viernes, 6 de noviembre de 2009

Socialdemócrata

Hoy he estado en una conferencia de Emilio Ontiveros ante un selecto grupo de profesionales de la empresa. Ha hablado sobre la crisis económica internacional y la española. Ha sido una conferencia brillante en las formas, amena y ha explicado con facilidad lo que ha pasado y lo que está por venir, si es que alguien lo sabe. Ha diagnosticado con certeza el grave problema financiero que tiene España, endeudadas las familias y las empresas a niveles asfixiantes (130% de la renta disponible las familias y el 800% de los beneficios las empresas, si le he entendido bien) y que este estrangulamiento financiero, ocasionado por una inversión excesiva en bienes inmuebles no productivos, está lastrando la capacidad de la economía de crear empleos, más inversión y por tanto, capacidad de crecimiento a medio plazo.

Pero la brillantez en las formas no ha podido evitar un evidente fallo conceptual en el fondo, lo cual es normal siendo este hombre un conspicuo socialdemócrata. El tremendo fallo de D. Emilio ha estado cuando ha dicho que el Gobierno debe incrementar el gasto público (mejor dicho la inversión pública), porque hay margen para endeudar más al Estado, a la vista de los diferenciales de tipos de la deuda española con el bono alemán. Estas inversiones, según el catedrático, serían capaces de crear empleo y de mejorar la posición competitiva de la empresa española. Sin embargo, hay dos falacias en este planteamiento, desde mi punto de vista. La primera, que los mercados de deuda valoren bien a la deuda española cuando ya hemos visto lo que se han tragado en las hipotecas subprime y demás desastres financieros anteriores. Es más, es dudoso que los elevadísimos niveles de deuda, pública y privada, de la economía española no vayan a lastrar la capacidad de financiación a medio plazo. Segundo, y más grave es suponer que las inversiones que haga el Estado van a contribuir a mejorar la base de capital de la economía española en lo que necesitamos para aumentar la productividad y crecer a medio plazo: capital tecnológico y capital humano.

Viendo quiénes nos gobiernan es muy aventurado pensar en que esta hipótesis se pueda cumplir. Puestos a crear déficit público, ¿no sería mejor que la Administración pagara sus deudas a las empresas y que concediera créditos fiscales?