domingo, 20 de enero de 2008

Aerolíneas y contaminación



La semana pasada asistí a una conferencia sobre transporte aéreo organizada por IATA. En esta conferencia se presentó uno de los principales aspectos que pueden afectar a las aerolíneas europeas. Las aerolíneas, según el Stern Review Report, que estudia los efectos económicos del cambio climático, producen tan sólo un 2% de las emisiones de CO2 mundiales. Probablemente, el lector no avisado, estimaría que la contaminación que producen las aerolíneas es mucho mayor. De hecho, las emisiones de las aerolíneas son sensiblemente menores que las que produce el transporte terrestre, el 10,5%.

Transport accounts for 14%1 of global greenhouse gas (GHG) emissions, behind the power and land use sectors and the same as the agriculture sector. The majority of these emissions are from road transport (76%) and aviation (12%)2 (see figure 1 below).

Con el mismo esfuerzo se podrían reducir las emisiones mucho más en otros sectores económicos que contaminan más.
El coste estimado para las aerolíneas sería de 2900 millones de euros en 2011. Nada menos. Mientras, se estima que la fragmentación del control del tráfico aéreo en Europa provoca un gasto extra en combustible. La ausencia del tan reclamado por las aerolíneas cielo único europeo hace que las aerolíneas consuman hasta un 5% más de combustible. Cada país protege la soberanía de su administración de aviación civil y la primacía de sus controladores, con la consiguiente ineficiencia para las aerolíneas y pasajeros europeos. Es decir, los políticos europeos, incapaces de coordinar unas medidas realmente beneficiosas para el medio ambiente y para los ciudadanos europeos, sólo son capaces de imaginar una regulación inútil aunque nos la venderán como la panacea para los males del cambio climático.

Dejo algunas preguntas para consideración de los lectores: ¿cuánto aportan las aerolíneas al comercio y al mundo de los negocios? ¿Y al intercambio cultural? ¿Cómo sería el mundo de hoy sin aviación? Distinto y peor, sin duda. Por tanto, señores políticos europeos, apartad vuestras sucias manos de la aviación y dejad a los viajeros en paz.