miércoles, 16 de enero de 2008

Buena decisión


Empecé a escribir esta entrada el miércoles bien tarde y la termino hoy viernes. La semana ha sido durísima. No me he acostado ningún día antes de la 1 de la madrugada, agobiado de trabajo. Durante este tiempo han pasado otras cosas que ya han devorado la noticia y la van relegando al desván del olvido.

Sé que la mayoría de los llamados centristas han criticado la decisión de Rajoy de no permitir que Gallardón vaya en las listas del PP a las próximas elecciones generales por Madrid. Sin embargo, a mí me parece una buena decisión y me alegro de que así haya sido. Más, después de la reacción de Gallardón, de abandonar la política aunque luego se haya echado para atrás y quiera reconsiderar su decisión.

Primero, Rajoy no se podía permitir que nadie pusiera en cuestión su liderazgo al frente del partido como ha hecho Gallardón desde hace meses postulándose de forma voluntaria en sendas entrevistas en El País y en ABC, si no me equivoco. Admitir a Gallardón en las listas era ser el dos del número dos, como creo que dijo FJL en un artículo reciente.

Dice Fraga que el PP perderá votos por no ir Gallardón. Es decir, que gracias al órdago de Gallardón, que ha planteado este debate públicamente pensando que Rajoy no tendría valor para negarse a que fuera en las listas, el PP podrá perder votos. Gallardón ha chantajeado a Rajoy haciendo pública su aspiración sin antes consultarle a su jefe de partido la conveniencia o no. Ha jugado al hecho consumado y le ha salido mal.

La malo de Rajoy es que su decisión llega tarde. Tenía que haberle dejado claro a Gallardón hace mucho tiempo que no, que él se tenía que dedicar al Ayuntamiento y hacer una buena gestión para ayudar al partido a ganar las elecciones generales. ¿Es compatible ser alcalde de Madrid y diputado? ¿Madrid, tercera ciudad de Europa en población y en presupuesto? ¿Cuál de los dos trabajos no haría? ¿O es superman?

Mirándolo a medio plazo y para los liberales el descarte de Gallardón es bueno. Gallardón es un intervencionista de derechas, un político que quiere "transformar" la sociedad, un megalómano de proyectos ambiciosos y de grandes endeudamientos. Es por eso por lo que me alegro de la decisión de Rajoy. Ha cambiado un político profesional, 27 años en el partido, ninguna otra experiencia profesional más que el culebreo partidista y en la Administración por un no-político como Pizarro, profesional brillante en diversos ámbitos, fajado en la gestión empresarial en varios sectores económicos y con una idea liberal de la economía. Muy buen cambio.

Gallardón ha quedado muy mal. Como he dicho al principio, esta semana no he tenido tiempo para nada y, salvo un viaje ayer a Barcelona en el que pude leer varios periódicos, no he visto la televisión ni la internet. Las fotos de la rueda de prensa en las que Gallardón parece gimotear que "ha sido derrotado" por su partido, perjudican su imagen. Ha quedado como un niño mimado, egoísta, pagado de sí mismo, que se enrabieta en cuanto no consigue lo que quiere. ¿Qué es Gallardón sin el PP? No es nadie. Necesita la inmensa maquinaria del partido para ganar las elecciones. Y si no, que se vaya, que dimita y que nos deje. su comportamiento en este y en otros casos ha sido desleal con sus compañeros. Si no, ¿cómo se puede entender que acuda al foro de la Alianza de Civilizaciones, el nefasto invento de Zapatero?