lunes, 7 de julio de 2008

Da miedo


El otro día citaba a Thomas Jefferson para intentar llamar a la resistencia de la gente de "good conscience" para evitar la tiranía que el PSOE quiere implantar en España.

He leído el discurso de Zapatero en la clausura del 37º Congreso del PSOE y me produce pavor lo que los socialistas se proponen hacer. Algunos extractos del discurso:

Os agradezco vuestra firmeza al recordarnos que somos iguales en derechos y en oportunidades. En obligaciones y en tareas. En la empresa y en la Universidad. En la calle y en casa. También en casa. El Gran Hermano vigilará nuestras costumbres.

Os agradezco que nos forcéis, siempre, a seguir defendiendo a las mujeres que sufren agresiones y maltratos. Que nos hayamos atrevido a reflexionar en voz alta que no es posible, nunca, nunca, incriminar a la mujer que se siente en la necesidad de interrumpir un embarazo. Que nos hayamos atrevido a decir en alto que no consentimos que se humille a una mujer o se persiga a una mujer porque ejercieron su derecho a interrumpir un embarazo no deseado conforme a las leyes. Miente porque sabe que muchos abortos no cumplen la ley. Es más, el supuesto que dice, que las mujeres que se "sienten en la necesidad de interrumpir el embarazo" no es uno de los supuestos de despenalización.

Vamos, pues, tras este Congreso, a abordar con carácter general la regulación de los cuidados paliativos y del testamento vital. No quiero un país en el que, por razones de partido o por razones ideológicas, se persiga con saña a quien trata de evitar el sufrimiento a los demás. Se podrá causar la muerte dulce pero se perseguirá con saña a quien trate de evitar el sufrimiento a los demás. Coherente.

Hemos tratado de derechos, cuando, en estos días, hemos discutido sobre el alcance de la libertad religiosa; sobre el reconocimiento y la protección a los millones de españoles católicos; sobre la tutela de los españoles no católicos; sobre las consecuencias obligadas de la previsión constitucional sobre el carácter laico del Estado. Es conocida la actividad incesante de la Inquisición en España persiguiendo a los no católicos. Además, los católicos necesitan la protección del Gobierno.