sábado, 7 de noviembre de 2009

Pobre Mozart, sin derechos de autor


La ministra de Cultura declaró el otro día que si en tiempos de Mozart hubiera habido derechos de autor, éste no habría pasado dificultades económicas. La verdad es que la señora de Mentiras y gordas (metáfora de Rubalcaba, supongo), podría haber elegido otro ejemplo para ilustrar la bondad de los derechos de autor. Según leo en este interesante artículo, Mozart fue el primer pirata musical de la Historia, al trancribir de memoria la partitura del Miserere mei, Deus de Gregorio Allegri (1582-1652), propiedad en exclusiva de los Papas.

Por otro lado, el caso de Mozart demuestra que no hacen falta los derechos de autor para que un artista se dedique con pulsión a la creación artística. En 35 años, Mozart compuso más de 600 obras musicales y no cobró derechos de autor por ninguna de ellas, ni aspiraba a dirigir sociedad de derechos alguna, al estilo de grandes creadores como Ramoncín o Teddy Bautista.

Ya dije hace tiempo que lo que la ministra llama piratería en internet (gente que libremente comparte ficheros de música), es mala no para los artistas que quieren trabajar, sino para los que no quieren trabajar más que un rato cada cierto tiempo y para las compañías discográficas, a las que se les ha acabado el negocio tal y como lo habían concebido hasta la fecha y ahora tienen que vencer la pereza del estómago lleno y pensar cuál es su papel en la nueva era de la historia de la música. Interesante artículo sobre el tema en este blog.


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