jueves, 15 de enero de 2009

Harakiri

El harakiri (corte del vientre) o seppuku era una práctica de los samuráis en Japón, que según la wikipedia:

podía ser voluntario, usado por los guerreros para evitar caer en manos del enemigo o para expiar un fallo al código del honor, u obligatorio, por mandato de un señor feudal (daimyō), shōgun o tribunal en caso de que un samurái cometiera un delito de asesinato, robo, corrupción, etc. En tal caso, lo habitual era poner al acusado bajo la custodia de un daimyō de confianza, concendiéndosele un plazo para la consumación del seppuku. De no producirse, el reo era automáticamente ejecutado. Lo normal era que se efectuase el seppuku en su debido tiempo, ya que la familia de un ejecutado heredaba su deshonor y era despojada del patrimonio a su cargo, lo que significaba perder la pertenencia a la casta samurái y prácticamente morir de hambre en muchos casos.

Los samurais se regían por el código bushido ("el camino del guerrero") que tiene siete principios:

1. GI - Honradez y Justicia. Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
2. YU - Valor Heroico. Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
3. JIN - Compasión. Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
4. REI - Cortesía. Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.
5. MEYO - Honor. El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad.
No puedes ocultarte de ti mismo.
6. MAKOTO - Sinceridad Absoluta. Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y Hacer son la misma acción.
7. CHUGO - Deber y Lealtad. Para el samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
Cuidado con el camino que sigues.

Zapatero ha mentido repetidamente sobre la crisis y sigue demorando decisiones importantes para hacerle frente, quebrando el código de honor de los hombres de toda época, sin necesidad de ser samurais y, por lo tanto, lo único que le debería quedar es hacerse un seppuku, aunque no hace falta que se suicide con una katana, sino que bastaría que dimitiera. Qué envidia de los japoneses y de esos códigos de honor que nuestro mundo ya ha olvidado.



Y me recuerda lo que decía Brecht sobre las cinco dificultades para decir la verdad.

“Hoy, aquel que quiere combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, debe vencer al menos cinco dificultades. Le hace falta el coraje de escribir la verdad, cuando en todas partes la ahogan; la inteligencia de descubrirla, cuando en todas partes la esconden; el arte hacerla manejable como un arma; el juicio para escoger aquellos en cuyas manos será eficaz; la astucia para propagarla entre ellos. Estas dificultades son grandes para los que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de libertad burguesa”.