jueves, 24 de diciembre de 2009

Incompetencia


Estos días han sido frenéticos, intentando cerrar temas antes del parón navideño. Lo más reseñable de los últimos días, más allá de la marcha de dos amigos de la empresa, ha sido la nevada que cayó en España el lunes.

Es urgente que se caliente el planeta pues ya van dos años seguidos en los que tenemos una gran nevada en la capital. Son necesarias más cumbres de Copenhague para poder contaminar lo suficiente como para subir unos graditos la temperatura terrestre.

El lunes fue un caos en Madrid
. Las calles y las carreteras colapsadas, el aeropuerto cerrado, los trenes sin poder circular. Las aceras de calles principales, bastantes horas después de la nevada, seguían llenas de nieve con el peligro que suponen para los transeúntes, que resbalaban y caían al suelo. En estos casos es en donde se demuestra la incompetencia de las administraciones públicas. Si hay algo que son bienes públicos y para los que está justificada la acción del Estado es la construcción y mantenimiento de calles, alumbrado y demás servicios comunes de las ciudades. Ningún liberal osaría privatizar las calles, pues sería absolutamente ineficiente si hubiera que cobrar a quien quisiera circular por calles privadas con peajes. O aparecería el "free rider" que se aprovecha de la inversión de los demás para disfrutar de un bien público. Sin embargo, nuestras administraciones local, regional y central no han sido capaces de mantener mínimamente las vías públicas en una situación anunciada con precisión con suficente anterioridad. Y en lugar de dedicarse a arreglar el problema, se insultan y se echan la culpa del caos. Lo mejor fue lo de Esperanza Aguirre diciendo que no sé qué carretera se había atascado, pero que era responsabilidad de Fomento. ¿Y?

Siempre me ha asombrado la confianza que tienen los amigos de lo público en la acción benéfica del Estado y la delegación que hacen en éste de hacienda, salud y educación de sus hijos. Ante tamaña incompetencia en un tema tan sencillo como una nevada, ¿quién puede confiar en el Estado para que le resuelva sus problemas más importantes?