sábado, 2 de abril de 2011

Se acabó la pesadilla Zapatero


Leo en los periódicos digitales que Zapatero acaba de anunciar que no volverá a presentarse a las elecciones generales. Creo que la decisión es más causada por la certeza de la imposibilidad de ganar las elecciones que por convencimiento de que una limitación de mandatos es sana para el país, como hizo Aznar.

En cualquier caso, esta etapa de la pesadilla socialista tiene una fecha límite. Y a ver qué hace el que venga. Los augurios marianescos no son muy halagüeños. Esta semana ha sido aciaga en postración pepera ante los enemigo de España y de la libertad. Tres ejemplos:

En la Cámara de Vitoria ha salido adelante, con el respaldo del grupo que dirige Antonio Basagoiti, una iniciativa a fin de conceder ayudas a los "damnificados por actuaciones policiales o agentes del Estado". Los populares dieron su visto bueno al texto en lo fundamental asumiendo la reparación de las víctimas de "motivación política", dando pábulo a las acusaciones -cada vez más insistentes- de miembros de ETA de que las Fuerzas de Seguridad practican la tortura.
La tesis de Sánchez Camacho es que Cataluña se merece lo acordado antaño y que, si ahora se recorta, es por la ineptitud de dos personas: el anterior presidente regional, José Montilla, y el actual jefe del Ejecutivo a nivel nacional, Rodríguez Zapatero. Sobre este último, "ahora quiere que seamos los catalanes los que hagamos más esfuerzos", se quejó.

El control político de la televisión pública en campaña electoral viene desde los orígenes de nuestra democracia. Apelando a su condición de servicio público, se la somete a vigilancia con el argumento de que debe respeto «al pluralismo político y social, así como a la igualdad, proporcionalidad y la neutralidad informativa». La novedad de meter en el mismo saco a las televisiones privadas se consumó mediante la reforma del artículo 66 de la Ley Electoral, aprobada por el Parlamento en diciembre por votación mayoritaria cercana a la unanimidad. Y así, ahora todas las televisiones están obligadas a respetar unas insólitas normas, extravagantes para los usos periodísticos y perjudiciales para la correcta información de los ciudadanos, normas que se contienen en una «instrucción» de la Junta Electoral Central publicada el lunes en el BOE, que reduce la información electoral a reglas tan injustas como obligar a informar más de los partidos que obtuvieron mejor resultado en las pasadas elecciones -digan lo que digan, hagan lo que hagan- y prohibir una «cobertura informativa mayor» a las candidaturas que entonces no se presentaron o no obtuvieron representación -aunque ahora se destaquen por su actividad, su ingenio o su solvencia-. (Justino Sinova, ayer en El Mundo)

De todas formas, otro vendrá que bueno te hará. Como Zapatero ha hecho con Felipe González.