viernes, 11 de julio de 2008

La guerra de las lenguas


Excelente artículo de Féliz de Azúa en El País de ayer sobre las mentiras del nacionalismo represor catalán en contra del Manifiesto por la lengua común. Dice Azúa:


Había algo, sin embargo, más significativo si cabe. La mayoría de los artículos procedían al insulto, práctica española donde las haya cuando flaquean los argumentos: franquistas, fachas, españolistas ("de mierda"), imperialistas. Un Jordi Sánchez nos llamaba a los firmantes "miserables" en este mismo periódico porque nos negábamos a pagar su hipoteca. Algunos artículos eran deliciosos, como el de un profesor de la Universidad de Girona que exponía el punto de vista guipuzcoano: lo que hay que exigir, venía a decir, es que todos los españoles aprendan catalán. Un hombre generalmente moderado, Antoni Puigverd, aseguraba que el manifiesto rompía los últimos puentes entre Cataluña y España. Volveré sobre ello. No obstante, estos intelectuales olvidaban un detalle de cierta relevancia: todos sus artículos estaban escritos y publicados en español.


Desde mi punto de vista, toda esta polémica se acabaría si la enseñanza fuera privada. Es una buena solución a cualquier problema de elección. Se dan muchas opciones y los individuos qué es lo que les conviene. Si la enseñanza fuera libre en España, sabríamos cuál es la pujanza real del catalán y del español, sin intermediarios, pura oferta y demanda.


Siempre me he preguntado por qué los catalanes llaman castellano al español. Dicen que es porque el catalán también es una lengua de España y por tanto española. Siendo así, el español es una lengua diferente del catalán ya que hay palabras en español que provienen directamente del catalán o de otras lenguas que se hablan en España. Yo, sin embargo, me malicio que castellano es algo que es ajeno a los catalanes. Un catalán nunca puede sentir como propio algo castellano, la lengua propia sólo será el catalán. No podrían decir lo mismo con el español, pues el español también les sería propio. Triste.