lunes, 17 de diciembre de 2007

Tarifa eléctrica

Ayer venía un extenso reportaje en El Mundo sobre el déficit de tarifa eléctrica. La cuestión es que el precio de la energía eléctrica que pagamos (fijado por el Gobierno) no cubre los costes de producción y, por tanto, el Estado le reconoce a las empresas eléctricas el derecho de recibir esta diferencia en el futuro. Es decir, que lo que dejamos de pagar de electricidad hoy, lo pagarán nuestros hijos. Así, El Mundo lo llamaba la "hipoteca eléctrica". El año que viene alcanzará los 15 mil millones de euros.

El Gobierno sigue insistiendo, debido a la cercanía de las elecciones, en congelar el precio de la electricidad en una decisión del más rancio populismo. Además de entrar en una contradicción en sí mismo, ya que si subiera el precio de la energía, bajaría el consumo y, por tanto, se contaminaría menos. No siendo así, el Gobierno favorece la emisión de gases de efecto invernadero y, por tanto, no combate el cambio climático a pesar de que no se le caiga de la boca.

Sin embargo, y como decía muy bien Pedro J. Ramírez en su sábana dominical, el Gobierno propone una serie de medidas de lucha contra el cambio climático que son puro voluntarismo, parecido al del Gran Salto Adelante de Mao, cuando quiso convertir cada granja de la China interior en una fundición de acero y consiguió la ruina de esas zonas agrícolas. El Almendrón recoge el artículo del director de El Mundo, que es excelente.

Cuando el pasado lunes escuché a Zapatero alentar a los españoles a hacer de cada uno de sus hogares un «valladar» contra el cambio climático y presentar sus medidas de estímulo al ahorro energético como la prueba de su voluntad de convertir a España «en el líder de la lucha mundial frente al calentamiento de la Tierra» -qué menos podía decir después de haber prometido «un nuevo contrato del hombre con el planeta»-, no pude por menos que acordarme del Gran Salto Adelante maoísta.

Las sencillas cuentas de alguien tan sinceramente implicado en la causa ecologista como nuestro brillante colaborador el catedrático Ruiz de Elvira demuestran que las posibilidades que tiene Zapatero de restringir las emisiones de CO2 hasta los niveles establecidos en el Tratado de Kioto mediante esas medidas publicitadas a bombo y platillo son más o menos las mismas que Mao Zedong tenía de industrializar China a través de las siderurgias de los patios traseros de las casas. Aun en el caso de que sus 1.000 millones de euros de inversión -apenas un 20% más de la dotación ya comprometida rutinariamente para tal fin en los Presupuestos- cubrieran con eficiencia máxima el objetivo de implantar la energía solar en medio millón de hogares, la cantidad de nuestras emisiones dañinas para la capa de ozono sólo disminuiría en un irrelevante 0,1%.

Esta es la verdadera chapuZa energética.