martes, 22 de abril de 2008

Rosa Díez


Hoy he tenido la ocasión de saludar a Rosa Díez en un restaurante de menú cerca de Torre Picasso. Estaba en la barra, esperando a que le dieran una mesa con Carlos Martínez Gorriarán, si no me equivoco. Me he acercado a ella y, después de presentarme, advirtíéndole de que no me conocía, le he dicho que la felicitaba por su valentía y le daba la enhorabuena por el resultado electoral y por decir lo que muchos españoles pensamos. Ella me lo ha agradecido muy amable y así hemos quedado.

Aquí está la entrada de hoy en su blog:

LAS COSAS, POR SU NOMBRE.

Joaquín Leguina se ha unido al coro de los que denuncian la pervesión del lenguaje, la estupidez, de que hacen gala quienes se niegan a llamar a las cosas por los nombres que son. Pervertir el lenguaje, como muchas veces hemos analizado en este blog, es una vieja táctica: se pervierte el lenguaje para pervertir la política; y se pervierte la política para pervertir las instituciones democráticas. Siendo cierto que es una vieja táctica, no lo es menos el hecho destacable de que el PSOE y el Gobierno de Zapatero han hecho de pervertir el lenguaje una forma de gobernar. Recuerden: a los "zulos" de ETA el Ministro del Interior les llamó "proyecto de zulo". Al robo de armas en Francia se le llamó "operaciones de aprovisionamiento de la banda". Al chantaje a los empresarios se le llamó "recaudación de fondos". A la aplicación de la Ley de Partidos el Fiscal General del estado lo llamó "Guantánamo electoral". A negociar con ETA le llamó "diálogo". A las víctimas el Preidente les llamó "el pasado; a quienes califican a los terrroristas como "víctimas de un conflicto político" les llamó "el futuro"...

La lista sería interminable. Fue Pilar Ruíz quien dirigiéndose a Patxi López sentenció :"Llamarás a las cosas por los nombres que nos son", antes de que, efectivamente, las llamaran. Después vendrían otros muchos ejemplos de perversión lingüística, que culmina con esta "broma" de no pronunciar la palabra maldita de trasvase para hacer un trasvase. En fin, que sería cómico si no fuera un patético intento de engañar a los ciudadanos y, por tanto, una falta de respeto; y/o de no rectificar una política completmente equivocada que ha tenido como consecuencia la confrontación entre territorios en una materia --la regulación del uso del agua-- que es de interés general.

Confío en que cada vez más ciudadanos-- votantes y militantes del PSOE tembién-- se den cuenta de la chapuza. De la chapuza y de la estrategia para enmascararla.

Enhorabuena, Rosa