domingo, 7 de marzo de 2010

Churchill - ZP, paralelismos históricos


Excelente artículo de Jesús Cacho hoy en El Confidencial. Algunos párrafos destacables:

...el relato del que pasa por ser más importante debate habido en el Parlamento británico en todo el siglo pasado, el “Norway debate”, la sesión celebrada en los Comunes el 7 y 8 de mayo de 1940, tras el fracaso del cuerpo expedicionario británico enviado para auxiliar a la Noruega invadida ya por Hitler. En tan solemne ocasión, el viejo liberal Lloyd George (“The man who won the First World War”), pronunció su último discurso pidiendo la cabeza de Neville Chamberlain por su pésima dirección de la guerra: “No se trata de saber quiénes son los amigos del primer ministro, sino de una cuestión mucho más importante. Nos ha pedido un sacrificio y la nación está dispuesta a hacer cualquier sacrificio siempre y cuando haya un líder, siempre y cuando el Gobierno demuestre con claridad cuáles son sus objetivos (…) Afirmo solemnemente que el primer ministro debería dar un ejemplo de sacrificio, porque nada puede contribuir más a ganar esta guerra que su renuncia al cargo”.

Más dramática aún fue la intervención del conservador Leo Amery, lanzando un feroz ataque contra su propio líder y pidiendo un Gobierno de unidad, en un discurso que terminó con una conocida cita de Cromwell: “No obstante lo bueno que hayas podido hacer, has permanecido sentado demasiado tiempo. Lárgate, digo, y deja que te demos por terminado. En el nombre de Dios, vete…!”
...
El problema español viene marcado por una crisis, quizá terminal, del sistema político salido de la transición; por un fallo múltiple del Estado autonómico que entonces nos dimos, incapaz de servir los intereses colectivos por encima de las miserias de la elites políticas regionales, y por una crisis económica de dimensión desconocida, que se prolongará, temen los expertos, en una década de estancamiento al final del cual todos seremos mucho más pobres. España es un país enseñoreado por una corrupción galopante, incapaz de ofrecer alternativas de futuro a sus generaciones jóvenes y, por tanto, enfrentado a un horizonte de creciente decadencia. Por ningún lado se perciben esos líderes capaces de ponerse al timón de la nave, pregonar los sacrificios necesarios y embarcar a los ciudadanos en un gran proyecto de regeneración colectivo. Aunque la responsabilidad principal en la última etapa de la crisis política- que no económica, o no solo económica- que vivimos corresponde al Gobierno socialista, todo es medianía a derecha e izquierda. Todo cortoplacismo. Todo quítate tú para ponerme yo. Cualquier signo de grandeza ha sido aquí sacrificado en el altar del uso y abuso del poder con fines partidarios. Zapatero encarna como nunca nadie el gran viaje español hacia la marginalidad y la pobreza. Perfecto anti Churchill, es el Chamberlain que a los españoles nos ha tocado en suerte, un mentecato que ha demostrado desconocer algunas de esas verdades elementales que todo padre de familia entrado en sazón practica en la gobernación diaria de su propio hogar.

Efectivamente, España necesita un Gobierno de concentración para hacer reformas dolorosas para mucha gente que vive de la sopa boba, para eliminar unos supuestos derechos sociales que sólo favorecen a sindicalistas, funcionarios y gentes que no quieren trabajar, para estimular el ahorro nacional, público y privado, para reformar el Estado Autonómico, las funciones de Ayuntamientos y Diputaciones, etc. Lo malo es que no se ve a nadie con la grandeza de ánimo y el espíritu patriótico necesario para liderar a la población por este duro sendero. Ni a derecha, ni a izquierda.