lunes, 24 de mayo de 2010

Bailén


Galdós cuenta en el cuarto Episodio Nacional el deplorable estado del ejército de aluvión que se formó para luchar contra el invasor francés, diciendo que hacía reír. Ese ejército de aficionados fue financiado por todos los españoles, con donativos que venían de todos los españoles:

"¿Y el dinero para la guerra? Causa risa ver cómo se da hoy de calabazas un ministro de Hacienda para arbitrar, con destino a otra guerra, unos cuantos millones que nadie quiere darle si no hipoteca hasta el último pingajo de la nación. Aprended, generaciones egoístas. Leed las listas de donativos hechos por los gremios, por los comerciantes, por los nobles y hasta por los mendigos. ¡Aquí sí era llover de dinero, y reunirlo a montones, sin que ni un realito de vellón se escapara por entre los agujeros del cesto administrativo! En la lista de donaciones hay una partida conmovedora que dice así: "La señora condesa, viuda de Montelirios, ha entregado su toaleta de plata, manifestando el sentimiento de que sus medios no alcancen tanto como su voluntad"

¿Habrá hoy quien dé su toaleta?"

Exactamente igual que hoy. Según leía ayer en el periódico, los españoles se están acercando a los bancos para ver cómo pueden sacar legalmente sus ahorros de España ante el temor de que el Gobierno no pueda pagar su deuda y embargue en algún momento las cuentas. Nadie quiere sacrificar su dinero ante la situación de emergencia nacional en la que nos encontramos. Y es lógico, ya que el Gobierno, todos los partidos políticos y las instituciones han expoliado en estos años la riqueza de los españoles. Además, se ha eliminado la responsabilidad de los individuos, todo lo va a arreglar el Estado, se ha perdido el concepto patriótico según el cual cuando las cosas se tuercen, es deber de todos aportar. Ahora los líderes políticos no están legitimados para pedir ningún esfuerzo más a la población. Por lo menos a los que han pagado durante todos estos años. Como se dice vulgarmente, maricón el último.