lunes, 16 de marzo de 2009

Niños medicamento

La semana pasada, los medios nos quisieron conmover con la historia del niño salvado por su hermano, el "bebé medicamento". Ni soy médico, ni soy filósofo, ni sé nada de bioética, pero hay algo en este asunto que me repugna. Y tanto empalago y discurso melifluo me hacen pensar que nos están escamoteando algún detalle, que hay algo que no nos cuentan bien.

Se justifica el caso del niño medicamento por el bien que va a producir en su hermano, al que va a curar de una grave enfermedad que le llevaría a una muerte segura. Yo veo al niño medicamento no como el bebé que ha permitido curar a su hermano, sino como todos los otros niños que se quedaron en el camino tras haber sido descartados por no ser un medicamento lo suficientemente bueno para su hermano. Los científicos han generado miles de embriones, futuros seres humanos, y han seleccionado sólo a uno apto. Es decir, que han eliminado cientos de vidas humanas para salvar al enfermo.

Es un asunto difícil este de la manipulación genética, de los límites de la ciencia y el uso de la vida humana. Imaginemos que no fueran embriones los que hay que sacrificar sino niños de cinco años, o chicos de veinte. La única diferencia en este caso es que no se ve a los embriones.

Como he dicho, no soy un experto y se me escapan muchos de los ángulos filosóficos, éticos, médicos y religiosos que tiene el asunto. De la misma forma, no sé si en un futuro no será algo aceptado universalmente y los niños serán fabricados de acuerdo a un diseño predeterminado por los padres, para cumplir algún fin altruista, como sanar a un hermano, o egoísta, tener un hijo alto y rubio. Creo que este avance técnico va más allá de la pura manipulación de la materia para adentrarse en el terreno de lo sagrado, el hombre usurpando el papel de Dios o de los dioses, si algún politeísta anda por ahí suelto todavía.

El uso de los medios en relación con los fines pretendidos es uno de los grandes debates de la Humanidad y en este caso, creo que los medios son excesivos, pues nos pueden llevar por una senda que ya hemos transitado, que no es otra que la del uso de los humanos como medio para satisfacer a otros humanos. ¿Quién impedirá en el futuro que se fabriquen seres humanos para cumplir determinados fines? ¿No será esa la esclavitud moderna? ¿Qué derechos y dignidad tendrá una persona cuya vida le ha sido dada para cumplir un determinado fin? Y si no cumpliera el fin para el que fue "fabricado" y no fuera útil, ¿se le podría eliminar?