viernes, 23 de abril de 2010

Savater sobre Garzón


Ayer, El País publicaba un artículo de Fernando Savater sobre el caso Garzón y la agitación antisistema que la izquierda, alentada sin duda por el Gobierno, está haciendo estos últimos días. Discrepo del elogio que hace de Garzón y de su "creatividad" judicial:

Sólo se equivoca quien se atreve a actuar efectivamente, los pasivos y los rutinarios aciertan siempre... en su irrelevancia. Incluso esa "imaginación creativa" que Varela reprocha en su auto al magistrado no me parece en principio algo censurable, porque puede que precisamente sea la osadía de imaginar lo que falta a una justicia a la que a veces sentimos demasiado tímida o perezosa.

Sin embargo, acertaba en su análisis del sectarismo hispano. He de decir, de la izquierda, pues no sé yo qué derecha está haciendo nada en esta agitación. Ya comenté en otra entrada que cualquiera, sea de Falange o del Partido Comunista, se puede querellar contra quien sea, si así lo tiene a bien.

Confieso que la noción de "crímenes contra la humanidad" me resulta más religiosa o metafísica que jurídica: todos los crímenes lo son contra humanos, personales y concretos, no contra conceptos abstractos por edificantes que sean. En la Guerra Civil española se cometieron innumerables asesinatos contra seres humanos de una u otra ideología. Se dice que los que murieron por culpa de desmanes en la zona republicana fueron ensalzados durante toda la dictadura, mientras que los otros aún esperan reparación. Hombre, vamos a ver: no me parece que en las últimas tres décadas el franquismo haya gozado en ninguna parte de buena prensa ni sus víctimas sean denostadas o vilipendiadas por nadie como merecidamente castigadas. Ni en los medios de comunicación, ni en la escuela, ni en las tribunas políticas ni en ninguna parte. Es obvio que hoy ser falangista tiene bastante peor reputación que ser comunista, aunque puedan sustentarse históricamente reproches contra ambas ideologías.
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Cuando discutíamos, José Bergamín solía decirme: "Desengáñate, la única solución es otra guerra civil y que esta vez ganen los buenos". Tras haber conocido la dictadura de los malos y ahora ver de cerca los modales de los buenos, prefiero que las cosas sigan como están.