sábado, 9 de febrero de 2008

Expiación




"La historia se puede retomar" dice Robbie, soldado del ejército británico perdido en medio de Francia en la retirada inglesa de Dunkerque. Robbie es soldado raso por haberse alistado desde la cárcel, a la que es condenado por una violación de la que no es culpable. La historia se puede retomar, salvo que mueras de septicemia en una playa en la Segunda Guerra Mundial.

Expiación es la de la protagonista, Briony, que, presa de los celos, uno de los sentimientos más devastadores para la voluntad, acusa falsamente a Robbie de ser el culpable de la violación de su prima y le manda a la cárcel con la endeble prueba del testimonio de una niña de trece años. Su expiación es escribir la historia de amor sublime y esperanzado de su hermana Cecilia y del hijo del mayordomo. Su expiación es también renunciar a la vida muelle y cómoda de una estudiante de Cambridge para ser enfermera en el infierno londinense de la Segunda Guerra Mundial, curando a los soldados que llegan del frente quemados, mutilados, sucios y ensangrentados. O acompañando en la muerte a un soldado francés con el cráneo roto.

Hay una falsa expiación que es la del pobre Robbie. Su "pecado" es ser hijo de la criada de la acomodada familia de Cecilia y Briony e intentar progresar con la ayuda del padre de las niñas, que le paga los estudios. Su "pecado" es enamorarse de Cecilia e intentar codearse con la élite económica británica de la época.

"Vuelve a mí" le dice Cecilia a Robbie cada vez que éste pierde la esperanza. Cecilia es el refugio del chico injustamente tratado por la sociedad, frustrado en sus aspiraciones intelectuales y sociales por la hipocresía de la sociedad con la que se relaciona. "Vuelve a mí" es el reclamo amoroso que a todos los hombres les gustaría tener de sus mujeres en los momentos de desesperación y de agotamiento, el regazo protector y reparador.

La película de Joe Wright está bien hecha, con una ambientación exquisita. Especialmente bonita es la primera parte de la película, la que transcurre en la mansión de los Tallis y refleja fielmente la forma de vida de la alta sociedad británica en los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial. Es a ratos lenta y prolonga demasiado algunas escenas de forma innecesaria, supongo que para ambientar mejor la historia. Sin embargo, esas escenas no aportan nada nuevo a la psicología de los personajes. Curiosamente, la historia se torna más aburrida cuando debería empezar lo interesante y Robbie es acusado de violación. Sin embargo, en ese momento hay una desconexión y la acción se traslada en el tiempo cuatro años más adelante a la guerra. El alejamiento de la historia principal despista al espectador, introduciendo otros elementos como el horror de la guerra que no aportan nada a la historia de amor.

Algunas escenas son narradas desde diferentes puntos de vista al modo del Rashomon de Kurosawa, pero a diferencia de aquél, no hay una valoración moral diferente del hecho narrado por ser diferente el punto de vista. Es más bien la contraposición del punto de vista de la niña Briony con el de un narrador objetivo que retoma el episodio desde algo antes que la niña y explica la situación. Ese narrador será a la postre el que cuente la historia que la niña escribe como obra final de su carrera como escritora y la expiación final de su pecado original.

La música me ha gustado. Introduce el sonido de la máquina de escribir como acompañamiento rítmico y liga toda la acción con la literatura el verdadero hilo conductor de la película.

A mí me ha gustado, aunque desde mi modesto punto de vista le sobran cosas para ser una película redonda.