domingo, 28 de febrero de 2010

La América de una planta (III)


"En un tren exactamente igual, hace unos setenta y cinco años, un muchacho llamado Edison vendía periódicos a los viajeros. En un tren exactamente igual un revisor le propinó en la oreja un golpe histórico que le dejaría sordo. Y en 1927, cuando se celebraba el octogésimo aniversario de Edison, entre Detroit y Dearborn se reconstruyó una antigua línea férrea de ferrocarril, y en ese mismo tren montó el ilustre inventor. Como setenta y cinco años antes, Edison vendía periódicos a los invitados sentados en el tren. Cuando preguntaron a Edison si la sordera le había perjudicado su trabajo, respondió:

- En absoluto. Hasta me ha dispensado de la obligación de escuchar las tonterías en que son tan pródigos los seres humanos."