domingo, 19 de julio de 2009

La comedia humana. William Saroyan (II)


- ¿Cómo va tu pierna?
- Bien, ya me he olvidado de ella. No tengo problemas para moverme. - Miró al anciano con curiosidad y luego dijo en voz muy baja: - ¿Está usted borracho, señor Grogan? - lo dijo en tono serio y el anciano no se sintió ofendido ni dolido.
- Sí, hijo. - el señor Grogan fue a su silla y se sentó. Al cabo de un momento miró al chico que estaba al otro lado de la mesa, no sentado sino de pie. -Me siento mucho mejor cuando estoy borracho. - Luego sacó la botella y dio un buen trago. - No voy a decirte que no bebas nunca. No voy a decir, como dicen algunos tontos, "aprende la lección de mí. Mira lo que ha me ha hecho la bebida". Ahora estás yendo de un sitio para otro, viendo muchas cosas que no habías visto nunca. Pues bien, déjame decirte algo. Ten mucho cuidado con todo lo que tenga que ver con las personas. Si ves algo que estás seguro de que está mal, no estés seguro. Si se trata de personas, ten mucho cuidado. Me perdonarás, pero tengo que decírtelo, porque eres un hombre a quien respeto, así que no me importa decirte que no está bien criticar la forma en que es "nadie". A medida que un hombre se acerca al final de su época se alegra de por las personas a las que conoce que van a continuar en el mundo cuando él se vaya. ¿Puedes entender lo que te estoy diciendo?
- No estoy seguro, señor Grogan.
- Te estoy diciendo algo que no podría decirte si no etuviera borracho.
"Te estoy diciendo esto: da gracias por ser quien eres. Sí, por ser "quien eres". Da gracias. Entiende que un hombre es algo por lo que él mismo puede dar gracias y "tiene que" dar gracias. Da gracias porque el homrbe que eres tendrá la confianza de unos totales desconocidos.