martes, 29 de junio de 2010

La agonía de Francia (II)


La situación de España, con el Estatuto de Cataluña ya aprobado, trae una sensación de desazón difícil de describir. Lo que se adivinaba en el horizonte es ya una realidad material, aunque realmente hace muchos años que los españoles hemos renunciado al patriotismo (que no es lo mismo que nacionalismo) y nos hemos dejado llevar del ronzal a donde los enemigos de España, progres y separatistas, nos han querido llevar. Es ahora cuando releo el ensayo de Chaves Nogales reseñado ayer y encuentro esto, que tan bien nos aplica:

"Éste era el clima moral de Francia. La importancia y la esterilidad de los últimos movimientos tanto reaccionarios como revolucionarios, la falta de fe no sólo en los hombres, sino en las ideas y en los sistemas, la íntima convicción de la inutilidad de todo esfuerzo colectivo, habían creado un ambiente de claudicación y un ssentimiento de derrota en las masas francesas que habían llegado a estar muy por debajo del exponente que eran sus hombres públicos. Ésta era la dura realidad. El gobernante francés y en general el político, no obstante su mediocridad , a pesar de todos sus defectos, de su falta de visión histórica y aun, en ocasiones, de su claudicante moralidad, era, en los últimos tiempos, muy superior a la masa que representaba. Este hecho, que cada vez se verá más claro, ha permitido hasta el último instante mantener en pie la ficción de un país que interiormente se había derrumbado. ... En Francia no quedaba en pie más que la estructura exterior del régimen, de ese calumniado régimen democrático que todavía permitía hacer creer a los extraños que Francia seguía siendo un pueblo fuerte, capaz de desafiar los embates de sus formidables enemigos exteriores."