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lunes, 28 de septiembre de 2009

Gente poco corriente

A través de J.M. Guardia llego a esta entrevista a Pedro Cavadas, el médico que hizo el primer trasplante de cara, en El País. Muy interesante la entrevista de la que entresaco las frases más interesantes:

P. Realiza usted unas 1.500 operaciones al año, eso son más de cuatro al día, ¿cómo lo hace?

R. Eso es trabajar varias jornadas al día. Currar mucho. Los pacientes vienen y hay que hacerlo.

P. Pero en algún momento tendrá que desconectar.

R. ¿Que me encantaría tomarme ahora unas vacaciones? Pues sí, como el agua. Pero si no se puede, no se puede. A mí de pequeño me educaron en la cultura del esfuerzo: una cosa es lo que a ti te apetezca, y otra lo que tienes que hacer. Me educaron, o me eduqué yo así.

...

P. Usted abandonó sus tres Porsche y los cambió por un jeep destartalado; hay una bici a la entrada de la consulta, ¿ha cambiado el jeep por una bici?

R. Sí, voy en bici. Ayer [el día anterior a la entrevista] cayó la de Dios y me mojé mucho, pero ¡qué pánico le tiene la gente a mojarse! ¡Coño, que es agua lo que cae, no es salfumán! Ésa es mi queja contra la excesiva comodidad occidental. No te mojes, no pases frío, no pases sueño... No llegas a pasar ganas de nada; antes de que tengas ganas de algo ya te las han saciado. Esto debe de ser un efecto rebote respecto de lo de antes, cuando todo lo que tenía era carísimo, carros carísimos...

P. Cuando se ve en esa época, ¿qué ve?

R. A un pobre diablo. Siempre fui así, pero me di cuenta y por lo menos ahora he tenido la valentía de quitarme un montón de lastres. Querer tener y tener y tener genera una situación de infelicidad continua hasta que te das cuenta. No soy yo la Virgen María, pero creo en una distribución razonable de la riqueza. Eso sí, no somos todos iguales: el que curra no tiene por qué ganar lo mismo que el vago, lo siento.

...

R. Los occidentales somos blanditos; de todo hay, pero a igualdad de agresión, un occidental palma por un motivo muy sencillo: desde que nacemos estamos entre algodoncitos. En los últimos siglos, la medicina y el bienestar en Occidente se han cargado la selección natural. La selección natural, probablemente, sigue siendo necesaria. Allí, el que es medio blandito no cumple diez años. Aquí sabes que si lloras, alguien te hace caso.

El cirujano afirma que cree en el sistema de salud público. Que es necesario. Pero dice que la sanidad en España es irrealmente abundante. "Quien le meta mano a eso pierde las elecciones. Pero la atención ilimitada, universal, gratuita y a granel para todo el mundo, con cargo a las arcas públicas, es maravillosa como concepto, pero es irreal". Es poco amigo de las políticas de ayudas: "Las subvenciones y los subsidios generan vagos".

lunes, 16 de marzo de 2009

Niños medicamento

La semana pasada, los medios nos quisieron conmover con la historia del niño salvado por su hermano, el "bebé medicamento". Ni soy médico, ni soy filósofo, ni sé nada de bioética, pero hay algo en este asunto que me repugna. Y tanto empalago y discurso melifluo me hacen pensar que nos están escamoteando algún detalle, que hay algo que no nos cuentan bien.

Se justifica el caso del niño medicamento por el bien que va a producir en su hermano, al que va a curar de una grave enfermedad que le llevaría a una muerte segura. Yo veo al niño medicamento no como el bebé que ha permitido curar a su hermano, sino como todos los otros niños que se quedaron en el camino tras haber sido descartados por no ser un medicamento lo suficientemente bueno para su hermano. Los científicos han generado miles de embriones, futuros seres humanos, y han seleccionado sólo a uno apto. Es decir, que han eliminado cientos de vidas humanas para salvar al enfermo.

Es un asunto difícil este de la manipulación genética, de los límites de la ciencia y el uso de la vida humana. Imaginemos que no fueran embriones los que hay que sacrificar sino niños de cinco años, o chicos de veinte. La única diferencia en este caso es que no se ve a los embriones.

Como he dicho, no soy un experto y se me escapan muchos de los ángulos filosóficos, éticos, médicos y religiosos que tiene el asunto. De la misma forma, no sé si en un futuro no será algo aceptado universalmente y los niños serán fabricados de acuerdo a un diseño predeterminado por los padres, para cumplir algún fin altruista, como sanar a un hermano, o egoísta, tener un hijo alto y rubio. Creo que este avance técnico va más allá de la pura manipulación de la materia para adentrarse en el terreno de lo sagrado, el hombre usurpando el papel de Dios o de los dioses, si algún politeísta anda por ahí suelto todavía.

El uso de los medios en relación con los fines pretendidos es uno de los grandes debates de la Humanidad y en este caso, creo que los medios son excesivos, pues nos pueden llevar por una senda que ya hemos transitado, que no es otra que la del uso de los humanos como medio para satisfacer a otros humanos. ¿Quién impedirá en el futuro que se fabriquen seres humanos para cumplir determinados fines? ¿No será esa la esclavitud moderna? ¿Qué derechos y dignidad tendrá una persona cuya vida le ha sido dada para cumplir un determinado fin? Y si no cumpliera el fin para el que fue "fabricado" y no fuera útil, ¿se le podría eliminar?