miércoles, 7 de noviembre de 2007

Infantilización


He leído recientemente la tercera parte de la novela de Javier Marías Tu rostro mañana. En un pasaje en el que Jacobo Deza, el protagonista de la novela, habla con su padre, alter ego de Julián Marías, sobre la infantilización general de la sociedad y el contraste con los tiempos antiguos, en los que el padre de Jacobo manejaba las armas de fuego de su padre.


Dice el padre de Jacobo:


- "Hoy se hacen muchas ridiculeces. Hoy todo da pavor y la gente es muy poco libre en lo personal, y cada vez lo es menos en la educación de sus hijos. A los niños, antes, se les enseñaban muchas cosas en cuanto tenían uso de razón, por algo se llamaba así. Cosas que les podían ser útiles cuando fueran mayores, porque nunca se perdía de vista que un niño acabaría por ser mayor. No como ahora, en que lo que más bien se pretende es que los adultos continúen siendo niños hasta la ancianidad, y además niños bobos y pusilánimes. Por eso hay tanta tontuna en todas partes. Es triste asistir a una época de decadencia, habiendo conocido otras mucho más inteligentes, dónde va a parar. Será una de las razones por las que no lamentaré demasiado mi marcha. Eso está cerca, ya te das cuenta, me parece a mí."


Creo que he hablado en otras ocasiones de este proceso de intromisión del Estado en nuestras vidas y el progresivo proceso de pérdida de responsabilidad de la gente sobre los temas importantes de sus vidas, completamente cedidos. Ligo esto con una entrada de Luis en su blog que me ha parecido de lo más acertada.


La hiperburocratización asfixiante del estado moderno y la cada vez más acusada huída de los individuos frente a sus responsabilidades conforman el círculo vicioso, el remolino implacable que nos arrastra al totalitarismo de los sistemas políticos occidentales. Una ola inmensa de leyes, normas y reglas inundan nuestra cotidianeidad imposibilitando el acto responsable del ciudadano. Al mismo tiempo, cada vez son más quienes se lanzan ingenuamente a los brazos del estado paternalista de bienestar -desde la cuna hasta el lecho de muerte- a cambio de coche, casa y comida. Y quienes realmente deciden asumir su responsabilidad respecto a sí mismos, sus familias o sus empresas, se encuentra inevitablemente coartados por el gigantesco aparato administrativo y sus interminables normativas. Las normas y leyes, que hoy se inmiscuyen en todas las facetas de nuestras vidas, no consiguen sin embargo, y contrariamente a lo que nos publicitan los políticos, aumentar nuestra seguridad ni nos convierten en mejores personas por asumir esta forma moderna de vasallaje.


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