lunes, 8 de octubre de 2007

El verdadero mensaje


Garzón ha ordenado la detención de los dirigentes de Batasuna, contradiciendo los argumentos que él mismo había dado para no detener a las mismas personas en enero, tras el atentado de la T4. Esta gente ha realizado diversas actividades políticas sin excitar el celo judicial ni de la Fiscalía, ni del propio juez, que incluso anuló un auto de Grande Marlaska, cuando actuaba de suplente suyo. El único argumento que da Garzón para justificar la detención y entrada en prisión de estas diecisiete personas es que las circunstancias han cambiado a la luz de la evolución del mal llamado "proceso de paz". Antes del fin de la "tregua" (cuánto entrecomillado hay que poner en estas cosas relacionadas con el terrorismo), el juez decía que las actividades de Batasuna estaban orientadas a buscar el fin de la violencia y, por lo tanto, no podían considerarse "actos delicitivos". Sin embargo, en el auto actual, el juez dice "una vez que ha quedado evidenciado a lo largo de 2007 y en particular desde junio que la voluntad de Batasuna no es acabar con la violencia terrorista sino la de ayudar a la consecución de los fines de ETA, la valoración de su conducta no puede ser favorable a la falta de intencionalidad delictiva".

Es decir, que cuando las intenciones de ETA coincidían con las de Zapatero, las actividades no eran delictivas, a pesar de las extorsiones, atentados y terrorismo callejero. Ahora, como vienen las elecciones y ETA ha declarado el final de la "tregua", hay que hacerse el duro con los terroristas.

En realidad, el mensaje es el siguiente:
1. La ley es flexible en función de las circunstancias. Incluso los terroristas dejan de ser terroristas cuando el Gobierno negocia con ellos. Es decir, no hay estado de derecho, está sujeto a la arbitrariedad del Gobierno y de los jueces afines.
2. Chicos de ETA, si volvéis a la senda de negociar la descomposición de España con el Gobierno, es posible que seamos flexibles. Acordaos de De Juana y de Otegi.

Y yo digo, recordemos los tiempos de indignidad que hemos vivido durante los últimos meses y echemos a este tipo de La Moncloa en las próximas elecciones.