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martes, 15 de marzo de 2011

Japón


Este fin de semana lo he trabajado entero y no he tenido tiempo para nada. Por tanto, no estoy muy al tanto de lo que ha pasado en Japón más allá de saber que ha habido un fuerte terremoto, un tremendo tsunami cuyas imágenes impresionan y un accidente o incidente en una central nuclear que tiene en vilo al planeta periodístico, especializado en crear alarmas para que la gente compre periódicos. De las pocas cosas que he visto o leído en estos días ajetreados, saco estas conclusiones:

  1. Sólo diez mil muertos hasta hoy, como consecuencia de uno de los terremotos más fuertes de los que se tiene noticia, da idea del nivel de desarrollo de Japón y del poder de la tecnología.
  2. Los japoneses son un pueblo admirable en su civilización, urbanidad y disciplina. Capaces de aguantar las situaciones más adversas y sobreponerse a ellas. Ni un asalto, ni un altercado.
  3. Las centrales nucleares son seguras, pues si Fukushima ha resistido lo que ha resistido, podemos estar tranquilos.
  4. Los periodistas se están preocupando más por los hipotéticos muertos por la radiación nuclear que por los muertos reales del terremoto. Es decir, los muertos sólo venden periódicos si no hay vivos a los que asustar.
  5. Los gobiernos europeos han sobrerreccionado ante la alarma nuclear, no se sabe muy bien por qué pues no creo que Alemania sea una zona sísmica y no parece probable un tsunami en el Mar del Norte.
  6. De repente España se ha llenado de expertos en centrales nucleares que hablan del primario, del secundario, del núcleo y demás. Y eso que España es un país con escasa tradición nuclear.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

A pagar


El Gobierno ha anunciado una subida de un 10% en la tarifa eléctrica y todo el mundo se ha escandalizado. No entiendo bien por qué. Todo el mundo sabía que las tarifas que hemos venido pagando durante los últimos años, no cubrían unos costes de generación que eran muy altos por aquello de las renovables y de ser más ecologistas que nadie. Salvo Gabriel Calzada y algunos otros marginados, nadie dice lo que cuesta nuestro modelo energético y la población sólo puede decidir entre pagar o apagar. Esto no es más que otro de los ajustes que Zapatero le ha tenido que conceder a Merkel, Sarkozy y Obama para que los malvados mercados nos presten dinerito fresco el año que viene.

Según Gabriel Calzada, el déficit de tarifa acumulaba hasta 2008 casi 29 mil millones de euros, que unidos a los 4.600 de 2009 y a una cifra similar para 2010, suman la exorbitante cifra de 38 mil millones de euros, un 4% del PIB aproximadamente. Sólo este año nos va a suponer un 1% de déficit público, pues se mire como se mire, aunque las cuentas estén en los balances de las compañías eléctricas, la deuda es del Estado español. A esta cifra hay que sumar las primas a las renovables, que en 2009 supusieron unos 6.200 millones de euros.

Según el Ministerio de Industria, los costes eléctricos son un 17% más altos para la industria en España que en la media de la UE-27 y hansubido un 77% en los últimos 10 años. Gran gestión de nuestros gobernantes. En ese documento el mismo Ministerio que creó el problema de las renovables reconoce que el tema se le ha ido de las manos y que las energías sostenibles son insostenibles. Menos mal que hemos reducido las emisiones.


Y ahora vienen los partidos populistas, a ratos liberales, poniendo el grito en el cielo de un problema del que han sido cómplices por acción u omisión. El PP se lleva las manos a la cabeza por la subida, cuando ellos fueron los que implantaron el famoso déficit de tarifa en el año 2000. Todo ello, prolongado por un gobierno socialista que en lugar de eliminarlo encontró en él la vía para hacer ecologismo aparentemente barato (costes caros pagados a precios bajos). Hata que se ha acabado el dinero.

Es curioso que 6 años después de haber entrado el PSOE en el gobierno, diga Pepiño que el problema es la herencia recibida del PP. Se podía haber dado cuenta antes.

viernes, 12 de marzo de 2010

La burbuja solar


En los pasados años de corrupción y despilfarro a la española, se han cometido muchas tropelías. Entre ellas, el descontrol de las energías alternativas y, en particular, el de la energía solar. Un reportaje del NYT analizaba el pasado lunes otra de nuestras burbujas en Puertollano.

Revela que la mitad de la potencia de generación de energía solar instalada en el mundo se instaló en España, que tiene sólo un 2% de la economía mundial. Gracias a las primas gubernamentales, por supuesto.

But as low-quality, poorly designed solar plants sprang up on Spain’s plateaus, Spanish officials came to realize that they would have to subsidize many of them indefinitely, and that the industry they had created might never produce efficient green energy on its own.
...

Even inefficient, poorly designed plants could make a profit, and speculation in solar building permits was common.

Although Spain’s long-term goal had been to produce 400 megawatts of electricity from solar panels by 2010, it reached that milestone by the end of 2007.

In 2008 the nation connected 2.5 gigawatts of solar power into its grid, more than quintupling its previous capacity and making it second to Germany, the world leader. But many of the hastily opened plants offered no hope of being cost-competitive with conventional power, being poorly designed or located where sunshine was inadequate, for example.

Es decir, que hemos estado tirando el dinero en plantas de energía solar ineficientes, sin ninguna esperanza de que fueran rentables nunca. Cuando ha cambiado el esquema de primas, ante la insostenibilidad económica del sistema, se ha acabado la energía solar. Eso sí, mientras nos hemos gastado un dineral que ha permitido a unos cuantos hacerse ricos con este timo. Esta crisis podría traer cosas buenas, si nos la tomáramos en serio. ¿Conseguirá la crisis con la escasez de recursos que el Gobierno se centre sólo en lo que se tiene que centrar? Mira que lo dudo.

jueves, 26 de marzo de 2009

Ponga un molino en su vida

Leo una entrevista a Zapatero en el WSJ. Dice que si el plan de estímulo fiscal adoptado por los gobiernos europeos no hace efecto que habrá que hacer uno nuevo centrado en dos sectores... la energía verde y la biotecnología.

Stimulus plans adopted by European governments in December "have started to have an effect, to reach the nervous system, just this month," the Spanish prime minister said. "Let's wait at least four months to see if the symptoms of recovery have appeared in the economy."

If they haven't, "we must make a new [fiscal] effort, but a different one," he said. "It mustn't be a general new fiscal stimulus, like we have had until now. We should have a concerted effort in two sectors…green energy and biotechnology."

¿Y por qué no lo han hecho ya? Si existe esa gran demanda por la energía verde, ¿por qué no lo hacen las compañías eléctricas sin necesidad de subvenciones? Porque nadie está dispuesto, de momento, a pagar más por una energía ineficiente y cara. Por tanto, estaremos dedicando nuestros impuestos a que las empresas eléctricas y los fabricantes de molinos se forren a nuestra costa. Si quitan las subvenciones, ¿en cuánto se reduciría el sector? El solar, sin subvención después del cambio regulatorio adoptado últimamente ha caído más del 90%.

¡Ojo a las carteras!

jueves, 11 de diciembre de 2008

Energía "subprime"

Ayer leí en el periódico que los dirigentes de la UE habían aprobado otro plan, el enésimoprimero, contra el cambio climático: un 20% de la energía consumida en 2020 será renovable. Me recordó este artículo de Gabriel Calzada en Expansión la semana pasada. Gracias al servicio de documentación de mi oficina he conseguido la versión electrónica. Sé que es un poco largo, pero si alguien está interesado en la política energética española y las consecuencias que tiene sobre nuestra economía a corto y a largo plazo, que lo lea completo y entienda el desastre.

Energía 'subprime'
Expansión. 3 de diciembre de 2008

Gabriel Calzada, Presidente del Instituto Juan de Mariana

Con frecuencia escuchamos a los especialistas decir que el problema energético de España es que el Gobierno no tiene una política energética. Recientemente fui invitado al Congreso de EEUU a contar la experiencia española en materia de intervencionismo energético y subvención a las renovables y, la verdad, mientras hablaba no podía dejar de pensar en lo equivocados que están. El problema de este país es, precisamente, que tenemos política energética en vez de un mercado libre de energía.

Cada nuevo Gobierno suma una dosis de intervencionismo sobre la montaña dejada por el anterior. Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa prometiendo "una reorientación del modelo energético, apoyado en todas las renovables y, en particular, en la energía solar". Prometió, además, en línea con esos mismos prejuicios de ecologista radical, cerrar paulatinamente las centrales nucleares. Desafortunadamente, el presidente del Gobierno ha ido cumpliendo su promesa.

Nuestro Ejecutivo se tomó más en serio que ningún otro país el objetivo europeo de lograr en 2010 el 12% de la energía fuera "renovable" y el 20% en 2020. Esta apuesta política exigió fuertes subvenciones en el precio de la electricidad salida de los huertos solares o de los molinos eólicos. En el caso de la solar se ha llegado a subvencionar su precio con un 575%, mientras que en el de la eólica el apoyo ha rondado el 100%. Por ley, los distribuidores de electricidad estaban obligados a pagar ese desorbitado sobreprecio a los dueños de estos negocios. Así, quienes estuvieron atentos, se lanzaron a por las licencias que te permitían montar chiringuitos eléctricos con rentabilidades de más del 20% anual sin riesgo alguno, organizándose listas de espera que ni en los hospitales públicos.

Con el astronómico impulso de estas subvenciones, llegó la burbuja de las renovables y las compañías españolas se convirtieron en líderes mundiales del sector. Las empresas financiaron su expansión con un gran apalancamiento, que apoyaban en los precios políticos de la electricidad que producían. Como resultado, la energía solar casi triplicará este año el objetivo del Gobierno para 2010. Las energías verdes también crearon trabajos verdes, tal y como anunciaban sus defensores. ¿Cómo no iban a hacerlo? Si nos dedicamos a tirar 800 millones de euros en un año sobre una energía que, como la solar, representa el 0,7% de la potencia instalada, por fuerza se generarán empleos. Ocurriría lo mismo lanzáramos donde lanzáramos ese dinero. Sin embargo, otros empleos serán destruidos o dejados de crear en los sectores en los que se recaudó coactivamente el dinero para financiar las renovables. Para colmo, estos empleos verdes requieren continuas subvenciones para perdurar, por lo que no sólo destruyen empleo una vez, sino que continúan haciéndolo durante todo el tiempo que se subvenciona esa energía. Además, en una economía desarrollada, en la que los salarios son relativamente altos, la forma de generar nuevos empleos es logrando combinar el factor trabajo con otros factores relativamente mucho más baratos e intensivamente utilizados como la energía o el procesamiento de información. Así se logra reducir el coste unitario de producción y se abre el mercado del producto a capas de la población que antes no consumían ese producto, generando inversión y nuevos empleos verdaderamente sostenibles.

Costes e ingresos
El precio artificialmente elevado que el distribuidor está obligado a pagarle al productor de renovables, unido a que la tarifa que paga el consumidor está artificialmente tasada por debajo del precio de mercado, provoca que las empresas eléctricas tengan con frecuencia un coste superior a los ingresos de la electricidad que venden. A esta diferencia se le conoce como déficit tarifario. Para que el sistema no se paralice con esta descabellada idea de elevar los costes y limitar los ingresos de la producción energética, el Gobierno reconoce esa deuda de las eléctricas y se compromete a que lo puedan recuperar en los próximos años a través de incrementos en la tarifa eléctrica. Esa garantía ha servido a las eléctricas para titulizar la deuda y venderla. En esta empanada, el Gobierno engaña al ciudadano con tarifas eléctricas artificialmente bajas, mientras le promete al suministrador eléctrico que, tarde o temprano, obligará a los consumidores a que paguen el enorme coste de la subvención a las renovables y otras medidas de intervencionismo energético.

A día de hoy, ese déficit provocado por la absurda idea de que los políticos pueden proveernos la energía mejor y más económicamente que el mercado casi suma 16.000 millones de euros, de los que unos dos tercios se deben a las primas a las energías renovables. Tan sólo este año, la subvención de las renovables ha añadido 3.000 millones al total del déficit tarifario acumulado. Para colmo, en el contexto de la actual crisis financiera resulta que ni siquiera la Comisión Nacional de la Energía (CNE) es capaz de colocar el déficit tarifario en el mercado crediticio y las eléctricas están desesperadas viendo lo que les cuesta refinanciar ese déficit. En estas circunstancias, las principales compañías eléctricas han declarado que tendrán que dejar de realizar inversiones anuales por valor de 4.500 millones de euros, lo que, a su vez, estrechará aún más el cuello de botella energético que la estulticia política ha provocado en este país.

Con este panorama, nada tiene de extraño que Miguel Sebastián afirmara recientemente que estas energías son "limpias" pero "muy costosas" o que la subida de la electricidad del 5,7% que se efectuó en mayo equivale a la subvención en el precio de las renovables durante este año. La CNE, por su parte, recomendó una subida del 31% en el precio de la electricidad para poder mantener el modelo sin cambios. La insostenibilidad de este esquema se ha hecho cada día más evidente. Ante semejante peregrinaje hacia la bancarrota del sistema eléctrico, el Gobierno no ha tenido otro remedio que moderar un poco subvención de la tarifa solar, reduciéndola en un 30%. Inmediatamente, la Asociación Empresarial Fotovoltaica anunció el despido de unos 40.000 empleados. A estos empleos verdes e insostenibles deberían llamarlos empleos basura, porque sólo se mantienen en base a la generación de expectativas de un crecimiento imposible. La realidad es que este sector casi no genera empleos estables. No sólo los empleos son insostenibles. Desde que el Gobierno anunciara la rebaja en la subvención del precio de su electricidad, las cotizaciones de los gigantes renovables españoles han caído en picado, más aún que el índice general de la bolsa.

Dependencia energética
España, como es sabido, tiene uno de los déficit exteriores más grandes del mundo, dos tercios de los cuales se deben a la compra de petróleo. Bajo el actual credit crunch, España tiene dos opciones para tratar de restablecer el mercado crediticio: incrementar sus exportaciones o disminuir su dependencia energética. Sin embargo, la ineficiencia de las inversiones en renovables está impidiendo a España realizar inversiones en producción energética nacional sostenible que ayuden a reducir esa dependencia energética del exterior.

Parece que, por fin, el Gobierno se ha dado cuenta del lío energético en el que nos ha metido y está meditando si permitir la energía nuclear. Parece que incluso en los políticos es cierto eso de que la crisis agudiza el ingenio, aunque para esto no hacía falta ser lumbrera. Como era de esperar el lobby ecologista se ha lanzado inmediatamente a bloquear Garoña, cargados de mentiras en una de esas acciones gamberras que provocan cada día más rechazo social y menos simpatía. Esta vez les ha dado corte sacar a pasear al falso pez mutante que zarandearon hace un par de años y se han conformado con decir que la energía nuclear no es competitiva y que su producción es muy peligrosa. Si de verdad no es competitiva la nuclear, ¿por qué no dejan que compita con las demás en un mercado sin subvenciones? Por fortuna, a estos radicales cada día les cree menos gente.

Por desgracia, en este país sí hay política energética. Una política que incrementa el gasto público, que orienta el ahorro hacia formas de energía ineficiente, que mantiene endeudadas a las eléctricas más eficientes, que pone en peligro la inversión en nuevas instalaciones, que produce trabajo insostenible, que hace perder competitividad a toda la industria española y que impulsa el déficit exterior. ¿Para cuándo un libre mercado energético en el que los consumidores podamos sustituir esta energía subprime que nos han impuesto los políticos, los ecologistas radicales y los buscadores de rentas por el mix sostenible que mejor nos parezca para cada circunstancia y lugar?

miércoles, 4 de junio de 2008

Todopoderoso

Zapatero es el que todo lo puede. Él sabe que la electricidad cuesta mucho más que lo que pagamos en la factura de la luz y nos miente, porque sí se está pagando el coste de la producción mediante la subvención pública vía impuestos o titulización de deuda pública futura para pagar el llamado déficit de tarifa. Tanto es así, que la patronal de la energía ha dicho que la tarifa debería subir un 25%. Pero nuestros políticos son todo poderosos, ellos saben lo que tienen que subir los precios, independientemente de lo que cuesten la producción.

Con ello, no sólo alientan el consumo de energía y, por tanto, la contaminación, elc consumo de más petróleo y el incremento de nuestra balanza comercial.

No se pierdan la demagogia de los "liberales" del PP, que para hacer oposición con cualquier tontería, menos con las realmente importantes, dice que los precios de la electricidad no deberían subir.





Está bien esta parodia...

lunes, 17 de diciembre de 2007

Tarifa eléctrica

Ayer venía un extenso reportaje en El Mundo sobre el déficit de tarifa eléctrica. La cuestión es que el precio de la energía eléctrica que pagamos (fijado por el Gobierno) no cubre los costes de producción y, por tanto, el Estado le reconoce a las empresas eléctricas el derecho de recibir esta diferencia en el futuro. Es decir, que lo que dejamos de pagar de electricidad hoy, lo pagarán nuestros hijos. Así, El Mundo lo llamaba la "hipoteca eléctrica". El año que viene alcanzará los 15 mil millones de euros.

El Gobierno sigue insistiendo, debido a la cercanía de las elecciones, en congelar el precio de la electricidad en una decisión del más rancio populismo. Además de entrar en una contradicción en sí mismo, ya que si subiera el precio de la energía, bajaría el consumo y, por tanto, se contaminaría menos. No siendo así, el Gobierno favorece la emisión de gases de efecto invernadero y, por tanto, no combate el cambio climático a pesar de que no se le caiga de la boca.

Sin embargo, y como decía muy bien Pedro J. Ramírez en su sábana dominical, el Gobierno propone una serie de medidas de lucha contra el cambio climático que son puro voluntarismo, parecido al del Gran Salto Adelante de Mao, cuando quiso convertir cada granja de la China interior en una fundición de acero y consiguió la ruina de esas zonas agrícolas. El Almendrón recoge el artículo del director de El Mundo, que es excelente.

Cuando el pasado lunes escuché a Zapatero alentar a los españoles a hacer de cada uno de sus hogares un «valladar» contra el cambio climático y presentar sus medidas de estímulo al ahorro energético como la prueba de su voluntad de convertir a España «en el líder de la lucha mundial frente al calentamiento de la Tierra» -qué menos podía decir después de haber prometido «un nuevo contrato del hombre con el planeta»-, no pude por menos que acordarme del Gran Salto Adelante maoísta.

Las sencillas cuentas de alguien tan sinceramente implicado en la causa ecologista como nuestro brillante colaborador el catedrático Ruiz de Elvira demuestran que las posibilidades que tiene Zapatero de restringir las emisiones de CO2 hasta los niveles establecidos en el Tratado de Kioto mediante esas medidas publicitadas a bombo y platillo son más o menos las mismas que Mao Zedong tenía de industrializar China a través de las siderurgias de los patios traseros de las casas. Aun en el caso de que sus 1.000 millones de euros de inversión -apenas un 20% más de la dotación ya comprometida rutinariamente para tal fin en los Presupuestos- cubrieran con eficiencia máxima el objetivo de implantar la energía solar en medio millón de hogares, la cantidad de nuestras emisiones dañinas para la capa de ozono sólo disminuiría en un irrelevante 0,1%.

Esta es la verdadera chapuZa energética.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Más sobre el timo del biodiésel


Hartmut Michel, Premio Nóbel de Química en una entrevista en El País: "Con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2". Pues vaya. Yo me pregunto por qué va a ser obligatorio a partir de ahora que los combustibles en Europa incorporen un 5% de biocombustibles. No sé por qué barrunto que esto es un movimiento para beneficiar a unos pocos mientras se engaña a la gente haciéndola creer que está siendo muy ecológica.


Pregunta. Según una directiva de la Unión Europea, el 5,75% de todo el transporte basado en energías fósiles deberá ser sustituido por biocombustibles antes del 2010. ¿Es una estrategia equivocada?
Respuesta. Recomendaría abolir esa directiva: con los biocombustibles no se ahorra emisiones de dióxido de carbono. Es evidente que tenemos que reducir las emisiones de dióxido de carbono si queremos frenar o reducir el calentamiento global, tenemos que cambiar de energías fósiles a energías renovables. Pero la producción y el uso del biogás o el biocombustible no son neutrales en cuanto a la producción de CO2, porque al menos el 50% de toda la energía contenida en el biogás o en el biocombustible procede de fuentes fósiles.