viernes, 30 de abril de 2010

La batalla de las Termópilas


Cuenta Heródoto en el libro séptimo de su Historia la famosa batalla de las Termópilas que se desarrolló dentro de la Segunda Guerra Médica (no tiene nada que ver con la reforma sanitaria de Obama y se llaman así porque los griegos llamaban medos a los persas). Esta historia dio lugar al cómic y a la película 300.

Lo leía ayer y uno de los pasajes me pareció idóneo en esta época en la que nuestro gobierno improvisa continuamente. Dice Heródoto que Artábano trataba de convencer a Jerjes de que no atacara a los griegos con diversos argumentos entre los que estaba el siguiente:


"Pues he llegado a la conclusión de que plantear a fondo un asunto constituye un inapreciable provecho, ya que, aun cuando pueda presentarse algún contratiempo, la decisión adoptada no deja de ser adecuada, y lo que ocurre es que la misma se ve trastocada por lo imprevisible. En cambio, quien toma sus decisiones a la ligera se encuentra con un éxito inesperado, si le acompaña la fortuna, pero su decisión no deja de ser errónea.

...


La precipitación, en suma, engendra errores en todo tipo de asuntos, y de los errores suelen derivarse graves daños; en la cautela, en cambio, radican una serie de ventajas que, aunque no denoten su presencia de inmediato, a la larga, empero, llegan a detectarse."
Belén Esteban lo podría explicar casi como Heródoto.