sábado, 14 de abril de 2007

Darfur, otra vez


Leo otra vez en varios sitios de internet acerca del conflicto de Darfur. Parece que, por fin, China, ese país al que todo el mundo admira por su acelerado desarrollo económico en los últimos años, ha accedido a no vetar una resolución que apoye una intervención de la ONU en esta región del oeste de Sudán. Por lo visto, la presión de varias organizaciones no gubernamentales y de varios actores y gentes del espectáculo como George Clooney que llevan meses abogando por una intervención armada en esta región africana empiezan a producit sus efectos. Aparte de las contradicciones de las que se acusa a Clooney por sus diferentes posturas en el caso de Irak y de Darfur, creo que la labor realizada en este caso para parar este genocidio es encomiable. El que no parece tener dudas es Steven Spielberg que va a filmar el documental para promocionar los JJ.OO. Mia Farrow le ha acusado de ser el Leni Riefensthal de Pekín.

En este artículo del Instituto Elcano se explica cómo comenzó este conflicto que ya se ha llevado por delante la vida de 400.000 personas. La mala suerte que ha tenido esta gente es que no han sido los norteamericanos los que han ocasionado el conflicto, sino que ha sido una guerra de religión entre los musulmanes árabes y los negros cristianos del sur y que es el gobierno sudanés, musulmán, el que está provocando este genocidio. Aunque en otros blogs tampoco los norteamericanos salen bien parados. Al parecer hay petróleo en la zona y este es el quid de la cuestión. Por eso los chinos, que son el principal socio comercial de Sudán en la explotación de petróleo, no quieren la intervención de las Naciones Unidas en esta apartada región centroafricana (¿se puede estar apartado cuándo estás en el centro? Si es en África, sí). A cambio del petróleo de los sudaneses, los chinos suministran armas al gobierno de Sudán. Una necesidad perentoria del pueblo sudanés, sin duda. El papel de Rusia y Francia tampoco es muy honorable. Parece que también tienen intereses económicos en la zona.
Al parecer, los chinos han empezado a reaccionar a raíz de alguna amenaza de boicot de los JJ.OO. de Pekín del año que viene. Ahí sí. Cuando empiezan a tocar el bolsillo y el "prestigio mediático" es cuando los gobiernos, incluso los más autoritarios, empiezan a ceder. Es así de lamentable el mundo de hoy. Todos vamos a China (yo me voy el lunes) a comprarles como si aquél fuera un país normal y es una dictadura de lo más peligrosa a la que estamos alimentando entre todos y que algún día pondrá en peligro nuestra seguridad.

Sin embargo, en España apenas se oye hablar de este asunto y no hemos visto a nadie protestando en la calle contra este genocidio, que un gobierno asesino realiza contra sus propios ciudadanos. Del mismo modo que tampoco escuchamos nada cuando las matanzas de Rwanda en otra lamentable actuación de las Naciones Unidas y de los cascos azules franceses que deberían haber protegido a la población y que se retiraron cobardemente (la película Hotel Rwanda es un excelente relato de lo que ocurrió allí). La vicepresidenta De La Vega ha estado hace poco en China y no se ha oído que haya dicho nada a los mandatarios chinos sobre este asunto, en el caso en el que se entrevistara con algún alto mandatario y no con un cargo de medio pelo. Por supuesto Bardem y Almodóvar no están ni se les espera, y Zapatero sólo está en guerra con el cambio climático. La alianza de civilizaciones no termina de arrancar y así está el mundo.