viernes, 8 de mayo de 2009

Los años de Downing Street (II)

Continúa Thatcher sobre el mercado laboral y los sindicatos cuando llegó al poder en Gran Bretaña. La situación es parecida a la que tenemos en España: pérdida de competitividad internacional (déficit por cuenta corriente muy alto), y oferta monetaria y tipo de cambio sobre los que el gobierno no puede actuar. El único ajuste que nos queda hacer a corto plazo es el salarial, pues lo que tanto dicen de la innovación, tardará en llegar, si es que llega. Negro panorama.

Dado que nuestro análisis de lo que iba mal en Gran Bretaña respecto a la producción industrial estaba centrado en la baja productividad y sus causas -más que en los niveles salariales- las políticas de rentas no tenían cabida en nuestra política económica. Yo estaba decidida a que el Gobierno no se inmiscuyera, como lo habían hecho anteriormente los gobiernos laboristas y conservadores, estableciendo oscuras e intrincadas normativas y políticas sectoriales particulares. Por supuesto, las subidas salariales eran demasiado altas en muchas partes de la industria británica donde los beneficios eran pequeños o simplemente no existían, las inversiones eran inadecuadas o las perspectivas del mercado eran malas. Nuestra competitividad en términos de costes laborales en 1980 era un 40 o un 50 por ciento peor que en 1978: alrededor de tres quintos de esa pérdida de competitividad era debida a a que los costes laborales en el Reino Unido crecían más rápido que los de otros países, con sólo dos quintos debidos a la revalorización de la libra. Había poco que pudiéramos hacer para influenciar el tipo de cambio sin permitir que la inflación creciera más y más rápidamente. Los sindicatos tenían un poder muy grande en sus manos para impedir que los trabajadores pertenecientes a esos mismos sindicatos y otros expulsados del mercado de trabajo por sus altos costes laborales; y a medida que la irresponsabilidad sindical crecía, se empezó a hablar de cambios en las políticas salariales.

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Es importante que todos aquellos involucrados en la negociación salarial conozcan y entiendan el marco económico en el que se desenvuelven y los misterios del funcionamiento de su negocio. Dada una determinada oferta monetaria, cuanto más se detraiga en salarios más altos, menos dinero habrá disponible para inversiones, y menor el número de trabajos.