domingo, 9 de noviembre de 2008

Obama (II)


Pasados unos días del advenimiento del nuevo mesías político, toca empezar la crítica del personaje. Algunas webs republicanas americanas empiezan a pedir el "impeachment" de Obama. Sin llegar a tanto, es bueno estar atentos a la prédica del personaje y vigilantes de sus políticas. Ya sabemos que lo que hoy experimenten los americanos, nos vendrá a nosotros dentro de unos años.

Leo que han sido los votos de jóvenes, negros e hispanos los que han aupado a Obama al poder como ese nuevo mesías. Lo de los negros se puede entender con alguna dificultad, pero lo de los jóvenes sólo se puede entender por el neomesianismo. Perdida la referencia en lo divino, sólo queda la esperanza de que el predicador político les saque del atolladero y les lleve a la tierra prometida, ya que ellos no confían en sus posibilidades.

De los análisis más certeros que he leído estos días, está el de Arcadi Espada en El Mundo de ayer. Un párrafo revelador:

Oyendo y leyendo a algunos políticos y comentaristas europeos (ni siquiera tú, allá en tu Égloga, habrás podido aislarte del ruido) parecería que la victoria de Obama ha cerrado una guerra civil que duraba hasta ayer. Desde luego esa ficción no arranca de la nada y tiene dos orígenes incómodos. El primero el del propio Obama, que ha basado su campaña en el apotegma de que el sueño americano pasa, ahora, por tener un presidente negro. Lo confirman mejor que nada sus primeras palabras en el mitin de Chicago: «Si aún queda alguien que dude que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible (…), esta noche es su respuesta.» Obama ha manejado de modo admirable el nacionalismo americano, la mala conciencia blanca y la herida negra, y por eso es presidente.
...
Mira bien por el agujero. Hace menos de setenta años Europa empezó a practicar el acto de racismo más abominable de que da cuenta la historia. En ese acto fueron asesinados más de seis millones de europeos. Europeos, aunque murieran por judíos. Ningún judío se ha levantado jamás en Europa para decir: «Si aún queda alguien que dude que Europa es un lugar donde todo es posible.» ¡Quiá! Los judíos siguen siendo gentes profundamente desagradables a ojos de los europeos. El paradigma del avaro judío de ayer es hoy un tipo armado hasta los dientes que dispara sobre niños palestinos. Ninguna simpatía. Sólo ceremonias macilentas de respeto a las víctimas. Europa y sus europeos judíos. ¿Qué ha hecho realmente por ellos? Si es que los hijos deben pechar con la culpa de sus padres (a mí que no me busquen), ¿cuándo han empezado estos hijos de mala Europa a avergonzarse y a darse golpes de pecho? El racismo norteamericano… ¡Pero cómo tienen vergüenza? La tarea de ocultación europea ha sido un prodigio desde la primera hora. Su principal mérito ha sido el de fracturar la sinécdoque, atribuyendo el genocidio a los alemanes, y ya en los alemanes, a un pequeño grupo criminal. Los criminales eran europeos, y el antisemitismo que les dio sentido era europeo.

Ahora a Obama le toca pasar de las musas al teatro, como dice este editorial del WSJ sobre la rueda de prensa que dio el viernes:

Barack Obama held his first press conference as President-elect yesterday, projecting an aura of authority and reassurance on the economy but without giving a clear sense of policy direction.
...
Mr. Obama will take office with an enormous amount of goodwill, but good feeling alone won't bring lending and risk-taking back to the economy. Americans are waiting to see if their President-elect is going to be the class warrior he sometimes was in the campaign, or push a pro-growth agenda that can get cash off the sidelines and moderate the recession.

Y lo que leo de esa misma rueda de prensa no augura muy buenas cosas para los contribuyentes norteamericanos. Promete que va a ayudar al desarrollo de la ineficiente industria automovilística norteamericana, ¡con nuevas leyes!:

In addition, I have made it a high priority for my transition team to work on additional policy options to help the auto industry adjust, weather the financial crisis, and succeed in producing fuel-efficient cars here in the United States of America. And I was glad to be joined today by Governor Jennifer Granholm, who obviously has great knowledge and great interest on this issue. I've asked my team to explore what we can do under current law and whether additional legislation will be needed for this purpose.