sábado, 28 de abril de 2007

De regreso. Opiniones y no hechos


Ya estoy de regreso en nuestra querida y sufriente España. Tras unos días en casa he comprobado que nada ha cambiado durante el tiempo que he estado de viaje. Siguen los mismos temas y las mismas situaciones o peor. Creo que ya había dicho en una entrada anterior que durante este tiempo de viaje me he ido pertrechando (pertrechar:2. Disponer o preparar lo necesario para la ejecución de algo) de recortes de periódicos que me han llamado la atención en los diversos lugares por los que he pasado. Los iré refiriendo durante los próximos días.

Antes de comenzar he de decir que he recibido diversas sugerencias de temas o de mejoras al blog. Algunos parece que gustan más de los temas políticos y de mis opiniones que de las crónicas de viaje. Otros me han propuesto algún tema, nada fácil de tratar, por lo que me tomaré un tiempo antes de escribir nada. Por último, alguien me sugiere que cambie el color de fondo por ser demasiado tétrico. Yo considero que es elegante, como las camisas de Carod Rovira y Puigcercós.

El primero de los recortes de periódico que recupero es una entrevista que publicó El Mundo hace dos semanas a Alexander Kobakov, un escritor y periodista ruso de formación matemática. Las frases que destaco son:
  • Si nos referimos al autoritarismo como método para dirigir las sociedades, sí, en Rusia existe. Hay una propensión hacia el autoritarismo. Una predisposición histórica.... El gobernante autoritario goza de apoyo entre los rusos. El problema principal de Rusia es la corrupción monstruosa. Eso es lo que arruina a diario a la sociedad y puede destruirla hasta sumirla en un estado anárquico sin poder. Lo creo, y no sólo en Rusia. En España pasa lo mismo, con una apariencia más democrática y un estado de derecho más fuerte que el ruso. En China es peor, sin duda.

  • Rusia es hoy uno de los países más derechistas de Europa, tanto por el estado de ánimo de la gente como por el sistema de poder. Y es razonable pensar que oscilará hacia la izquierda. Pero yo espero que este movimiento hacia la izquierda pase sin una revolución , como pasa sin revolución en otro muchos países civilizados. Yo espero morirme antes de que se produzca este movimiento hacia la izquierda porque no comparto en absoluto las opiniones de la izquierda, a diferencia de la mayoría aplastante de los intelectuales occidentales. Ellos son de izquierdas porque vivían en países donde era más que improbable la idea de que la izquierda venciera completa y definitivamente, como se decía antes. Ni un solo profesor de la Sorbona tiene la experiencia de haber vivido bajo el poder soviético; de lo contrario, no estoy tan seguro de cuál sería su ideología actual. Sin embargo, los intelectuales de izquierda, a pesar de las evidencias de muerte y destrucción moral y material de los pueblos gobernados por ese ideal, no han sido capaces en su mayoría de abjurar (1. tr. Retractarse, renegar, a veces públicamente, de una creencia o compromiso que antes se ha profesado o asumido) de su ideología y todavía defienden a las dictaduras de izquierdas, como la cubana, o la venezolana en ciernes.

Desgraciadamente, no encuentro el link en internet para que se pueda leer entera. El Mundo no da acceso a su hemeroteca sin suscripción y yo soy partidario del gratis total de internet. Para eso soporto los anuncios con los que me bombardean.

La fotografía es de la serpiente que nos comimos en Guangzhou, sostenida por el cocinero. Apetecible, ¿no?