jueves, 13 de noviembre de 2008

Tópicos del pensamiento único (II)


Continúo la serie sobre el artículo de Anthony de Jasay. El segundo tópico es la igualdad de oportunidades. Según el filósofo Ronald Dworkin, la verdadero fin de la justicia social es conseguir la "igualdad de oportunidades desde el principio". Según el profesor de Jasay, no hay tal principio. Cada momento es un principio de lo que está por venir y es el resultado de lo transcurrido hasta ese momento. No hay una línea de salida en la que se pueda alinear a todos los individuos. Es imposible física y socialmente. Desde el momento en el que diferentes personas tienen diferentes padres que les transmiten diferente herencia genética, fuerza de voluntad, sentido del deber y mejor o peor fortaleza física e incluso, belleza, educación, es imposible alinear a las personas de una misma edad en esa "línea de salida" con las mismas oportunidades de ganar.

Una vez transcurrido un cierto tiempo, incluso en los párvulos, unos niños destacarían sobre otros en inteligencia o habilidad para una determinada actividad, por lo que igualarlos en ese momento supondría establecer no una igualdad de oportunidades, sino igualdad de resultados. Mayores serían las diferencias a medida que pase más tiempo, como incluso se ve entre hermanos en una misma familia.

La imposibilidad de conseguir esa igualdad de oportunidades genera frustración en los políticos obsesionados por la igualdad, que les lleva a legislar para imponer esa deseada igualdad que lo único que hace es cercenar la libertad del individuo.