jueves, 26 de febrero de 2009

Por fin, un valiente

Hace 12 años estuve trabajando en un proyecto para Fagor en Mondragón. En aquella época estaba secuestrado el pobre Ortega Lara a unos 500 metros de donde trabajábamos. De hecho, todos los días pasábamos en coche por delante del taller donde estaba el terrible zulo donde sobrevivió durante 532 días Ortega Lara. Lo recuerdo como si fuera hoy mismo y hace exactamente 12 años que pasó.

Yo era el único madrileño del equipo de trabajo. Los demás eran dos vascos y un navarro. El navarro, César, repetía a menudo mirando por la ventana a uno de los montes que encajonan el pueblo de Mondrágon "¿En cuál de estos p... montes estará Ortega Lara?", sin saber que lo teníamos allí al lado, debajo de una máquina. Ya llevaba más de un año.

Pero no es de esto de lo que quería hablar hoy, aunque hay muchas anécdotas de aquel proyecto de las que puede que hable algún día, como aquél día que conocí a un etarra en Punta del Este, en Uruguay.

Recuerdo que en una de las múltiples charlas sobre el tema del terrorismo en la comida o en algún receso del trabajo, Agustín, nacido en Bérriz dijo: "Los vascos somos unos cobardes y nos hemos dejado atemorizar durante muchos años por esta gentuza terrorista. Nos hemos dejado comer el terreno y ya no tenemos ninguna capacidad de reacción. Han ganado la partida y el PNV se ha aprovechado del miedo de la población a no parecer nacionalista". Era la primera vez que yo trabajaba en ese ambiente ominoso del País Vasco profundo, un lugar donde se pedían firmas por los presos de ETA dentro de la fábrica de Fagor, donde si no eres de allí puedes entrar en una Herriko Taberna por equivocación y encontrarte con una caña de cerveza delante de las fotos de los presos. Prometí que nunca más volvería a semejante lugar y lo he cumplido. De hecho, creo que aquella gente se daba cuenta del rechazo y el asco que me producían. Nunca más me compraron ningún proyecto, por suerte.

Esta historia me la ha traído a la memoria la valiente reacción de Emilio en Lazcano. Si los miles de vascos que rechazan el nacionalismo se hubieran plantado y hubieran rechazado de forma rotunda y en algunos casos hasta con la violencia a los terroristas, no estaríamos donde estamos. Es triste, pero así se escribe la historia. Y nos pasará con los yihadistas y demás radicales que nos van ganando terreno poco a poco, con la complicidad de políticos cobardes, y supuestamente demócratas, y de una sociedad adormecida y educada en el cobarde rechazo a la defensa propia.

Necesitamos más Emilios y más Reginas Otaolas plantándole cara al terror para desalojar a esta gentuza de todos los espacios públicos.



Reacciones positivas de Hermann Tertsch, Edurne Uriarte, Juan Carlos Girauta, Agapito Maestre.

Zapatero, sin embargo, nos pide confiar en el Estado de Derecho. ¡Ja!

1 comentario:

Cami dijo...

Si, yo llevo sosteniendo hace tiempo como creo que incluso he comentado aquí ya, que los vascos, esos hombretones tan fuertes que levantan piedras y presumen de ser capaces de cualquier cosa por haber nacido en Bilbao, son unos COBARDES.

En cambio, como ocurre siempre que la sociedad languidece por miedo, hay un grupo de mujeres, valientes que son las únicas que se oponen al terror.
No me quiero olvidar de ninguna: María San Gil, Pilar Otaola, Maite Pagaza, Rosa Diez, Pilar Elías, Gtxone Mora.

Mujeres de distintas ideologías, que deberían unir sus fuerzas bajo unas mismas siglas, para liderar el contra ataque y derrota de los asesinos.

El principal argumento del poder opresor para mantener sometido al pueblo, ha sido siempre el mismo: No es legítimo usar la fuerza.
Saben que si el pueblo la usa, acabaran también con ellos por haber traicionado la confianza y el motivo por el que adquirieron nuestra representación.

Parece que se va uniendo más gente, a la vista de la actuación del hombre del mazo, yo, sigo reivindicando mi derecho al uso de la fuerza y de la violencia para transformar un mundo sometido.

Si el estado sigue haciendo dejación de sus deberes, tenemos absoluto derecho a usar la fuerza a defendernos y a impartir justicia, que el estado nos deniega.

Lo del estado de derecho es una patraña!!!