viernes, 11 de febrero de 2011

Ñoquis en Andalucía

Estos días ha saltado a la luz pública un escándalo de proporciones sólo un poco inferiores a las del Bar Faisán. En Andalucía han descubierto una trama en la que se había dotado un fondo de reptiles para "gestionar" planes de prejubilación fraudulentos.

En el marco de esta investigación, el director comercial de la consultora Vitalia Vida, José Albarracín Muñoz, había declarado a la Policía Judicial que Mellet "indicó" personalmente a esta empresa la formalización de una póliza de rentas por prejubilación en favor del ex miembro de la ejecutiva socialista de Baeza (Jaén) Antonio Garrido Santoyo, quien jamás ha figurado en la plantilla del mercado central de abastos. Según su testimonio, Mellet defendía entonces que se trataba de "un compromiso ineludible de Mercasevilla con él" y que la operación gozaba de la "conformidad" de la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social, entonces dirigida por Francisco Javier Guerrero.

Esto me recuerda una noticia que recorté del periódico La Nación de cuando viví allí hace 16 años que conservé y ahora escaneo.


Un ñoqui, aparte de un comida italiana, en Argentina es un empleado que cobra sin ir a trabajar. Al parecer era una práctica extendida en Argentina que algunas personas enchufadas o pertenecientes a algún clan corrupto cobraban de la empresa sin necesidad de ir a trabajar. Es o era también habitual en México, según creo. Esta figura se llama ñoqui en Argentina porque los ñoquis, que son una comida de pobres, se comen a final de mes, cuando a la gente ya no le llega el sueldo para comer. Es muy típico en Buenos Aires que en los restaurantes ofrezcan ñoquis como menú del día los días 29 de cada mes. Al ser el mismo día en el que pagan los sueldos en las empresas se asoció la figura del ñoqui con el mangante que cobra sin trabajar.

Tanto escándalo por los trajes de Camps y esto está siendo ocultado del mainstream periodístico. Cada vez más cerca de Argentina.