lunes, 7 de diciembre de 2009

Twins Jazz, Washington DC




Paso el final del intenso día turístico en un bar de jazz donde toca un grupo de chavales muy jóvenes. Y tocan bien. Prácticamente todo el aforo son familiares de los músicos y la mitad habla español. Veo que la familia aquí también es importante.

Washington me ha sorprendido agradablemente. La zona monumental es enorme, pero hay mucho más que edificios institucionales en DC. Georgetown es agradable para pasear, lleno de tiendas y de edificios históricos. Y, a pesar de ser domingo, la ciudad está bastante animada.

Los edificios gubernamentales no tienen nada que envidiar a los de los países comunistas de Europa del Este. Grandes moles de estilo neoclásico que deben albergar miles de funcionarios tragando millones de dólares del presupuesto. Por cierto, ¿alguien ha visto alguna vez que desaparezca algún ente gubernamental? Es imposible si no es
mediante una revolución.

He debido recorrer más de diez kilómetros hoy y estoy bastante cansado. Al final ayer llegué de milagro. Entré el último de la lista de espera y ya sentado en el avión me dijeron que me bajara, que había llegado otro pasajero con plaza. Me negué y, por suerte, pudieron liberar una de las plazas que ocupaba un tripulante que iba en vuelo de posicionamiento y que viajó en el transportín. De buena me libré, porque la alternativa era un vuelo desde La Guardia a las 9 de la mañana.

El grupo vuelve a tocar. Mañana más.

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