viernes, 1 de mayo de 2009

Concienciar


Ayer, yendo al cine con mis hijas nos encontramos con una singular manifestación de ciclistas y patinadores que reivindicaban el derecho de los ciclistas a usar las calles de Madrid. Escoltada por la policía, la bicicrítica serpenteaba por la calle Príncipe de Vergara, colapsando el tráfico de la capital. Cientos de ciclistas y patinadores se solazaban en su "lucha" contra el coche. Entre los ciclistas, dio la casualidad de que estaba mi hermano pequeño, al que saludamos, como es lógico.

En ese momento, los ciclistas habían bloqueado el cruce con la calle Goya, dejando a un gigantesco Volvo XC90 sin capacidad de movimiento. Los manifestantes rodeaban el coche y le increpaban por su insolidario uso de semejante vehículo derrochador de combustible, calentador del clima planetario, enemigo de la naturaleza. Se empezó a montar un cierto barullo y yo dije que me parecía mal que se interrumpiera el tráfico de esa manera, momento en el que un espontáneo, quizás amigo de mi hermano, dijo que esa era la única manera de concienciar a la gente. Reconozco que me sacó de mis casillas semejante afirmación y le espeté que la manifestación no podía interrumpir el tráfico.

Los ecologistas, ciclistas convencidos, enemigos del CO2 nos quieren concienciar de la "única manera posible", según el amigo de mi hermano, jorobándonos, haciéndonos la vida imposible. Y todo esto escoltados por la policía municipal a la que financiamos los usuarios de los vehículos a motor en gran medida. Malos tiempos estos para la gente que trabaja y paga impuestos sin ser parte de ningún grupo de presión, sea ecociclista, sindical, gay o cualquier otra prograda de moda. ¿Para cuándo la objeción fiscal de los paganos de siempre? Quizás el resto de la sociedad se conciencie de lo que cuesta vivir del cuento.