domingo, 16 de septiembre de 2007

Con cuatro cates a la prejubilación


Lo más lúcido que leí ayer en los periódicos lo escribía Arcadi Espada en su Correo Catalán en El Mundo. Escribía sobre la última propuesta demagógica del Gobierno para que los alumnos puedan pasar de curso de bachillerato con cuatro asignaturas suspensas.


Argumenta Arcadi que la propuesta está en línea con el sentir de la sociedad aunque la mayoría de la gente en los medios de comunicación y en los foros de internet se haya declarado abiertamente contrario a la medida. Dice:


"Hummm... Algo falla, naturalmente. Falla la mayoría silenciosa. Una de los acontecimientos más notables de los últimos tiempos es el cambio de signo de la mayoría silenciosa. Ahora vota a la izquierda. No hay por qué engañarse; no lo permitiría el presidente y máximo taumaturgo de las encuestas: hay un acuerdo social de fondo con las medidas del Gobierno. Trataré de explicártelo con una imagen que vincula punta y cabo de la vida: la relación entre las cuatro calabazas y la jubilación a los cincuenta. Conozco algunas personas que se han jubilado a esa edad. No son andaluces, que hayan pasado del bocio al ocio. No trabajan en el campo. Ni en la empresa pública. Viven en las ciudades, han trabajado en empresas privadas y se han jubilado a esa edad con un sueldo de tres mil euros que incluye aumentos anuales según el coste de la vida. Todos ellos, al menos los que yo conozco, no han dejado una vida monótona en oficinas o cadenas de producción para ingresar en una jubilación chisporroteante y creativa. Cada mañana siguen produciéndose con la cadencia habitual: levantarse, afeitarse, desayunar, dar un paseo, jugar al dómino, ver la televisión y jugar otra vez al dómino, sólo que, ahora que es la noche, juegan al dómino en internet. La diferencia es que esa monotonía ya no produce nada: ni tornillos ni sumas: sólo resta. Otro dato interesante es su duración: esa vida puede extenderse perfectamente entre treinta y cuarenta años. Un último dato, y para mí el más espectacular: toda esa gente está encantada con la vida que lleva y no hay un puto minuto del alba insomne donde echen de menos el esfuerzo. ¿Tú crees realmente que ese inmenso cuerpo jubilado al que hay que añadir los jubilados en vida, es decir, todos los que trabajan sólo en la eficaz apariencia de la nómina van a censurar al gobierno por lo que en realidad significa una preparación precoz para un determinado estilo de vida, que es el suyo? Hombre, hombre."

...

Pero lo que destaca en estos quince años, por encima de la ignorancia, es otro rasgo: avanza el convencimiento del alumnado sobre la innecesariedad de proceder a subsanarla.
...
O sea que esta medida del Gobierno, la de los cuatro suspensos, hay que situarla, como siempre quieren los políticos, en su justo contexto. Nada más que una de tantas con las que el hombre progresa adecuadamente hacia su extinción."


Cierto y brutal. Mientras, los chinos y los indios no paran de trabajar a todas horas.