domingo, 21 de septiembre de 2008

Los pobres al rescate de los ricos


La tremenda crisis financiera que se está viviendo estos días en EE.UU. y las medidas de rescate que el Gobierno norteamericano va a poner en marcha me traen a la cabeza lo que siempre han dicho los pensadores liberales y es que son los pobres los que pagan la renta para que los ricos disfruten. A cambio, el Estado les dará unas migajas de atención sanitaria de baja calidad o una educación de niveles inferiores a los que se podría esperar con el gasto que supone. Los pobres creen que el Estado les saca las castañas del fuego, pero en realidad les saca el dinero para dárselo a los ricos.

Sólo así se pueden entender todas las iniciativas "culturales" en las que se pagan impuestos para que el Estado subvencione actividades culturales a las que sólo acceden clases medias o altas, ya que los mileuristas ni entienden, ni quieren, ni pueden atender a los acontecimientos subvencionados. Ejemplos son el Teatro Real de Madrid, que costó 22 mil millones de pesetas construir para que los ricos de Madrid disfruten de la ópera, o la reciente iniciativa de Esperanza Aguirre con el Teatro del Canal, o las subvenciones a productores y directores de cine, por citar algunas.

Ahora con la crisis financiera, es igual. Los pobres norteamericanos destinarán parte de sus impuestos a salvar los ahorros en sofisticados instrumentos financieros de clases medias y altas que son las que se pueden permitir invertir en esos activos. Es muy probable que haya pocos "mildolaristas" que hayan invertidos en fondos de inversión hipotecarios como los que han quebrado estos días. Las medidas tomadas seguramente generarán inflación, además de alentar a seguir creando espirales especulativas de forma irresponsable y a que unos cuantos se forren, generarán inflación y paro que sufrirán los más pobres.

Y todos se ponen muy contentos: socialistas y conservadores, demócratas y republicanos. Este sí que es el verdadero expolio de los pobres por parte de los ricos.