viernes, 30 de enero de 2009

Marina manipula


José Antonio Marina, inane erudito, cuyos libros son una secuencia sin fin de referencias a otros autores sin mucha tesis que la justifique, escribe un vergonzoso artículo hoy en El Mundo a favor de EpC. Vergonzoso intelectualmente y que más habría merecido ser publicado en El País que en El Mundo.

Algunas de las perlitas del amigo Marina:

El estudio obligatorio de los derechos humanos y de las normas básicas de convivencia no atenta contra la libertad de los padres.Son valores comunes que todos tenemos que respetar.

El problema no es el estudio de los derechos humanos, sino que se confunden los derechos humanos con la ideología de género, el uso del condón (Pepe Blanco dixit) y demás cuestiones que nada tienen que ver con los derechos humanos ni con la Constitución Española.

No hay peligro de adoctrinamiento en una sociedad democrática, porque ésta tiene sus mecanismos de defensa. Sí lo hay, en cambio, en gobiernos dictatoriales, como el franquista, donde, por cierto, se enseñó obligatoriamente la religión católica en todos los niveles de la enseñanza.

Sí existe ese peligro en un país democrático en el que no hay libertad de elección de centro escolar, ni medios para que la mayoría de las familias puedan acceder a otra educación más que a la estatal. Efectivamente, habría mecanismos de defensa si se pudiera elegir el colegio y si determinadas enseñanzas no fueran obligatorias. Es más, la democracia deviene en dictadura cuando la mayoría impone su criterio a la minoría. Pero lo peor es la manipulación intelectual de Marina que asocia a los objetores con los franquistas, que quieren la enseñanza obligatoria de la religión católica. Probablemente, la religión católica enseña más valores que este infecto diseño zapateril.

Pero está claro que en España todo está manipulado por el Gobierno y que esto tiene algo de democracia y poco de libertad. Ante el desencanto, trabajar, labrarse un futuro, educar a los hijos en la verdadera crítica, no la de Marina y pasar de esta gentuza que nos gobierna. Lo malo es que mis impuestos alimentan a este monstruo. Y no poco.

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