sábado, 23 de febrero de 2008

Siguen los demócratas (y van 4)

Esta semana otras dos agresiones de la extrema izquierda, primero a Rosa Díez

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y luego a dos consejeros de la Comunidad de Madrid




Felipe González ha estado en plan estadista. Dice que él fue abucheado en la universidad y aguantó "sin llorar".

Mientras, Forges se pregunta




Edurne Uriarte está más que acertada en la respuesta.


Ese personaje anti-PP que sale casi todos los días en las viñetas de Forges se hacía ayer la siguiente pregunta: «¿por qué España es el único país de Occidente donde existe la expresión derecha civilizada?» Es un placer para mí clarificarle un poco las cosas a Forges e incluso a sus seguidores. La respuesta es muy sencilla, porque España es el único país de Occidente donde la izquierda no reconoce la legitimidad democrática de la derecha. Es por ello que los creadores de la izquierda han inventado un concepto, la derecha civilizada, para sugerir que la única derecha que existe en realidad es la extrema derecha.
O sea, querido Forges, que tendrá que responder usted mismo a su atribulado personaje puesto que el concepto es suyo y de los artistas e intelectuales menos moderados de la izquierda española. El saber general al que atribuye la expresión se pregunta más bien en las últimas semanas por qué España es el único país de Occidente donde los ultras de izquierda acosan y agreden a representantes de la derecha o de la izquierda crítica como Rosa Díez. La última vez, ayer, en Parla, al mismo tiempo que el personaje anti-PP de marras denunciaba a la extrema derecha.
Y es que, querido Forges, debería usted actualizar las preguntas de sus personajes puesto que España es el único país, no sé si de Occidente, pero sí de Europa Occidental, en el que la izquierda incivilizada, la extrema izquierda, es mucho más fuerte que la extrema derecha. Tanto la extrema izquierda republicana que intentó agredir a Güemes y a Granados, como la extrema izquierda nacionalista que acosó a María San Gil y a Dolors Nadal, como la extrema izquierda de ambos tipos que gritó a Rosa Díez.
Y eso sí que merece al menos un por qué. Y una adecuación de conceptos. Además de actitudes. No sólo lo digo por los consejos de Felipe González sobre el hombre, él, que no llora y ni siquiera llama a la policía, el muy imprudente, sino también por los conceptos que empleó. Muy especialmente el del nuevo fascismo. No, se trata de viejo comunismo y de viejo ultranacionalismo. Tan antidemocráticos como el fascismo, pero de izquierdas.