sábado, 13 de septiembre de 2008

In-Justicia

El dramático caso de Mari Luz ha sacado a relucir la cara demagógica y populista de nuestros dirigentes políticos. Tras el asesinato de la niña por un pederasta reincidente, condenado a prisión y en libertad por fallo en la ejecución de la sentencia por parte del juzgado, el presidente del Gobierno recibió en Moncloa a los padres para mostrar "sensibilidad" con la situación y aprovecharse carroñeramente del dolor de la familia. Después, el CGPJ ha sancionado con 1.200 euros al juez cuyo juzgado no funcionó adecuadamente y permitió que el individuo estuviera en libertad cuando debía estar en la cárce. Todos los políticos se han rasgado las vestiduras por la pequeña sanción.

No entiendo de juzgados, de procesos ni de reglamentos judiciales. Lo que entiendo es que aparte de la mayor o menor competencia del juez y por lo que he oído a otros jueces de las diferentes asociaciones judiciales, los medios con los que cuentan los jueces para hacer el trabajo de seguimiento de la ejecución de las penas son escasos por no decir inexistentes. Supongo que el juez puede organizar mejor o peor a sus funcionarios del juzgado y puede idear algunas soluciones para desempeñar mejor sus responsabilidades. Sin embargo, un juez es un funcionario al que no se le forma ni se le exige en el examen de acceso a la carrera dotes de gestión ni de organización. La administración, el Estado debería dotar de herramientas, procedimientos de gestión y mecanismos de control a los jueces para evitar estos problemas.

Esa responsabilidad es de la Administración y son los políticos de los dos partidos que han gobernado los que no han hecho nada para arreglar la situación de los juzgados españoles. Por eso Zapatero y Rajoy son unos hipócritas y unos demagogos que echan culpa a un juez (seguramente abrumado por las consecuencias de su inacción) de su propia incompetencia en modernizar una de las pocas funciones que tiene que conservar el Estado en una democracia liberal.

No se rasga las vestiduras Zapatero de la incompetencia judicial y policial que deja libre a un preso como Rodríguez Menéndez. Exijamos la responsabilidad a nuestros políticos.