viernes, 21 de marzo de 2008

La Ley (I)

Releo estos días, alternando con Vida y destino, un pequeño ensayo de Frederic Bastiat llamado La ley. Extraigo algunos párrafos que vienen muy al hilo de lo que pasa en este mundo nuestro en el que parece que la democracia legitima cualquier ley y que cualquier tropelía, por el mero hecho de ser legal es legítima. Así se produce la incautación de nuestros bienes vía impuestos a mayor gloria de Pepiños y de Sorayos, burócratas del expolio de las clases medias para su beneficio personal y de los plutócratas que mandan aquí.

Dice Bastiat:

"No puede existir sociedad alguna sin el respeto más o menos profundo a las leyes; pero la condición más segura de que las leyes sean respetadas es que sean respetables. Cuando la Ley y la Moral están en contradicción , el ciudadano se encuentra en la cruel alternativa de perder la noción de Moral o el respeto a la Ley; calamidades a cual más grandes, y entre las cuales es imposible elegir.
Es tan propio de la naturaleza de la Ley el hacer reinar la Justicia, que Ley y Justicia son una cosa mismo en la mente de las masas. Todos sentimos una gran disposición a considerar lo legal como cosa legítima, hasta tal punto que son muchos los que equivocadamente quieren que toda justicia sea una derivación de la Ley. Basta, pues, con que la Ley ordene y sancione el despojo para que el despojo parezca justo y sagrado a muchos hombres. La esclavitud, la restricción, el monopolio, hallan defensores, no sólo ente aquellos a quienes favorecen, sino entre aquellos a quienes perjudica. Tratad de manifestar algunas dudas respecto a la moralidad de dichas instituciones, y se os replicará: "Sois un innovador peligroso, un utopista, un terco, un despreciador de las leyes; queréis derribar las bases sobre las que descansa la sociedad".

Zapatero no leyó a Bastiat, y si lo hizo, fue para reírse de él. Para él es más importante la norma que la Moralidad o la Justicia. Esto es lo que nos espera.