domingo, 10 de mayo de 2009

Contra Madrid 2016


Sorprende la unanimidad de todos los medios de comunicación españoles en el apoyo a la candidatura de Madrid para los JJ.OO. de 2016. Muy pocos periodistas y ningún político, salvo los independentistas de ERC, se manifiesta en contra. A mí me parece personalmente un disparate y me gustaría que el CIO eligiese a cualquier otra capital de las que quedan en liza.

Me parece un dispendio impropio de los tiempos que corren gastarse el dineral que cuesta la organización de una fiesta que sólo dura quince días. Siempre lo comparo con alguien que quisiera organizar una cena para sus amigos y construyera una casa para el acontecimiento. España debe al exterior aproximadamente un 145% del PIB (1,6 billones de euros de deuda sobre un PIB de 1,1 billones de euros, aproximadamente). Dada la situación financiera internacional y con una economía con unas necesidades de financiación equivalentes al 8% del PIB anual, la capacidad de financiación de las empresas españolas, que son las que verdaderamente crean empleo, es muy reducida. Por tanto, financiar cualquier proyecto que no produzca una rentabilidad a corto plazo para nuestras empresas, y mejor si esa rentabilidad viene de un incremento de la exportación, es suicida para la economía española. Si realmente nuestros políticos quisieran que el país exporte, que invierta en I+D, que innove, lo que tienen que hacer es dejar de gastarse el dinero de los contribuyentes en la construcción de unas infraestructuras de dudosa rentabilidad y dejar que el poco dinero que va a tener disponible la economía española en los próximos años lo dispongan particulares y empresarios para financiar inversiones productivas.

Seguramente los ciudadanos se sentirán muy orgullosos de que en su ciudad se celebren las Olimpíadas, de tener durante quince días a deportistas y turistas dando vueltas por la ciudad, de salir en las teles de todo el mundo. Este puede ser el único beneficio que se puede derivar de la organización de los Juegos. Pero, sinceramente, preferiría que Madrid y España figuraran entre los lugares relevantes en el mundo por su dinamismo empresarial, por sus excelentes universidades, por la facilidad para hacer negocios, por su progreso científico y material. Lo demás, es orgullo del que disfrutan los pobres siervos de los sistemas políticos autoritarios. Todo para mayor gloria de Gallardón.

Jesús Cacho el otro día en El Confidencial:

Está fuera de duda que la organización del evento se traduciría inevitablemente en más gasto público y más deuda, en un país cuyo déficit público podría rozar a fin de año el 10% del PIB, un país que, si alguien con seny no lo remedia -y no parece que los milagros abunden por estos pagos- podría llegar a las puertas del 2016 con una población empobrecida, con sus clases medias depauperadas y un paro estructural insoportable. Pero estas cosas no parecen frenar el entusiasmo impostado de nuestras elites políticas. Ellas tiran con pólvora del Rey, nunca mejor dicho, es decir, gastan el dinero ajeno, el que procede del pago de impuestos de los asalariados españoles. Como en el hundimiento del Andrea Doria, que la banda de música siga tocando en el salón de primera, mientras la marinería en paro arría los botes, ¡los caballeros primero!, para que se salven los grandes constructores, que son los que tienen que seguir haciendo negocio con la ayuda del Gran Almirante Gallardón.

Particularmente dramático el horizonte de los madrileños. Los Juegos de Atenas generaron un déficit de 8.500 millones de euros y Montreal estuvo pagando el suyo durante varias décadas. El Gran Almirante, ese señor que hacía pucheros mientras decía ante las cámaras que se iba de la política porque la señora Aguirre le había cerrado el paso a las listas del PP como número 2 de Rajoy en las generales de marzo de 2008, ha endeudado Madrid en cerca de 8.000 millones de euros. Ahora quiere redondear la faena con la elección de la capital como sede de los Juegos 2016, convertidos en rampa de lanzamiento político personal para alcanzar la ansiada Presidencia del Gobierno, porque si un simple como Zapatero ha llegado a Moncloa, ¿cómo no va a llegar él, sea con respaldo del PP o del PSOE? Y sin reparar en gastos. Que sean las futuras generaciones de madrileños quienes paguen el sueño megalómano de nuestro inmarcesible Almirante.