lunes, 13 de diciembre de 2010

Cambiar las reglas en medio de la partida


Ya dije el otro día que el abandono por parte de los controladores de su puesto de trabajo y el caos que ocasionaron es algo injustificable, se mire por donde se mire. Sin embargo, la gestión del Gobierno, aparte la imprevisión es casi peor.

Algo que ha pasado desapercibido en el fragor de la desinformación rubalcabesca es que el Gobierno ha ido cambiando las reglas del juego a los controladores durante todo este año, desde que Aena tomó el control de la programación del trabajo. La desmesurada reacción vino provocada por la publicación de un Real Decreto en el que el Gobierno cambiaba el método de cómputo de las horas de trabajo de los controladores. Entre las horas que no computaban como horas de trabajo estaban "imaginarias y periodos de formación no computables como actividad aeronáutica, permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral" (El País). Es decir, que sin un controlador está enfermo, tendrá que recuperar esas horas. Un chico que trabaja conmigo lleva desde septiembre de baja. Si fuera controlador tendría que trabajar 12 horas diarias para recuperar la jornada.

Este decreto, publicado a estas alturas del año, hace pensar que la mala programación del trabajo había ocasionado que las horas de una gran parte de los controladores se hubieran cumplido ya y que éstos pudieran ausentarse del trabajo al haber cumplido por completo su jornada. Es necesario recordar que desde el Ministerio de Fomento se ha repetido de forma machacona que los controladores cobraban unos sueldos exorbitantes, por la cantidad de horas extras que hacían. Ahora se le podría volver en contra a Aena, lógicamente. Y sin pensárselo dos veces, cambian las reglas del juego en medio del partido y a otra cosa. Es tan impresentable la gestión del Gobierno, o más que la reacción de los controladores. Pero ha servido para probar si la población se rebela ante la proclamación del Estado de alarma. Con unas buenas dosis de demagogia, la población se lo traga todo, así que está abonado el terreno para el golpe rubalcabiano que nos salvará de nosotros mismos. A partir de ahora, a trabajar con la gorra militar.

¿Qué habría pasado si ese decreto de cómputo de horas de trabajo se hubiera aplicado a cualquier otro grupo de trabajadores altamente sindicalizado como los empleados de Metro, EMT, Sanidad? ¿Y si lo hubiera hecho el PP?