate de atentados terroristas y del crimen organizado". La iniciativa cuenta con la oposición del grupo de expertos de la UE sobre protección de datos, que la considera "innecesaria". Y la organización no gubernamental Statewatch, especializada en libertades civiles, describe la propuesta como "otra medida más para poner a cada persona bajo vigilancia y convertirla en sospechosa sin que sepa exactamente cómo y quién utiliza sus datos y cómo se procesan". El departamento comunitario de Justicia, Libertad y Seguridad, que dirige el comisario Franco Frattini, subraya, sin embargo, que las autoridades ya pueden en esos momentos obtener los datos contenidos en el PNR de cada pasajero. "Les basta", dicen, "con mirar el billete y la tarjeta que deben rellenar los viajeros para entregar en control de pasaportes". El departamento de Frattini cree que la ventaja de la propuesta radica en que los datos llegarán a las autoridades por vía electrónica y mucho antes del aterrizaje del avión. La CE también recuerda que en estos momentos las aerolíneas ya recogen y transmiten el llamado API (Advance Passenger Information), aunque reconoce que en ese caso se trata sólo de información "biográfica" y, por lo tanto, sólo permite identificar a terroristas o delincuentes ya conocidos. Los datos del PNR, en cambio, "son un instrumento muy importante para llevar a cabo evaluaciones de riesgo de los pasajeros (...) y establecer vínculos entre personajes conocidos y otros desconocidos".

miércoles, 29 de agosto de 2007

"La policía local...


...les recuerda que está terminantemente prohibido jugar a juegos de pelota en la playa".


Este mensaje lo he escuchado esta tarde por la megafonía en la playa de La Barrosa, en Chiclana de la Frontera, provincia de Cádiz. Para el que no conozca el litoral gaditano, la playa de La Barrosa tiene varios kilómetros de largo y una profundidad que puede ser de más de 50 metros en marea baja. Pues bien, aún así el Ayuntamiento de Chiclana prohibe jugar a cualquier juego de pelota en la playa.


Lo que sorprende es que el represor Ayuntamiento de Chiclana no es capaz de controlar la construcción ilegal en el término municipal y en los últimos años, con gobierno socialista, y supongo que con la connivencia de la Junta de Andalucía, se han construido entre 15.000 y 40.000 viviendas ilegales. Se puede ver aquí y aquí.


Lo que es curioso es que todos los que estábamos jugando a las palas en ese instante hemos continuado jugando como si nada. Es el drama de la gestión de los asuntos públicos en España. Los políticos se empeñan en promulgar leyes, ordenanzas, edictos y demás normas para controlar la vida de los ciudadanos pero no ponen los medios para que se cumplan. Afortunadamente, hay que decir, porque si hicieran cumplir el gran número de leyes que hay, viviríamos en un Estado estalinista. Estoy seguro que hasta el concejal de seguridad o del que dependa la citada norma juega a la pelota en la playa.

martes, 24 de julio de 2007

Más sobre Educación para la Ciudadanía


Estoy en el aeropuerto esperando que salga mi vuelo a Tel Aviv, donde tengo una reunión mañana y aprovecho para escribir mi entrada diaria en el blog.

La tengo tomada con este tema. Los que me conocen personalmente dirán que soy un radical por defender que la gente decida libremente lo que quiere hacer con su vida con mínimas intromisiones del Estado. Eso es radical. No lo es, sin embargo, obligar a mis hijos a estudiar una asignatura que socava los valores en los que yo creo.

Otro artículo que me ha parecido interesante sobre el tema.

Este otro también es bueno. Aún confiando en las personas y en sus valores, como dice el autor, no se puede confiar al Estado ninguna de nuestras esferas de libertad. Las tomará todas.

El fin de Educación para la Ciudadanía es que los ciudadanos del futuro aprecien la labor benefactora del Estado como provisor de toda clase de bienes y servicios. Ya anticipó el otro día Zapatero que habría un gran salto en vivienda para jóvenes. Es más, ya no serán minipisos, que ha cambiado a esa ministra rácana y miserable, sino grandes casas con toque de "diseny" que para eso la nueva ministra es joven y lustrosa. Y dignas, muy dignas.

El otro día, en una cena, después de argumentar contra EpC, me dijeron que estaba contra el mundo. Pues si éste es el mundo, sí estoy contra él. No veo el problema.

viernes, 22 de junio de 2007

Stuart Mill y la educación


Llevo tres días sin bloggear debido a cenas y salidas nocturnas que me han impedido dedicar ni un minuto a esta segunda actividad que me he impuesto desde hace unos meses.

Estos días se han ido publicando por parte del diario pro-terrorista Gara las crónicas de las negociaciones según ETA. Sólo he oído algunas cosas por la radio, pero los detalles son pavorosos y demuestran la indignidad en la que ha incurrido el Gobierno, el Congreso y, con ellos, la nación. Volveré al tema cuando me haya leído bien las crónicas.

De momento, pongo la penúltima entrada sobre Stuart Mill. Recomiendo este librito (Sobre la libertad, Alianza Editoarial) a todos los que estén interesados en el tema de la libertad individual.

Si desde un principio fuera admitido el deber de imponer una educación universal, se pondría fin a las dificultades sobre lo que el Estado debe enseñar y la manera de enseñarlo; dificultades que, por ahora, convierten este asunto en un verdadero campo de batalla entre sectas y partidos, dando lugar a que se invierta en discutir acerca de la educación, el tiempo y el esfuerzo que debieran dedicarse a la educación misma. Si el Gobierno se decidiera a exigir una buena educación para todos los niños, se evitaría la preocupación de proporcionársela por sí. Puede dejar que los padres obtengan la educación para sus hijos dónde y cómo prefieran, contentándose con auxiliar a pagar los gastos escolares de los niños de clases pobres, o pagarlos íntegramente a aquellos que carezcan en absoluto de los medios para hacerlo. Las objeciones que con razón se formulan contra la educación por el Estado no son aplicables a que el Estado imponga la educación, sino a que el Estado se encargue de dirigirla; lo cual es cosa totalmente diferente. Me opondré tanto como el que más a que toda o una gran parte de la educación del pueblo se ponga en manos del Estado. Todo cuanto se ha dicho sobre la individualidad del carácter y la diversidad de opiniones y conductas, implica una diversidad de educación de la misma indecible importancia. Una educación general del Estado es una mera invención para moldear al pueblo haciendo a todos exactamente iguales; y como el molde en el cual se les funde es el que satisface al poder dominante en el Gobierno, sea éste un monarca, una teocracia, una aristocracia, o la mayoría de la generación presente, proporcionalmente a su eficiencia y éxito, establece un despotismo sobre el espíritu, que por su propia naturaleza tiende a extenderse al cuerpo. Una educación estabecida y dirigida por el Estado sólo podría, en todo caso, existir, como uno de tantos experimentos, entre otros muchos que le hicieran competencia, realizado con un propósito de ejemplaridad y estímulo, a fin de hacer alcanzar a los demás un cierto grado de perfección.

En eso estamos. El Estado impone una enseñanza para moldear el comportamiento de los futuros adultos. Esto es lo que intenta con Educación para la ciudadanía, como ya he comentado varias veces, que los ciudadanos del futuro sean respetuosos con las decisiones de los gobernantes y no se planteen si son justas y acertadas. El rebaño, en definitiva. En España todavía hay un sistema mixto en el que el Estado impone los temas, pero hay libertad en la administración de la enseñanza a través de colegios privados con idearios propios y con una selección más o menos autónoma de los profesores. Como dice Stuart Mill, el sistema sirve para comparar las diferencias entre los resultados de la enseñanza pública y la privada, como si de un experimento se tratara. Está claro, cuál es el mejor sistema y a quién favorece.
Sostengo, no obstante, que el colegio es menos perjudicial hoy en día para moldear los futuros comportamientos que la televisión. En esta radica el verdadero peligro social del futuro. Es este medio el que transmite los peores ejemplos de comportamiento. Al fin y al cabo, ¿quién hace caso hoy en España a lo que viene escrito en un libro?
Recuerdo que mis profesores en el colegio, comunistas ellos, nos hablaban de lo maravillosa que era la URSS y de lo listo que era Fidel Castro. No parece que tuvieran mucho éxito conmigo.