jueves, 16 de agosto de 2007

Medio de vacaciones por pocos días


Ya hemos terminado nuestro periplo por el noroeste francés. Realmente bonito e interesante. Francia es un gran país. Las carreteras son fabulosas, bien cuidadas, bien señalizadas, amplias. Normandía y Bretaña son dos regiones de naturaleza imponente, si bien está muy domesticada por el hombre y las explotaciones agrícolas se suceden, dejando algunos bosques protegidos en medio. Cada pueblo que se cruza tiene algo de historia que contar, una buena iglesia que visitar y, muchos, castillos o mansiones que recuerdan un pasado glorioso. Muchos pueblos están adornados con flores y hasta hay una clasificación de "ville fleuries" que califica a los pueblos con un número de flores en función de la calidad del adorno conjunto de la villa.


Un rápido resumen de lo recorrido. Normandía: la Costa de Alabastro desde Dieppe hasta Etretat, la región del Sena Marítimo hasta Rouen, algo de la costa de nácar donde están Douville, Honfleur, Mont St. Michel. Nos quedó para otro voaje la costa del desembarco, Caen y otros pueblitos.


Bretaña: Quiberon, Vannes y el golfo de Morbihan, ciudades como St. Malo, Dinan y Rennes, los castillos de Joselin, Fougeres, Vitré, pueblos como Rochefort en Terre, La Gacilly, Paimpont, paseos en barca por el río Raff, baños en el mar en St. Malo, en Douville, en St. Pierre de Quiberon. Se nos ha quedado en el tintero del cuaderno de bitácora la costa norte y toda la parte occidental de Bretaña. Otro viaje será.

De vuelta, un vistazo a dos castillos del Loira, Azay le Ridau y Chenonceau y a Tours.

También nos hemos provisto de un gran arsenal de fotos.


Ahora pasamos unos días en Cádiz, en la playa, aunque a mí se me han estropeado las vacaciones y tengo que volver al duro tajo a intentar enderezar un entuerto que tenemos atravesado con un cliente importante. La vida es dura.
Por suerte, el sitio donde estábamos basados carecía de una conexión a internet razonable, incluso a través del móvil, por lo que nos hemos ahorrado el culebrón navarro, las plañideras catalanas y demás pequeñeces de las que ocupan a nuestro pequeño país. Tiempo habrá para comentarlas en la nueva temporada. Con la vuelta de la conexión a internet, el blog irá volviendo a llenarse de contenidos.