sábado, 24 de febrero de 2007

Respetar, compartir, opinar


Hoy nos hemos manifestado otra vez contra ETA, y en particular, contra el asesino De Juana y la más que posible excarcelación en los próximos meses. Después de las elecciones, por supuesto, no vaya a ser que se escape algún voto de algún socalista asqueado.

Nos hemos manifestado, porque nos parece indigno que un asesino como éste, que ha asesinado a 25 personas vaya a estar en la cárcel tan sólo 18 años.

Lo que, en cualquier caso, es verdaderamente infame es la crítica por parte de los medios d comunicación favorables al gobierno, o mejor dicho, contrarios a la derecha y a España. Critican a los manifestantes y a sus convocantes porque, dicen, no respetan las decisiones de los tribunales de justicia, en este caso, del Tribunal Supremo.

Esto es lo que creo que es necesario aclarar para que nadie nos manipule.

Primero:
Respetar la decisión judicial, se respeta. No veo de qué manera no se podría respetar. ¿Secuestrando a De Juana y teniéndolo encerrado en una cárcel no controlada por el Estado? ¿Asaltando el hospital donde le cuidan y tomándonse la "justicia por su mano" como en el oeste americano? Supongo que todos recordamos la fabulosa película de Arthur Penn, La jauría humana. Nadie ha hablado de algo como eso, ni a ninguno de los manifestantes, estoy seguro, se le ocurriría intentarlo. Es más, las víctimas han dado muestras durante todos estos años de paciencia y sufrimiento en soledad. No he oído de ninguna que se haya querido vengar de los terroristas. Han sido un ejemplo de confianza en el Estado de Derecho.


¿Era respeto a las decisiones judiciales la manifestación / despedida en Guadalajara a los condenados por el GAL? Menos que esto, desde luego.

Segundo:
No se puede compartir por alguien que tenga un mínimo de sentido común. Es más, este sujeto indeseable, en un artículo amenaza (esto sí ha sido reconocido por el Supremo) a seis personas con nombres y apellidos. Esta persona es un terrorista, puesto que se ha pasado 18 años en la cárcel por terrorista. Además, no se ha arrepentido, sino que en todo este tiempo se ha alegrado siempre que sus compinches han asesinado a otra gente (Martínez Becerril en Sevilla). Sin embargo, las amenazas no son consideradas terroristas, lo cual hace que la pena baje de 12 a 3 años. Muy difícil es compartir este criterio judicial. Y muy difícil es comprender que de los 96 años que pedía la fiscalía, la pena, tras sucesivas rebajas, se haya quedado en 3 años.

Tercero:
Opinar. Se puede opinar de lo que se quiera y no necesitamos que El País nos dé permiso ni salvoconductos de demócratas por opinar lo que nos parezca. En demoracia, la opinión es libre. Más barbaridades dicen los batasunos todos los días y nadie de este ilustre medio dice nada al respecto. Creo que es bueno que la gente opine y manifieste sus pensamientos respecto a éste y a todos los temas de actualidad. Esta es la verdadera opinión pública y no la que nos intentan vender los medios de comunicación de un lado y de otro y mucho menos, los políticos.


Si la gente en España opinara más e hiciera escuchar su voz, la política estaría más cerca de los intereses de los ciudadanos, y no secuestrada por los burócratas de los partidos. Este es el gran problema de nuestra democracia. Probablemente, el de todas, aunque en aquéllos países con una mayor tradición haya más medios de expresión y de deliberación. O eso creemos aquí.


La rebelión cívica continúa. España no merece un gobierno que mienta.